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martes, 1 de abril de 2014

Doris Salcedo a través de un libro

ORIGINAL: El Colombiano
Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO
31 de marzo de 2014

La expografía llama la atención desde el muro que hay afuera de la sala. FOTO MANUEL SALDARRIAGA

De lo que no se puede hablar es un libro que Mieke Bal, gran teórica del arte, escribió sobre la artista Doris Salcedo. Ahora se edita en español y se puede empezar a leer en una expografía.

Están repetidas, muchas veces, como si fuera un conjuro. Letras blancas, fondo negro, mayúsculas. En el muro no hay más palabras que esas siete, de las que no se sabe nada, tampoco: De lo que no se puede hablar. Hay dibujos, pero los dibujos también están repetidos.

Al frente del puente que hay en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UPB, arriba de la puerta de la sala de Arquitectura, antes del muro que tiene las hojas con las palabras repetidas, está el video en el que aparece la primera señal de respuesta. Se habla de Doris Salcedo, la artista colombiana que puede vender una obra por más de 300 mil dólares.

El video de la pared blanca es para continuar la pregunta. ¿De qué es lo que no se puede hablar? La respuesta está después de la puerta de la sala de Arquitectura, donde está la expografía y unas máquinas de producción editorial e industrial y fotos de las obras de Doris Salcedo y un libro y las páginas del libro pegadas a la pared, pero la historia comienza mucho antes y con el nombre de Mieke Bal, la historiadora, crítica de arte y teórica de literatura. Porque no habría expografía sino hubiera libro.

El libro
"El libro es un proyecto de la Universidad de Chicago, escrito por la teórica de los estudios visuales, una figura muy reconocida, Mieke Bal, en el que hace una mirada retrospectiva de la obra de Doris Salcedo. Si nosotros revisamos, la fortuna crítica de la artista es muy alta, pero en producción intelectual no se ha escrito mucho sobre ella. Ha sido reseñada por los grandes periódicos, pero nunca se había hecho un texto académico de tal profundidad", explica Lucrecia Piedrahíta, la curadora.

Mieke empieza a hacer el libro en 2002. En algún momento visita el Moma, Museo de Arte Moderno de Nueva York, donde se encuentra con Atrabiliarios, la obra de la colombiana. La teórica queda con la idea, contacta a Salcedo e inicia un trabajo de reflexión desde lo antropológico, lo filosófico, la comunicación, los estudios visuales.

"Lo hace para acercarse a la propuesta —sigue Lucrecia— y, en última instancia, hablar de si en la obra de Salcedo existe decididamente una postura frente a lo político. El nombre del libro, Of what one cannot speak Doris Salcedo"s political art, es contundente, porque ha hecho una revisión lúcida de los fenómenos de la violencia en Colombia, del desplazamiento, de la discriminación, de un país construido a partir de las diferencias".

Mieke va a analizar esos temas que, por la construcción estética y plástica que les da la artista, se vuelven universales, sin perder la singularidad, y ahí está su potencia conceptual y formal. La teórica revisa en el libro la pregunta por el arte político y desde ahí por otras ideas, como la relación entre espacio y escultura, espacio y obra instalada, contenido y contenedor, los cuerpos mismos.

—Contra la violencia masiva que amontona innumerables zapatos como vestigios de la masacre (en relación a la obra Atrabiliarios), pero desdeña la singularidad irreductible de cada víctima, el arte de Salcedo lleva a cabo una búsqueda indagatoria de la singularidad. Su obra la concibe como herramienta con la cual el arte adquiere un tipo de agencia cultural eficaz y con consecuencias en la llamada esfera de "lo político" — escribe Mieke en el libro, que se publicó en inglés, en 2010.

En español
La noticia de ahora, cuatro años después, es que Of what one cannot speak. Doris Salcedo"s political art será De lo que no se puede hablar. El arte político de Doris Salcedo, es decir, tendrá su edición en español.

Entonces hay que devolverse en el tiempo, otra vez. Lucrecia contactó a la crítica en 2009, cuando ella todavía escribía sobre Salcedo, como una admiradora más de su escritura y su análisis del arte y hasta le envió el capítulo de la tesis de su especialización, que referenciaba la obra de Salcedo. De conversación en conversación, Mieke le propuso coordinar la edición en español De lo que no se puede hablar, en el que, para su sorpresa, citó sus ideas, y en eso anda, junto a Formacol y la Universidad Nacional, desde entonces. La traducción es de Marcelo Cohen y el crítico español Miguel Ángel Hernández, muy cercano a la teórica.

El libro será lanzado en Medellín y Bogotá en mayo y vendrá Mieke y habrá conversaciones. Habrá una exposición, curada por Lucrecia, sobre el proyecto Madame B que hizo Mieke con la artista Michelle Williams, con el que llevaron al cine una versión contemporánea de Madame Bovary.

Será la primera vez de la crítica en Colombia y la segunda en Latinoamérica, pues ya estuvo en México, en una muestra que curó Néstor García Canclini.

Un acercamiento

Lo que pensó Lucrecia fue que no se podía solo presentar el libro, sin preparar al público, para que la gente tenga herramientas para leer la obra de Salcedo. "Si hablas de Doris hay una cosa muy especial y es que la gente o la ha escuchado nombrar o la conoce someramente, casi todos solo recuerdan la grieta. Lo que queremos es profundizar".

La expografía que se muestra en la UPB, con el nombre del libro, De lo que no se puede hablar —por eso la repetición en el mural, como invitación a entrar— es, por tanto, ese primer acercamiento. No es una exposición, precisa Lucrecia, porque no se expone la obra de Doris, sino el pensamiento estético de Salcedo revisado desde la academia por Mieke Bal.

Hay videos sobre Doris, con testimonios que ayudan a explicarla y a conocerla, está el libro físico, hojas del libro dispuestas a manera de archivo en la pared y fotografías de la obra que se extraen del documento, frases de Salcedo y de Mieke. Además está una maquinaria que hizo parte de la editorial Colina, que cuando entró a la sala paralizó el sector de la universidad, por la osadía de meter tres máquinas tan grandes y tan pesadas en esa sala pequeña. "No es musealizar el libro —precisa la coordinadora—, sino ponerlo en conversación con ese laboratorio experimental que representa un taller editorial".

Al final, 400 páginas que hablan de Salcedo y una historia que empieza en Mieke, pero termina en el público. En última, comenta la curadora, es una cita con las palabras y, por supuesto, con el arte de la artista contemporánea más importante que tiene Colombia, por ahora. La misma que dice, según se lee en el libro de Mieke, "creo que el arte siempre es producto de una necesidad"

DESDE ADENTRO

UN TRABAJO EN EQUIPO
La expografía se puede ver desde el martes, en el bloque 10 de la UPB. Para el proyecto editorial de traducir el libro a español, a la oficina de Lucrecia y los arquitectos Julián Oquendo y Julio César Cabrera quienes actúan como museógrafos, los apoyaron la Universidad Nacional, sede Medellín, y el industrial Hans U. Steinhäuser. Más tarde se unieron la Alcaldía y la UPB. El libro será lanzado el 22 de mayo en la Universidad Nacional. El proyecto Madame B se expondrá en Eafit y en la Nacional.

EN DEFINITIVA
Este martes se inaugura una expografía del libro De lo que no se puede hablar, que la teórica Mieke Bal escribió sobre Doris Salcedo. Un primer acercamiento a un proyecto más grande. 

martes, 10 de enero de 2012

Las elegidas

ORIGINAL: Revista Arcadia
Obra de María José Arjona que hace parte de libro de Diego Garzón.
50 años de arte colombiano
¿Cuáles han sido las preocupaciones y los intereses de los artistas contemporáneos colombianos? ¿Qué han buscado expresar con su obra? En su nuevo libro, "De lo que somos", Diego Garzón encuentra respuestas que nadie había reunido en el papel.

Por: Micah Malone, Bogotá
Publicado el: 2011-12-16

Los libros de arte de gran formato se han caracterizado por tener títulos tontos: Crema, Vitamina P o ¡Arte Ahora! Brillantes, gruesos y llenos de provocativas fotos de artistas internacionales, estos libros regordetes personifican la siempre cambiante y a veces excesiva representación del arte contemporáneo. Mientras que otros títulos que pertenecen a este extenso género suelen pasar desapercibidos, el nuevo libro de Diego Garzón, "De lo que somos", merece un reconocimiento por enfocarse exclusivamente en el arte contemporáneo colombiano, un tema que no ha sido tratado por la máquina publicitaria actual.

Diego Garzón ha escrito por varios años acerca de la escena artística colombiana. Después de graduarse de la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana, fue periodista cultural de Semana y editor de la revista Plan B. Durante los últimos cinco años ha trabajado como editor general de Soho. Su primer libro, Otras voces otro arte, fue publicado en 2005 y consistía en extensas entrevistas a diez de los más brillantes artistas colombianos.

El proceso de compilar De lo que somos empezó hace tres años, cuando Garzón contactó a diez importantes curadores y críticos que le ofrecieron sugerencias acerca de aquellos trabajos que ellos consideraban que eran fundamentales para el arte contemporáneo colombiano. Al final, se eligieron 110 obras, de 49 artistas.

Empezando en 1966 con Bernardo Salcedo, las obras están organizadas cronológicamente y las acompaña un texto corto que contextualiza y explica brevemente en qué consiste cada pieza. Además, entremezcladas con las obras se encuentran preguntas curiosas en negrilla, como la siguiente, que cuestiona al Fausto de Nadín Ospina: “¿Por qué un artista decidió comprar una pintura, dividirla en partes y exponerla nuevamente”. Responder esta pregunta, no obstante, requiere una investigación cuidadosa que el libro señala solo de manera superficial. Sin embargo, esa falta de profundidad no debería considerarse necesariamente una debilidad. Después de todo, la función primordial de estos libros de arte no es la erudición rigurosa, sino la presentación de cada obra en su máximo esplendor.

Es un libro diverso y atractivo que reúne obras controversiales, como el trabajo en el que María Elvira Escallón documenta el proceso en el que un cuarto se va llenando con la arena que cae de un hueco en el techo; los provocativos performances de Rosemberg Sandoval con indigentes, y el proyecto de bordado de Milena Bonilla, quien intentó reparar los forros de los asientos de los buses de diferentes rutas de Bogotá.

Las obras de los más grandes nombres colombianos están bien representadas: cinco ingeniosas obras de Antonio Caro, seis piezas poéticas y elegiacas de Óscar Muñoz, y seis complejas instalaciones de Alejandro Restrepo. Ningún artista está más representado que Doris Salcedo, con siete icónicos trabajos extendidos a lo largo del libro. El peso gráfico proporcionado a Salcedo sin duda representa el respeto que siente Garzón por la artista, cuyo prominente éxito internacional desencadena complejas preguntas acerca de la percepción del arte colombiano en el exterior.

La lucha por la representación se siente a lo largo del libro. En esta búsqueda ninguna obra parece más pertinente que la polémica Rebeldes del Sur, de Wilson Díaz, que fue censurada en Inglaterra por ser percibida por la Embajada de Colombia como una propaganda a las FARC. El video de Díaz mostraba a algunos miembros de la guerrilla cantando vallenato en la Zona de Distensión. La grabación, que representaba de una manera benigna a la guerrilla, es asombrosa en su modestia.

Abrir el libro produce placer. Dan ganas de buscar, de aprender, de entender. Esas preguntas que Garzón lanza al aire y no resuelve en detalle hacen parte de un juego que invita a reflexionar sobre el arte contemporáneo nacional sin imponer máximas absolutas. No obstante, la minuciosa elección de las piezas propone, inevitablemente, un canon, que puede tener detractores pero que surge de un selecto grupo de conocedores; por lo tanto, es un canon que pesa, que hacía falta y que no solo convierte a este libro en un documento de consulta imprescindible, revelador y divertido para los interesados en el arte colombiano, sino en una pieza histórica que desde la cultura se aproxima a la realidad nacional de los últimos cincuenta años. |



martes, 27 de julio de 2010

Doris Salcedo habla de su instalación para la Bienal de Estambul

ORIGINAL: Art21

Episodio # 115: Doris Salcedo habla de su instalación para la Bienal de Estambul, que describe cómo se quería crear una topografía "de la guerra", que trascienden la especificidad de los acontecimientos históricos.



Las esculturas e instalaciones, a veces subestimadas, de Doris Salcedo incorporan las vidas silenciadas de los marginados, de las víctimas de la violencia de los desposeídos del Tercer Mundo. Aunque en el tono elegíaco, sus obras no son monumentos: Salcedo concretiza ausencia, la opresión, y la brecha entre los desposeídos y los poderosos. Aun que abstractas en forma y abiertas a la interpretación, sus obras sirven como testimonios tanto de las víctimas como de los perpetradores. El trabajo de Salcedo refleja un esfuerzo colectivo y una estrecha colaboración con un equipo de arquitectos, ingenieros y asistentes y, como dice Salcedo-con las víctimas de los actos brutales sin sentido sobre la que se refiere su trabajo.

Doris Salcedo aparece en la temporada 5 (2009) episodio de la Compasión del Arte en la serie de televisión del siglo XXI en PBS. Descargar con opción a compra el episodio completo de iTunes.

VIDEO | Productor: Wesley Miller & Nick Ravich.
Entrevista: Susan Sollins.
Cámara: Elfstrom Bob.
Sonido: Ray Day.
Editor: Paulo Padilha y Marcos Sutton.
Cortesía de la Obra: Alexander & Bonin y Doris Salcedo.

jueves, 6 de mayo de 2010

La escultora colombiana Doris Salcedo, Premio Velázquez de Artes Plásticas 2010

ORIGINAL: El País (España)

Con este galardón, que concede el Ministerio de Cultura, se reconoce "la madurez de su trayectoria y la calidad de su obra"

Doris Salcedo fue uno de los 'Personajes de EL PAÍS' en 2008, mira aquí su ficha

El Ministerio de Cultura ha distinguido a la escultora colombiana Doris Salcedo, con el Premio Velázquez de Artes Plásticas 2010, dotado con 125.000 euros. El jurado, por unanimidad, ha querido reconocer "la madurez de la trayectoria de Doris Salcedo y la calidad de su obra", señala el ministerio en un comunicado de prensa.

El jurado ha tenido en cuenta "su importancia determinante en la apertura a la escena internacional del quehacer de una nueva generación de artistas en Latinoamérica, así como el rigor de su propuesta, tanto en la dimensión formal como en cuanto a su compromiso social y político". "Con la elección de Doris Salcedo, además, el jurado ha querido dar al premio Velázquez un carácter abierto a un trabajo sólido y vivo, con plena pujanza en la contemporaneidad", añade la nota.


La grieta de Doris Salcedo. Por EFE | 05-05-2010. Unas jóvenes observan la gran grieta irregular que forma parte de 'Shibboleth', obra de la artista colombiana Doris Salcedo, en la galería Tate Modern de Londres, Reino Unido



Salcedo (Bogotá, 1958) estudió Bellas Artes en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá y cursó estudios de postgrado en la Universidad de Nueva York (1984). Entre 1987 y 1988 dirigió la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Bellas Artes de Cali. Ha sido becada por la Fundación Guggenheim y Penny Mc.Call.

Su creación gira en torno al grave problema de la violencia en Colombia y a su devastadora incidencia sobre el tejido social. Salcedo viaja a las zonas más deprimidas de Colombia y habla con las familias de los asesinados, incorporando estos testimonios a sus obras, ya sea directa o indirectamente.

Utiliza a menudo muebles en sus esculturas, eliminando su naturaleza familiar y dándoles un aire de malestar y horror. Una de sus primeras creaciones es Atrabiliarias, un mural compuesto de zapatos de mujer metidos en nichos y cubiertos por una fina película translúcida. En otra de sus instalaciones Casa Viudas, los muebles lloran la pérdida de sus antiguos ocupantes aferrándose a huesos, los restos de un vestido...

Es una de las artistas colombianas más importantes en la escena contemporánea internacional. Sus obras han sido expuestas en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, en la Tate Modern de Londres, en el Centro Pompidou de París, en el Art Institute de Chicago y en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, entre otros.

El jurado ha estado presidido por Ángeles Albert, directora general de Bellas Artes y Bienes Culturales, y compuesto por Antoni Muntadas, Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2009; Marina Núñez , artista, designada por la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV); Víctor Hugo Becerra, director del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez de Zacatecas (Méjico) y Silvia Lindner, directora del Museo Würth de La Rioja, designados por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Alfred Pácquement, director del Musée D'art Moderne, Centre Georges Pompidou de París, y Vasif Kortun, director de la Platform Garanti de Estambul, designados por la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE); Montserrat Badía, y José Luis Brea Cobo, críticos de arte, designados por el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC). Ha actuado como secretaria Elena Hernando, subdirectora general de Promoción de las Bellas Artes.

martes, 13 de abril de 2010

Quién es quien en el arte nacional

ORIGINAL: El Colombiano

Quién es quien en el arte nacional
Beatríz Gonzáles, Fernando Botero, Nadín Ospina, Ana Mercedes Hoyos.
Archivo - Cortesía

ADEMÁS DE BOTERO, los artistas colombianos más cotizados son Doris salcedo, Ana Mercedes Hoyos, Nadín Ospina y Santiago Cárdenas.

John Saldarriaga | Medellín | Publicado el 12 de abril de 2010
Una grieta de 167 metros de largo es la escultura temporal de la colombiana Doris Salcedo, en el suelo de la galería Tate Modern de Londres entre octubre de 2007 y marzo de 2008, cuyo precio se equipara con el de algunas obras de Fernando Botero: cuesta un millón de dólares.

Esa grieta, titulada Shibboleth, que hacía ver esa galería fundada en 2000 en el edificio de lo que fue una central eléctrica, y más que nada el espacio todavía conocido como Sala de Turbinas, como si fuera el epicentro de un sismo o de una falla geológica, tiene un contenido político, además del estético: la representación de la "división profunda entre la humanidad y los que no somos considerados exactamente ciudadanos o humanos", como dijo ella en ese momento a BBC Mundo . Y hace alusión a un pasaje del Antiguo Testamento en el que miembros de una tribu mataban a los de otra porque pronunciaban distinto esa palabra hebrea, shibboneth , que quiere decir espiga.

Doris Salcedo es, según la mayor parte de los curadores, críticos y galeristas de arte del país, la artista plástica más representativa y valorada en el mundo. Después de Fernando Botero, cuyas obras se tasan en precios superiores a 1,5 millones de dólares.

Eduardo Serrano, uno de los más importantes curadores y críticos del país; Gloria Saldarriaga, de galería Alcuadrado, de Bogotá; Alberto Sierra, de galería La Oficina y curador en los museos antioqueños; Lucrecia Piedrahíta, museóloga de Medellín, y Óscar Roldán, curador del Museo de Arte Moderno de Medellín, coinciden en ubicarla en ese sitial preponderante.

Completan la lista de artistas colombianos más cotizados en el mundo, los nombres de Ana Mercedes Hoyos, Nadín Ospina y Santiago Cárdenas.

Ana Mercedes, la pintora y escultora colombiana muy conocida por sus bodegones de Palenque de San Basilio o Guacamayas, tiene obras grandes y de importancia institucional con un precio que bordea los 600 mil dólares.

Y el grandioso Santiago Cárdenas, un representante de la escena pop en Colombia, famoso por sus sombrillas y tableros tan reales que engañan al ojo humano, es otro de los más cotizados. Este artista, que quien no le gusta este título sino el de pintor, según nos dijo alguna vez, tiene obras que llegan a costar unos 200.000 dólares.

El pensador de Nadín
El Pensador es la escultura de un Superman pensativo que hay en la sede de Bancolombia, en Medellín.

Llamativo, por tratarse de uno de los íconos del siglo XX, el mediático Hombre de Acero, en la postura de uno de los íconos del arte mundial de todos los tiempos El pensador de Rodin. El nuestro, el de Nadín, confirma el tema que caracteriza a este artista pop. Antes había sido conocido en el mundo por recrear figuras precolombinas, con los personajes y héroes de la cultura popular contemporánea, como Mickey Mouse o Bart Simpson.

Y esta graciosa y original visión, aparte del dominio técnico, le lleva a tener obras fundamentales valoradas en cifras que oscilan entre los 100 y los 150 mil dólares.

Otros artistas muy valorados internacionalmente, tanto de arte contemporáneo y efímero como el objetual -dibujo, grabado, pintura y escultura-, son Beatriz González, Antonio Samudio, José Alejandro Restrepo, Óscar Muñoz, Miguel Ángel Rojas, José Antonio Suárez y María José Arjona, ésta una artista performática más bien joven y nueva que ya incursiona en las "grandes ligas", como el Museo MoMA, de Nueva York.

Mercado local
En las galerías nacionales no es tan común el comercio de arte contemporáneo. Pocos son los coleccionistas de arte que se atreven a comprar instalaciones o performances.

En las tiendas de arte que se dedican a esta manifestaciones expresivas, como Alcuadrado, más que todo "mueven la obra" de esos artistas hacia el exterior.

Un comerciante local como Sergio Arango, de la galería Duque Arango, señala que en nuestro medio, los más cotizados, aparte de Fernando Botero, son los clásicos Alejandro Obregón, Enrique Grau, Luis Caballero y Darío Morales. "Esos artistas cuya personalidad y sapiencia parecía tan grandes o más que su propia obra".

Un obregón de gran tamaño, 180 x 180 centímetros, puede costar 150.000 dólares; Grau, 60.000 dólares, lo mismo que Morales. Este precio también pueden alcanzar las obras de David Manzur.

Por su parte, en la galería Arte Autopista, que dirige Hildebrando Mejía, han notado que en Medellín, los coleccionistas buscan muchas obras de los pintores muertos. Y mencionan algunos de los mencionados por Arango.

Añaden que Óscar Arcila es uno de los artistas colombianos más importantes del país, cuya obra mueven para Colombia. En este país, "el cuadro más barato de Arcila, de unos 90 centímetros, no baja de 25 millones de pesos; los grandes, de 90 millones".

» Contexto

Así se negocia el arte contemporáneo

El arte contemporáneo, conceptual, incluso el catalogado de efímero, se comercia en el mundo de manera semejante al objetual. "Se negocia en mayor proporción con los museos e instituciones de arte", dice Alberto Sierra. De una instalación o un performance, un artista vende el registro, según Eduardo Serrano: "fotografías, grabados hechos a partir de la idea inicial y hasta la idea de la instalación o el performance, que el comprador, museo o coleccionista sofisticado, puede volver a recrear cuando lo desee". El costo de una obra obedece a muchas variables. Gloria Saldarriaga menciona algunas: la trayectoria del artista, o sea las exposiciones individuales y colectivas en museos de renombre; las obras suyas que hagan parte de colecciones institucionales importantes; las bienales en que haya participado, como la de Venecia o Sao Pablo; lo que se haya escrito sobre el artista o su obra en publicaciones importantes.

  • Jacinto Lopera Comentario realizado el 12 de abril de 2010 - 00:50

    Las galerias no pueden ser siendo la unica referencia de las artes plasticas, los artistas deben volver a tomarse el poder de decidir que es lo bueno y lo malo del arte, cuales son las nuevas corrientes. Esto es universal, en cualquier pais del mundo, los galeristas tienen el poder sobre los artistas. Vuelvo a la cumbia, algo netamente colombiano. Sabemos de donde viene la cumbia, cual es su origen, sus influencias, pero ella logro una autenticidad propia que la identifica como colombiana, sus influencias le sirvieron para esto. En las artes plasticas esto no se ha dado todavia, las influencias son mas fuertes que la creatividad, la autenticidad. La artes plasticas en Colombia, como en cualquier pais del mundo siguen siendo muy elitistas. Las artes plasticas en Colombia por elitistas no son una respuesta, la expresion de una sociedad.

  • Jacinto Lopera Comentario realizado el 12 de abril de 2010 - 00:37

    Estos ejemplos me demuestran una vez mas, que aunque en Colombia hay excelentes artistas plasticos, todavia no podemos hablar de un arte autentico colombiano, como en la musica Cumbia, o en la literatura. En las artes plasticas todavia estamos en panales, las influencias, los origenes como en la Cumbia son muy claros, pero esta vive por ella sola, es independiente de sus influencias de sus origenes. En las artes plasticas en Colombia las influencias son todavia mas fuertes que la autenticidad del Arte. Las artes plasticas por ser tan elitistas no son una respuesta cultural, social de una sociedad y los expertos que ustedes sitan son unos mercaderes de arte comercial. Las galerias no pueden seguir teniendo el poder, los artistas plasticos lo tienen que recuperar. La dictadura de las galerias se tiene que acabar, no pueden seguir siendo ellos los que decidan lo que es bueno o malo en el arte, tienen que ser los artistas plasticos los que decidan de su arte y no los dolares.

lunes, 11 de enero de 2010

Art:21 - Doris Salcedo. Identidad Tercer-Mundista.

Entrevista a Doris Salcedo en Art:21 (Arte del Siglo XXI) (Diciembre 11, 2009) como parte del capítulo "Compasiones" de la Temporada 5 de la serie de televisión "Arte en el siglo XXI" de la cadena PBS.

En su estudio de Bogotá, la artista Doris Salcedo analiza los estereotipos que se enfrenta como ciudadana de un país del Tercer Mundo y cómo recoge estas experiencias de primera mano de discriminación para informar sobre su arte. Se le ve trabajando junto a su equipo de asistentes, cuyo colectivo de trabajo pone de relieve los mensajes políticos de sus esculturas, Salcedo propone un papel más humilde para los artistas que trabajan hoy. Las esculturas e instalaciones subestimadas de Doris Salcedo, encarnan la vida silenciada de los marginados, desde las víctimas de la violencia a los desfavorecidos del Tercer Mundo. Aunque en un tono elegíaco, sus obras no son los monumentos: En Salcedo se concreta la ausencia, la opresión, y la brecha entre los desposeídos y los poderosos. Mientras que en forma abstracta y abierta a la interpretación, sus obras sirven como testimonio en nombre de las víctimas y los perpetradores. El trabajo de Doris Salcedo refleja un esfuerzo colectivo y una estrecha colaboración con un equipo de arquitectos, ingenieros y asistentes y, -como Salcedo dice -con las víctimas de los actos sin sentido y brutales a la que su trabajo se refiere.

VIDEO |
Productor: Wesley Miller & Nick Ravich.
Entrevista: Susan Sollins.
Cámara: Bob Elfstrom.
Sonido: Ray Day.
Editor: Paulo Padilha & Mark Sutton.
Ilustraciones de cortesía: Doris Salcedo.