lunes, 17 de agosto de 2009

Componente de Exhibición. Curaduría Inversiones (Arte + Intercambio + Transacciones)

ORIGINAL: Proyecto INVERSIONES: (arte + intercambios + transacciones)


El equipo de curadores del proyecto curatorial INVERSIONES: (arte + intercambios + transacciones) conformado por Femke Lutgerink, Adriana Ríos, Análida Cruz y Carlos Uribe, decidió que el grupo de proyectos seleccionados para la plataforma de Exhibición del Salón es:


Proyecto "Ñuco, ñengue y mañé"
Colectivo Arboleda (Jorge Iván Bermúdez Castaño, Hernando Muñoz Cárdenas y Patricia Velásquez Mejía) - Quindío

Sinopsis:La crisis económica de los departamentos del Eje Cafetero en Colombia, región que se ha caracterizado por ser “Rica, Joven y Poderosa”, presenta diversos contrastes y desigualdades en la calidad de vida que se evidencian principalmente en las ciudades capitales que la conforman. Los giros, envíos y remesas del exterior fenómeno de la inmigración creciente ha repercutido en las formas de acumulación de las familias y se presenta como una forma de apropiación transcultural que niega los rasgos de identidad y establece nuevos modelos en las arquitecturas locales a través de las estéticas de ostentación.
Ñuco, ñengue y mañé es un proyecto de investigación y creación interdisciplinario, que plantea develar una realidad socio cultural que es aceptada y reproducida cotidianamente. Señala las implicaciones estéticas, sociológicas y económicas, a través de recoger y arrojar elementos visuales y testimoniales que den cuenta del contraste en torno a los imaginarios ciudadanos, su representación y significación local.


Proyecto "inversiones Paraiso al 4%"
Luis Fernando Arango Duarte - Caldas

Sinopsis: Este proyecto plantea el lanzamiento de una plataforma artística que promueva intercambios con grupos Inter. disciplinares, instituciones, empresarios y redes de artistas a nivel local, nacional e internacional que ayuden a impulsar activamente una reflexión crítica sobre la distribución de la riqueza en el mundo, en la búsqueda de conmover y convencer a las 500 personas más ricas del planeta para que donen el 4% de sus fortunas y de esta forma acabar con la inequidad y la extrema pobreza en la Tierra.
El proyecto se propone como una negociación, una transacción con los más poderosos al proponerles una reinversión de utilidades pero en el sentido más humanitario, como si la humanidad misma declarara un impuesto a los patrimonios más altos, una taxación que permita acabar con la miseria de 3.000.000 de personas.


Proyecto "En la Jugada"
Fredy Clavijo Cuartas - Risaralda

Sinopsis: Proyecto relacional con el que el artista a través de una acción performática convoca a los niños y niñas trabajadores en las calles de las ciudades de la región para que jueguen a diferencia de estar obligados por otros a trabajar. A través de una estación móvil de juego con diversos juguetes y dispositivos lúdicos el artista “pagará” a los infantes por su tiempo, estableciendo un tipo de transacción económica desde el juego por otra que los obliga.
Este proyecto apela a una lectura crítica y radical desde el arte sobre las políticas públicas en torno a los derechos de los niños a disfrutar de su infancia y a no ser manipulados por los adultos en otras acciones, pero entre líneas devela la crisis social y económica que viven nuestras comunidades.


Proyecto "Marmato mal trato"
Rodrigo Grajales Murillo - Risaralda

Sinopsis: La agonía es el estado previo a la muerte, este estado agónico es el que presenta la población de Marmato en el norte del departamento de Caldas, un pueblo minero que remonta su explotación de vetas desde el período de la Colonia.
A través de las imágenes como último vestigio de las erosiones, de los desgastes, de las fisuras, del dolor y de la muerte, se cruzan las inversiones, las transacciones, las especulaciones, los mercados, las transnacionales del poder, del capital y los gobiernos de estados indiferentes que privilegian ponerse a tono con las economías globales y dan la espalda a las culturas locales, a los ciudadanos honrados, a las necesidades de su propio devenir, abriendo paso a inversiones que arrasan los territorios, los lugares, las culturas, sus gentes y sus vidas.


Proyecto "Minga: una alternativa económica"
Colectivo do-mingueros (Viviana Angel Chujfi, Alvaro Hoyos Baena y Wilson Ospina A.) Risaralda

Sinopsis: Es un proyecto relacional que funciona como una alternativa económica para los habitantes de la Florida como manera de resistencia ante la amenaza de compra de una gran empresa.


Proyecto "Con$ultor"
Mauricio Rivera Henao - Risaralda

Sinopsis: Es un performance colaborativo entre el artista-consultor y el paciente-lectoautor. Evidenciando por medio de una consultoría “asesoría comercial”, el estado en que se encuentra la obra artística del paciente y así poder dar recomendaciones para acceder al nicho de mercado de su interés. Se brinda un diagnóstico que está enmarcado de forma performática adivinatoria y curativa de las prácticas indígenas, complementándose con la acción del consultor comercial que proporciona soluciones de tipo estratégico y técnico para el bienestar económico.


Proyecto "Hi Low Tech"
Alejandro Vásquez Salinas - Antioquia

Haciendo un contraste ambiguo entre tecnología rudimentaria y la alta tecnología, el carro de vendedor ambulante aparece en un escenario tecnológico, simulando un manual de instrucciones de un aparato electrónico o mecánico de altas especificaciones, propio de una industria avanzada. Evidentemente estamos hablando de un objeto de apariencia precaria y sin tecnología, que es uno de los medios de subsistencia más usados por las poblaciones de países latinoamericanos, pues aparte de trabajar libre de impuestos transitan por las calles de los barrios acercándose al consumidor y llamando su atención con pregones amplificados por altavoces.


Proyecto "Iconomía"
Colectivo Lenguita Producciones (Cristina Vasco, Maira Alejandra Montoya, Luz Angela Gómez, Lina Constanza Ceballos, Juan Camilo Londoño, Johnny correa, Diego Alexander Villada) - Antioquia

Es un proyecto de intervención de diferentes espacios públicos, mediante acciones publicitarias. El objetivo es generar reflexiones que abarquen temas como: relaciones entre micro y macro-economía, dinámicas de oferta y demanda y el poder comercial de la publicidad y los medios.
“Iconomia” re-significa y utiliza los medios de comunicación con el interés de promocionar e iconizar la imagen de un individuo, que subsiste a través de ventas ambulantes, dándole el estatus de gran marca.


Proyecto "Inventar el agua"
Mauricio Carmona y Luis Alfonso Agudelo - Antioquia

El proyecto Inventar el agua, surge entonces de una expresión utilizada por don Luis Alfonso Agudelo, que recoge claramente la forma en la que él y muchos de los habitantes del barrio Moravia se enfrentan a su espacio específico, llevándolos a generar soluciones a sus necesidades básicas por medio de la apropiación de los medios y recursos que encuentran a su alcance. En este caso, don Luis Alfonso, antiguo habitante del sector Paralela del río y que hoy reside en un apartamento en el último piso de uno de los bloques del conjunto de “interés social” Álamos I, recurre a sus conocimientos como fontanero para la construcción de un sistema de recolección y aprovechamiento de agua lluvia, por medio de la implementación de un dispositivo que se conecta a un tubo de PVC -que pasa por una esquina de su habitación- el cual tiene como función evacuar el agua de la terraza del edificio; el dispositivo, configura una nueva red de tubería que reconduce el agua hacia el interior de la vivienda, siendo esta almacenada en unos recipientes ubicados en la cocina para posteriormente aprovecharla en actividades que no requieren de agua
potable. La interlocución constante con don Luis Alfonso, me permitió iniciar un proceso de mediación entre sus prácticas cotidianas y sus nuevos vecinos del sexto piso de Álamos l, que expandió la aplicación de este conocimiento técnico a otros espacios de su entorno cercano.


Proyecto "De descarte: el futuro está en la basura"
Natalia Restrepo y Natalia Echeverri - Antioquia


Proyecto "las oportunas tristezas de Fernando"
Camilo Restrepo - Antioquia

La obra consiste de una serie de oleos que reelaboran la fotografía de Ingrid Betancourt sacada del último video que las FARC difundieron como prueba de vida y que se ha convertido en un símbolo de lucha contra el secuestro. Las tres versiones de la foto –que definitivamente no poseen el dramatismo de la fotografía original– fueron encargadas a tres pintores del Parque Lleras en Medellín expertos en copiar cuadros de Botero, oficio del cual derivan gran parte de su subsistencia.

Botero inventó una manera de representar al mundo con sus formas volumétricas, sensuales e inocentes, pero lleva varias décadas reciclándolo y defendiéndolo, trasportándolo de un lugar a otro, como si las temáticas abordadas, por inofensivas o despiadadas, por agradables o dramáticas que sean, pudieran adaptarse con la misma intensidad a un estilo establecido.
Así, siendo la “marca” Botero un estilo a disposición de otros, y ya no tratándose de la copia directa de un original o de una copia litográfica, esta propuesta exhibe los resultados derivados del intento de hacer bajo el lenguaje de otro una reinterpretación de una fotografía. Cuando las obras de estos pintores son copias por cuadrícula su habilidad funciona casi a la perfección. Pero cuando se trata de adoptar el estilo de un artista para hacer una creación “original” bajo los parámetros de éste, se evidencia en cada cuadro la imaginación, la destreza y la torpeza de quienes realizaron este encargo que combina fotografías mediatizadas, arte oficial y arte popular.


Proyecto "Auto constructora el ladrillo"
Victor Muñoz - Antioquia
Sinopsis: Este proyecto de participación solidaria propone insertarse en los procesos de producción urbana, las dinámicas de venta y oferta de inmuebles, y señalar desde la participación colectiva la dimensión popular y participativa de la población. Igualmente, pretende comentar, revisar y utilizar el fenómeno "pirámide" a nivel económico cultural y a nivel histórico, sus variables y apropiación en el imaginario de las comunidades del Eje Cafetero y Antioquia.

La pirámide con los ladrillos donados será construida en el espacio público anexo a la sede principal de exhibición del Salón, donde podrá ser vista abiertamente y utilizada como referente cultural y comercial. El material obtenido (ladrillos) será utilizado en programas de construcción de vivienda social o de habitación, este proceso será llevado a cabo a través de fundaciones de vivienda, solidaridad social y filantropía, entre otras de su tipo. Será una instalación donada y en donación, por lo cual se configura como una transacción.


Proyecto "Economía humana"
Libia Posada - Antioquia
Sinopsis: La Serie Economía Humana está constituida por un conjunto de dibujos, diagramas y mapas que hacen referencia a esas “otras ” economías, las no oficiales, las que no aparecen en los mapas, ni se enseñan en las escuelas, las cuales tienen el cuerpo humano como principal mercancía, medio de transporte o herramienta; economías reales pero invisibles que constituyen sin embargo un renglón importante de la economía nacional y de las relaciones comerciales con otros países.


Proyecto "Tarjeta de visita"
Liliana Correa - Antioquia
Sinopsis: La propuesta busca un acercamiento a la cosmogonía estética de las clases sociales del país, en este caso en ciudades como Pereira, Armenia, Manizales y Medellín; desde una perspectiva documentalista y etnográfica en la que se aproxime a los imaginarios populares femeninos de los hogares Colombianos, e indague en la construcción de modelos de apropiación estética, a partir de la significación de los diversos objetos cotidianos que acompañan los hogares, específicamente las salas de las casas donde se encuentran referencias a los conceptos de belleza y cultura popular, así como el nivel de su poder adquisitivo.



Proyecto "¡la plata llama la plata!"
Juan Fernando Ospina - Antioquia

Cada año el mismo cuento: el presidente sube el salario por decreto y chillan los trabajadores, ¿ha de ser así toda la vida? Sí. A no ser que los camelladores dejen de quejarse y aprendan a invertir en lugar de estar pensando sólo en zapatos y almuerzo. Está comprobado que con el mínimo cualquier persona inteligente es capaz de hacer milagros, Mire.


Proyecto "Prepago"
Gabriel Mario Vélez

Al realizar el pago se cierra el circuito de una transacción cuyo supuesto es la garantía de un beneficio; un concepto básico de los sistemas de intercambio económico. No obstante son muchos los ámbitos donde el coste de oportunidad supera el rendimiento y la ganancia deriva en pérdida. Tal tipo escarmiento se produce aún sin invertir en el mercado especulativo, lo que hace explícito el carácter fundamentalmente simbólico de todo el dispositivo.
En la obra, el espectador es conminado a tomar la decisión de pagar para acceder a la experiencia. No hay garantía de ganancia o beneficio. La vía para la sensación es a través de la dificultad e incluso del castigo.


Proyecto "Pablo In Commerce"
Esteben Zapata - Antioquia

Pablo en comercio, es un proyecto que consiste en generar una serie de piezas en yeso con la forma de Pablo escobar, en diferentes facetas, dirigidas a la identidad que el tenía con Antioquia y Colombia; lo cual se define en unas estéticas referidas al vestuario, que resaltan y distinguen ideas locales de las de otras regiones y culturas. En primera instancia; dichas piezas serán distribuidas en negocios artesanales de pueblos aledaños a la Ciudad de Medellín, enfocados al turismo, esto por la imagen previa que tiene el turista al llegar a la ciudad, en busca de saciar su curiosidad, el turista se dirige a lugares ricos en historia e información, que le den una idea mucho más clara, real y amplia de la vida de Pablo Escobar. Situación que brinda la posibilidad de generar un producto que se adecue a la necesidad y curiosidad del turista, con el aliciente de que es una pieza directa que muestra lo que el turista quiere llevar y dar a conocer.


Proyecto "Figuritas coleccionables: Galería de Bosillo"
Laura Puerta Barco - Caldas

Sinopsis: Se plantea como un proyecto curatorial dentro de la curaduría general que no esté al margen del mercado, a partir de estrategias alternativas que incentiven la cultura del coleccionismo del arte a través de la publicación y venta de un album de figuritas coleccionables. Cada figurita será la impresión en adhesivo de una obra o proyecto de un artista residente en las cuatro capitales departamentales de la región Centro Occidente, para lo cual se realizará una convocatoria y se seleccionarán entre 35 y 40 obras, las cuales se convertirán en calcomanías de colección y de edición limitada.
Tanto los albumes como las calcomanías estarán a la venta en las cuatro principales ciudades de la región. El 50% del ingreso de cada calcomanía vendida será entregado al artista y el otro 50% será la comisión para la colección Figuritas coleccionables: Galería de bolsillo. Además de ser un espacio para la colección, cada album tendrá la información y contacto de cada uno de los artistas participantes, generando vínculos permanentes entre los artistas y creadores de las diversas ciudades, siendo éste también un proyecto para la difusión y circulación del arte local.



Componente de Exhibición. Curaduría Inversiones

Con la convocatoria del Ministerio de Cultura, la Dirección de Fomento a la Cultura del Departamento de Antioquia y la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, la participación de entidades privadas y públicas a nivel regional –Zona Centro Occidente: departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío-, y con la coordinación general del Comité Regional y el Centro Colombo Americano de Medellín, se realizará del 5 de octubre de 2009 al 21 de marzo de 2010 la itinerancia del 13 Salón Regional de Artistas 2009 por las sedes de Armenia y Medellín. Este evento, el más importante para el desarrollo de las artes plásticas contemporáneas en la región, permite integrar y fortalecer procesos de intercambio artístico, contribuir a la difusión y promoción de artistas, y a la formación y creación de públicos.

Para esta versión, la Dirección de Artes Visuales del Ministerio de Cultura ha propuesto una nueva modalidad de selección de los artistas que harán parte del Salón, la cual hace un énfasis en la Investigación como eje principal y en el fortalecimiento de los procesos curatoriales como mecanismo idóneo para la proyección de las obras y los artistas regionales a nivel nacional e internacional. Enmarcado en este propósito, el Ministerio seleccionó por medio de una convocatoria nacional los curadores por cada región. Para nuestra zona fueron seleccionados por un jurado designado por el Comité Regional los siguientes curadurías: INVERSIONES: [arte + intercambios + transacciones] y el proyecto MICRO MACRO, quienes se encuentran desarrollando actualmente una investigación de los procesos, obras y proyectos más significativos en los departamentos de la Zona Centro Occidente.

El equipo de curadores conformado por Femke Lutgerink (Holanda), Adriana Ríos (Medellín), Análida Cruz (Pereira) y Carlos Uribe (Medellín) del proyecto curatorial INVERSIONES: [arte + intercambios + transacciones], reunido en la ciudad de Medellín entre el 5 y el 15 de julio, decidió por consenso el grupo de proyectos seleccionados para la plataforma de Exhibición del Salón:



Nombre: Colectivo Arboleda [Jorge Iván Bermúdez Castaño, Hernando Muñoz Cárdenas y Patricia Velásquez Mejía]


Título: Proyecto "Ñuco, ñengue y mañé"

Sinopsis:La crisis económica de los departamentos del Eje Cafetero en Colombia, región que se ha caracterizado por ser “Rica, Joven y Poderosa”, presenta diversos contrastes y desigualdades en la calidad de vida que se evidencian principalmente en las ciudades capitales que la conforman. Los giros, envíos y remesas del exterior fenómeno de la inmigración creciente ha repercutido en las formas de acumulación de las familias y se presenta como una forma de apropiación transcultural que niega los rasgos de identidad y establece nuevos modelos en las arquitecturas locales a través de las estéticas de ostentación.
Ñuco, ñengue y mañé es un proyecto de investigación y creación interdisciplinario, que plantea develar una realidad socio cultural que es aceptada y reproducida cotidianamente. Señala las implicaciones estéticas, sociológicas y económicas, a través de recoger y arrojar elementos visuales y testimoniales que den cuenta del contraste en torno a los imaginarios ciudadanos, su representación y significación local.



Nombre: Luis Fernando Arango Duarte

Título: Proyecto “Inversiones Paraíso al 4%”

Sinopsis: Este proyecto plantea el lanzamiento de una plataforma artística que promueva intercambios con grupos Inter. disciplinares, instituciones, empresarios y redes de artistas a nivel local, nacional e internacional que ayuden a impulsar activamente una reflexión crítica sobre la distribución de la riqueza en el mundo, en la búsqueda de conmover y convencer a las 500 personas más ricas del planeta para que donen el 4% de sus fortunas y de esta forma acabar con la inequidad y la extrema pobreza en la Tierra.

El proyecto se propone como una negociación, una transacción con los más poderosos al proponerles una reinversión de utilidades pero en el sentido más humanitario, como si la humanidad misma declarara un impuesto a los patrimonios más altos, una taxación que permita acabar con la miseria de 3.000.000 de personas.




Nombre: Fredy Clavijo Cuartas


Título: Proyecto “En la jugada”


Sinopsis: Proyecto relacional con el que el artista a través de una acción performática convoca a los niños y niñas trabajadores en las calles de las ciudades de la región para que jueguen a diferencia de estar obligados por otros a trabajar. A través de una estación móvil de juego con diversos juguetes y dispositivos lúdicos el artista “pagará” a los infantes por su tiempo, estableciendo un tipo de transacción económica desde el juego por otra que los obliga.
Este proyecto apela a una lectura crítica y radical desde el arte sobre las políticas públicas en torno a los derechos de los niños a disfrutar de su infancia y a no ser manipulados por los adultos en otras acciones, pero entre líneas devela la crisis social y económica que viven nuestras comunidades.




Nombre: Rodrigo Grajales Murillo


Título: Proyecto “Marmato mal trato”


Sinopsis: La agonía es el estado previo a la muerte, este estado agónico es el que presenta la población de Marmato en el norte del departamento de Caldas, un pueblo minero que remonta su explotación de vetas desde el período de la Colonia.
A través de las imágenes como último vestigio de las erosiones, de los desgastes, de las fisuras, del dolor y de la muerte, se cruzan las inversiones, las transacciones, las especulaciones, los mercados, las transnacionales del poder, del capital y los gobiernos de estados indiferentes que privilegian ponerse a tono con las economías globales y dan la espalda a las culturas locales, a los ciudadanos honrados, a las necesidades de su propio devenir, abriendo paso a inversiones que arrasan los territorios, los lugares, las culturas, sus gentes y sus vidas



Nombre: Colectivo Do-mingueros [Viviana Ángel Chujfi, Álvaro Hoyos Baenay John Wilson Ospina A.] - Pereira

Título: Proyecto “Minga: una alternativa económica”

Sinopsis: Es un proyecto relacional que funciona como una alternativa económica para los habitantes de la Florida como manera de resistencia ante la amenaza de compra de una gran empresa.









Nombre: Mauricio Rivera Henao

Título: Proyecto “Con$ultor”

Sinopsis: Es un performance colaborativo entre el artista-consultor y el paciente-lectoautor. Evidenciando por medio de una consultoría “asesoría comercial”, el estado en que se encuentra la obra artística del paciente y así poder dar recomendaciones para acceder al nicho de mercado de su interés. Se brinda un diagnóstico que está enmarcado de forma performática adivinatoria y curativa de las prácticas indígenas, complementándose con la acción del consultor comercial que proporciona soluciones de tipo estratégico y técnico para el bienestar económico.


Proyecto “Hi Low Tech”

Alejandro Vásquez Salinas - Antioquia


Sinopsis: Haciendo un contraste ambiguo entre tecnología rudimentaria y la alta tecnología, el carro de vendedor ambulante aparece en un escenario tecnológico, simulando un manual de instrucciones de un aparato electrónico o mecánico de altas especificaciones, propio de una industria avanzada. Evidentemente estamos hablando de un objeto de apariencia precaria y sin tecnología, que es uno de los medios de subsistencia más usados por las poblaciones de países latinoamericanos, pues aparte de trabajar libre de impuestos transitan por las calles de los barrios acercándose al consumidor y llamando su atención con pregones amplificados por altavoces.

Proyecto “Iconomía”

Colectivo Lengüita Producciones [Cristina Vasco Cuartas, Maira Alejandra Montoya Berrio, Luz Ángela Gómez, Lina Constanza Ceballos, Juan Camilo Londoño, Johnny Correa, Diego Alexander Villada] - Antioquia

Sinopsis: Es un proyecto de intervención de diferentes espacios públicos, mediante acciones publicitarias. El objetivo es generar reflexiones que abarquen temas como: relaciones entre micro y macro-economía, dinámicas de oferta y demanda y el poder comercial de la publicidad y los medios.
“Iconomia” re-significa y utiliza los medios de comunicación con el interés de promocionar e iconizar la imagen de un individuo, que subsiste a través de ventas ambulantes, dándole el estatus de gran marca.

Proyecto “Inventar el agua”

Mauricio Carmona & Luis Alfonso Agudelo - Antioquia

Sinopsis: El proyecto Inventar el agua, surge entonces de una expresión utilizada por don Luis Alfonso Agudelo, que recoge claramente la forma en la que él y muchos de los habitantes del barrio Moravia se enfrentan a su espacio específico, llevándolos a generar soluciones a sus necesidades básicas por medio de la apropiación de los medios y recursos que encuentran a su alcance. En este caso, don Luis Alfonso, antiguo habitante del sector Paralela del río y que hoy reside en un apartamento en el último piso de uno de los bloques del conjunto de “interés social” Álamos I, recurre a sus conocimientos como fontanero para la construcción de un sistema de recolección y aprovechamiento de agua lluvia, por medio de la implementación de un dispositivo que se conecta a un tubo de PVC -que pasa por una esquina de su habitación- el cual tiene como función evacuar el agua de la terraza del edificio; el dispositivo, configura una nueva red de tubería que reconduce el agua hacia el interior de la vivienda, siendo esta almacenada en unos recipientes ubicados en la cocina para posteriormente aprovecharla en actividades que no requieren de agua
potable. La interlocución constante con don Luis Alfonso, me permitió iniciar un proceso de mediación entre sus prácticas cotidianas y sus nuevos vecinos del sexto piso de Álamos l, que expandió la aplicación de este conocimiento técnico a otros espacios de su entorno cercano.


Proyecto “De descarte: el futuro está en la basura”

Natalia Restrepo & Natalia Echeverri - Antioquia








Proyecto “Las oportunas tristezas de Fernando”

Camilo Restrepo - Antioquia

Sinopsis: La obra consiste de una serie de oleos que reelaboran la fotografía de Ingrid Betancourt sacada del último video que las FARC difundieron como prueba de vida y que se ha convertido en un símbolo de lucha contra el secuestro. Las tres versiones de la foto –que definitivamente no poseen el dramatismo de la fotografía original– fueron encargadas a tres pintores del Parque Lleras en Medellín expertos en copiar cuadros de Botero, oficio del cual derivan gran parte de su subsistencia.

Botero inventó una manera de representar al mundo con sus formas volumétricas, sensuales e inocentes, pero lleva varias décadas reciclándolo y defendiéndolo, trasportándolo de un lugar a otro, como si las temáticas abordadas, por inofensivas o despiadadas, por agradables o dramáticas que sean, pudieran adaptarse con la misma intensidad a un estilo establecido.

Así, siendo la “marca” Botero un estilo a disposición de otros, y ya no tratándose de la copia directa de un original o de una copia litográfica, esta propuesta exhibe los resultados derivados del intento de hacer bajo el lenguaje de otro una reinterpretación de una fotografía. Cuando las obras de estos pintores son copias por cuadrícula su habilidad funciona casi a la perfección. Pero cuando se trata de adoptar el estilo de un artista para hacer una creación “original” bajo los parámetros de éste, se evidencia en cada cuadro la imaginación, la destreza y la torpeza de quienes realizaron este encargo que combina fotografías mediatizadas, arte oficial y arte popular.



Proyecto “Tarjeta de visita”

Liliana Correa - Antioquia




Sinopsis:








Proyecto “Mapas”

Libia Posada – Antioquia




Sinopsis:












Proyecto “Salario mínimo”

Juan Fernando Ospina - Antioquia

Sinopsis: Cada año el mismo cuento: el presidente sube el salario por decreto y chillan los trabajadores, ¿ha de ser así toda la vida¿ Sí. A no ser que los camelladores dejen de quejarse y aprendan a invertir en lugar de estar pensando sólo en zapatos y almuerzo. Está comprobado que con el mínimo cualquier persona inteligente es capaz de hacer milagros, Mire














Proyecto “Prepago”

Gabriel Mario Vélez - Antioquia
Técnica: dispositivo interactivo

Sinopsis: Al realizar el pago se cierra el circuito de una transacción cuyo supuesto es la garantía de un beneficio; un concepto básico de los sistemas de intercambio económico. No obstante son muchos los ámbitos donde el coste de oportunidad supera el rendimiento y la ganancia deriva en pérdida. Tal tipo escarmiento se produce aún sin invertir en el mercado especulativo, lo que hace explícito el carácter fundamentalmente simbólico de todo el dispositivo.
En la obra, el espectador es conminado a tomar la decisión de pagar para acceder a la experiencia. No hay garantía de ganancia o beneficio. La vía para la sensación es a través de la dificultad e incluso del castigo.



Proyecto “Pablo In Commerce”

Esteban Zapata - Antioquia

Sinopsis: Pablo en comercio, es un proyecto que consiste en generar una serie de piezas en yeso con la forma de Pablo escobar, en diferentes facetas, dirigidas a la identidad que el tenía con Antioquia y Colombia; lo cual se define en unas estéticas referidas al vestuario, que resaltan y distinguen ideas locales de las de otras regiones y culturas. En primera instancia; dichas piezas serán distribuidas en negocios artesanales de pueblos aledaños a la Ciudad de Medellín, enfocados al turismo, esto por la imagen previa que tiene el turista al llegar a la ciudad, en busca de saciar su curiosidad, el turista se dirige a lugares ricos en historia e información, que le den una idea mucho más clara, real y amplia de la vida de Pablo Escobar. Situación que brinda la posibilidad de generar un producto que se adecue a la necesidad y curiosidad del turista, con el aliciente de que es una pieza directa que muestra lo que el turista quiere llevar y dar a conocer.

Nombre: Laura Puerta Barco

Título: Proyecto “Figuritas coleccionables: Galería de bolsillo”

Sinopsis: Se plantea como un proyecto curatorial dentro de la curaduría general que no esté al margen del mercado, a partir de estrategias alternativas que incentiven la cultura del coleccionismo del arte a través de la publicación y venta de un album de figuritas coleccionables. Cada figurita será la impresión en adhesivo de una obra o proyecto de un artista residente en las cuatro capitales departamentales de la región Centro Occidente, para lo cual se realizará una convocatoria y se seleccionarán entre 35 y 40 obras, las cuales se convertirán en calcomanías de colección y de edición limitada.
Tanto los albumes como las calcomanías estarán a la venta en las cuatro principales ciudades de la región. El 50% del ingreso de cada calcomanía vendida será entregado al artista y el otro 50% será la comisión para la colección Figuritas coleccionables: Galería de bolsillo. Además de ser un espacio para la colección, cada album tendrá la información y contacto de cada uno de los artistas participantes, generando vínculos permanentes entre los artistas y creadores de las diversas ciudades, siendo éste también un proyecto para la difusión y circulación del arte local.


Proyecto “Auto constructora El Ladrillo”

Víctor Muñoz - Antioquia










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La Topología Del Arte Contemporáneo (I)

ORIGINAL: lapizynube.blogspot.com

"Muy amablemente el crítico de arte Boris Groys me autorizó a traducir su ensayo La topología del arte contemporáneo e incluirlo en mi blog. El texto apareció en la antología Antinomies of Art and Culture. Modernity, Postmodernity,Contemporaneity, Duke University Press, 2008 (pps. 71-80). Groys es uno de los más destacados críticos y teóricos de nuestros días, con una amplia obra publicada. Es también uno de los más prestigiosos especialistas en arte ruso del siglo XX. Para mí es un verdadero deleite traducir La topología del arte contemporáneo y poder compartirlo aquí. En una serie de nueve entradas pondré el ensayo completo. Es una división por completo arbitraria con la que espero no alterar gran cosa el texto original; pero es una segmentación que encuentro muy plausible ya que los fragmentos conservan una relativa autonomía y dejan un margen para comentarios. Muchos puntos para discutir, desde una tentativa por definir el arte contemporáneo, pasando por una crítica a Walter Benjamin, la dimensión política inherente a la instalación y la re-auratización del arte actual. Aquí va la primera parte. Me he permitido seleccionar las imágenes que acompañan a los textos. Otra vez, mi profundo agradecimiento a Groys. " Ernesto Menéndez-Conde

Les comparto este buen artículo.


La Topología Del Arte Contemporáneo

Boris Groys*

En la actualidad, el término “arte contemporáneo” no designa sólo al arte que es producido en nuestro tiempo. El arte contemporáneo de nuestros días más bien demuestra cómo lo contemporáneo se expone a sí mismo (el acto de presentar el presente). En ese sentido, el arte contemporáneo es diferente del arte Moderno, que se dirigió hacia el futuro, y diferente también del Postmoderno, que es una reflexión histórica sobre el proyecto Moderno. El “arte contemporáneo” contemporáneo privilegia el presente con respecto al futuro o el pasado. Por lo tanto, para caracterizar adecuadamente a la naturaleza del arte contemporáneo, parece pertinente situarlo en su relación con el proyecto Moderno y su re-evaluación Postmodernista.

La idea central del arte Moderno fue la de creatividad. El genuino artista Moderno estaba supuesto a efectuar una ruptura radical con el pasado, a borrar, destruir el pasado, alcanzar ese punto cero de la tradición artística y, al hacerlo, darle un nuevo comienzo a un nuevo futuro. La obra de arte mimética y tradicional fue sometida al trabajo iconoclasta y destructivo del análisis y la reducción. Abolir las tradiciones, romper con las convenciones, destruir el viejo arte y erradicar los valores obsoletos fueron los slogans del momento. La práctica de la vanguardia histórica estuvo basada en la ecuación “negación es creación”, que ya había sido enunciada por Bakunin, Stirner y Nietzsche. Las imágenes iconoclastas de la destrucción y la reducción estuvieron destinadas a servir como iconos del futuro. El artista estaba supuesto a encarnar el “activo nihilismo” de la nada (nothingness) que lo originaba todo. Pero ¿cómo un artista individual podría probar que era, en realidad, genuinamente creativo? Obviamente un artista podría mostrarlo sólo al demostrar cuán lejos había llegado en la destrucción y reducción de la imagen tradicional, cuán iconoclasta y radical era su trabajo. Sin embargo, para reconocer alguna imagen como verdaderamente iconoclasta habría que compararla con las imágenes tradicionales y con los iconos del pasado. De otro modo, el trabajo de reducción simbólica permanecería inadvertido.

El reconocimiento de lo iconoclasta, de lo creativo y de lo nuevo requiere, por tanto, una permanente comparación con lo tradicional y lo viejo. Lo iconoclasta y lo nuevo sólo puede ser reconocido por el arte históricamente conformado y la mirada adiestrada en el museo. Es por eso que, paradójicamente, mientras más uno quiere librarse de la tradición artística, más uno queda supeditado a la lógica de la narrativa de la historia del arte y el coleccionismo del museo. Un acto creativo, si es entendido como un gesto iconoclasta, presupone una permanente reproducción del contexto en el cual se efectuó dicho acto. Este tipo de reproducción infecta al acto creativo desde un principio. Incluso podría decirse que, bajo la condición del museo moderno, la novedad de las nuevas producciones artísticas no se establece post-factum, como resultado de la comparación con el viejo arte. Más bien la comparación tiene lugar antes de la emergencia de una obra de arte nueva, radical, iconoclasta. La obra de arte moderna es re-presentada, re-conocida antes de ser producida. De ahí que la producción modernista por negación esté regida precisamente por la reproducción de los medios de comparación, de determinada narrativa histórica, de determinados procedimientos artísticos, de determinado lenguaje visual, y determinados contextos de comparación ya fijados. Este carácter paradójico del proyecto Moderno fue constatado y descrito por un grupo de teóricos y fue reflejado por muchos artistas entre los años 60 y 70. El reconocimiento de estas repetitividades dentro del proyecto Moderno condujo a una redefinición del mismo durante las décadas recientes y a la tematización postmoderna de las problemáticas de repetición, iteración y reproducción.

No es casual que el ensayo de Walter Benjamin La obra de arte en la era de la reproductividad mecánica se volviera tan influyente durante estas décadas postmodernistas. Eso ocurrió porque, para Benjamin, la reproductividad mecánica –y no la creación de lo nuevo- constituyeron la modernidad. Como es perfectamente conocido, en su ensayo, Benjamin introdujo el concepto de “aura” para describir la diferencia entre el original y la copia bajo las condiciones de una perfecta reproductividad técnica. Desde entonces, el concepto ha tenido una impresionante trayectoria filosófica, mayormente como resultado de la famosa fórmula de la “pérdida del aura”, que vendría a caracterizar el destino del original en la época moderna. La “pérdida del aura” fue descrita por Benjamin como la pérdida del contexto fijo, constante y reconfirmable de una obra de arte. De acuerdo con Benjamin, en nuestra época la obra de arte deja su contexto original y comienza a circular anónimamente en los redes de reproducción y distribución de las comunicaciones de masas. Es decir, la producción de la cultura de masas opera como un reverso de la estrategia de “alta cultura” del arte modernista: el ‘culto’ (high) arte modernista niega la repetición de las imágenes tradicionales, pero conserva intacto el contexto histórico tradicional del arte; mientras que el arte de la ‘baja cultura’ (low) reproduce esas imágenes al tiempo que niega y destruye sus contextos originales. En la época moderna se niega o bien una obra de arte o bien su contexto, pero nunca ambas simultáneamente.

El acento en la pérdida del aura es, por un lado, totalmente legítimo y está ciertamente a tono con la intención general del texto de Benjamin. Sin embargo, podría tratarse menos de la pérdida del aura que de su emergencia lo que brindaría la oportunidad de llegar a una mejor comprensión de los procesos que están teniendo lugar en el arte de nuestros días (que predominantemente opera con nuevos medios y técnicas de reproducción). Enfocarse en la emergencia del aura podría conducir a una mejor comprensión no ya del destino del original, sino también incluso del destino de la copia en nuestra cultura. De hecho, el aura, tal y como la describió Benjamin, sólo adquiere su ser gracias a la moderna técnica de la reproducción. Es decir, el aura emerge en el preciso momento en el que está declinando. Surge precisamente por las mismas razones por las que desaparece. En efecto, en su texto Benjamin parte de la posibilidad de una perfecta reproducción que no permitiría ya una diferencia “material” visualmente reconocible entre el original y la copia. La pregunta que el formula es ésta: ¿la borradura de cualquier diferencia reconocible entre el original y la copia también significa la borradura de la diferencia como tal entre ambos? La respuesta de Benjamin a esta pregunta es, desde luego, que no. La borradura de todas las diferencias visuales reconocibles entre el original y la copia es sólo potencial porque no elimina otra diferencia que existe entre ambos y que, aunque invisible, no es la menos decisiva: el original posee un aura que le falta a la copia. El original posee un aura porque tiene un contexto fijo, un lugar bien definido en el espacio; y por medio de ese lugar está inscrito también en la historia como un objeto singular y original.

La copia, por el contrario, no tiene un lugar y por tanto es ahistórica, siendo desde un inicio una potencial multiplicidad. La reproducción quiere decir dislocación, desterritorialización, transporta la obra de arte a redes de circulación topológicamente indeterminadas. Los enunciados correspondientes de Benjamin son muy conocidos: “incluso a la más perfecta reproducción de una obra de arte le falta un elemento: su presencia en el tiempo y el espacio, su única existencia en el lugar donde se encuentra” y continua: “el aquí y el ahora del original es el prerrequisito del concepto de autenticidad”. Pero si la diferencia entre el original y la copia es sólo topológica –si sólo existe una diferencia entre un contexto cerrado, fijo, marcado, aurático y el espacio abierto, sin marca y profano de la anónima circulación masiva- entonces no sólo es posible la operación de dislocación y desterritorialización del original, sino también lo es la operación de relocalización y reterritorialización de la copia. Uno no sólo es capaz de producir una copia a partir de un original por una técnica de reproducción, sino que uno también puede producir un original a partir de una copia a través de una técnica de relocalización topológica de esa copia, o sea, por medio de la técnica de la instalación.

El arte de la instalación, que en la actualidad es la forma señera en el contexto del arte contemporáneo, opera como un reverso de la reproducción. La instalación extrae una copia del presunto espacio abierto y sin marcas de la circulación anónima y lo ubica –aunque sólo sea temporalmente- en el contexto fijo, estable y cerrado de un “aquí y ahora” topológicamente bien definido. Esto quiere decir que todos los objetos dispuestos en una instalación son originales, incluso cuando –o precisamente cuando- circulen como copias fuera de la instalación. Los componentes de una instalación son originales por una sencilla razón topológica: hace falta ir a la instalación para poder verlos. La instalación es, ante todo, una variación socialmente codificada de la práctica del flaneur (flaneurship), como la describió Benjamin, y por tanto, un lugar para el aura, para la “iluminación profana”. Nuestra relación contemporánea con el arte no puede, por ende, reducirse a una “pérdida del aura”. Más bien la época moderna organiza una compleja interacción de dislocaciones y relocalizaciones, de desterritorializaciones y reterritorializaciones. Lo que distingue al arte contemporáneo del de momentos anteriores es sólo el hecho de que la originalidad de una obra de nuestro tiempo no se establece de acuerdo a su propia forma, sino a través de su inclusión en un determinado contexto, en una determinada instalación, por medio de su inscripción topológica.

Benjamin pasó por alto la posibilidad –y de este modo, la inevitabilidad- de reauratizaciones, relocalizaciones y nuevas inscripciones topológicas de una copia porque el compartió con el arte culto modernista la creencia en un único y normativo contexto del arte. Bajo esta presuposición, el hecho de que una obra de arte pierda su contexto único y original significaría que perdería para siempre su aura, que se convertiría en una copia de sí misma. La reauratización de una obra de arte individual requeriría una sacralización de todo el espacio profano de la circulación masiva topológicamente indeterminada, lo cual sería un proyecto totalitario y fascista. Ese fue el problema principal del pensamiento de Benjamin: él percibió el espacio de la circulación masiva de la copia como un espacio universal, neutro y homogéneo. El insistió en la permanente recongnocibilidad, en la identidad propia de la copia tal y como circula en la cultura contemporánea. Pero en la actualidad estas dos presuposiciones centrales en el texto de Benjamin son cuestionables. En el entorno de la cultura contemporánea una imagen está circulando permanentemente de un medio a otro medio y de un contexto cerrado a otro contexto cerrado. Un determinado material fílmico puede ser mostrado en un cine, luego convertido a un formato digital y aparecer en el website de alguien, o ser mostrado durante una conferencia como una ilustración, o visto en privado en una pantalla de televisión, en una habitación personal, o puesto en un museo, en el contexto de una instalación. De este modo, por medio de diferentes contextos y medios, este material fílmico queda transformado por los diferentes lenguajes de programación, diferentes software, diferentes marcos de la pantalla, y diferente ubicación en la instalación, etc. ¿Estamos en todo momento ante el mismo material fílmico? ¿Es la misma copia de la misma copia del mismo original?

La topología de las redes de comunicación, generación, traducción y distribución de imágenes de hoy es extremadamente heterogénea. En todo momento las imágenes están siendo transformadas, re-escritas, re-editadas, re-programadas en su paso a estas redes. Ellas se vuelven visualmente diferentes en cada uno de estos pasos. Su status como copias deviene, por lo tanto, sólo una convención cultural, como anteriormente lo era el status del original. Benjamin sugirió, como hemos visto, que la nueva tecnología estaba en condiciones de hacer una copia más y más idéntica al original. Pero el caso ha sido el contrario. La tecnología contemporánea piensa y funciona por generaciones. Transmitir información de una generación de hardware y software a la siguiente implica transformarla de una manera significativa. El uso metafórico de la noción de “generación”, como se emplea ahora en el contexto de la tecnología, es muy revelador. Todos nosotros sabemos lo difícil que resulta transmitir un determinado acervo cultural de una generación de estudiantes a otra. La situación de la “reproductividad mecánica” en el contexto, digamos, del Internet contemporáneo, parece ser no menos difícil, quizás demuestre ser incluso más.

Somos tan incapaces de estabilizar una copia como una copia como lo somos para estabilizar un original como un original. No hay copias eternas, como mismo no hay originales eternos. La reproducción esta tan infectada por la originalidad como la originalidad está infectada por la reproducción. Al circular a través de diferentes contextos una copia se transforma en una serie de diferentes originales. Cada cambio de contexto, cada cambio de medio, puede ser interpretado como una negación del status de una copia como una copia, como una ruptura esencial, como un nuevo comienzo que abre un nuevo futuro. En ese sentido una copia no es nunca una copia, sino más bien un nuevo original en un nuevo contexto. Cada copia es por sí misma un flaneur, experimenta el tiempo y nuevamente sus propias “iluminaciones profanas”, que la convierten en un original. Pierde viejas auras y gana nuevas. Perdura, tal vez, la misma copia, pero se convierte en diferentes originales. Esto muestra que el proyecto Postmoderno de reflexionar en el carácter repetitivo, iterativo, reproductivo de una imagen es paradójico como lo fue el proyecto Moderno de reconocer lo original y lo nuevo. Esta es también la razón por la cual el arte postmoderno logra parecer muy nuevo incluso si –en efecto, en realidad porque- está dirigido contra la noción de lo nuevo. Nuestra decisión de reconocer una determinada imagen como un original o como una copia depende del contexto, del escenario donde esa decisión sea tomada. Y esa decisión es siempre una decisión contemporánea, una que no pertenece ni al pasado ni al futuro, sino al presente.

Es por eso que yo sostengo que la instalación es la forma señera del arte contemporáneo. La instalación demuestra ser una determinada selección, una determinada concatenación de opciones, una determinada lógica de inclusiones y exclusiones. La hacer esto, una instalación manifiesta aquí y ahora una determinada decisión acerca de qué es viejo y qué es nuevo, qué es un original y qué es una copia. Cada exposición importante o cada instalación está hecha con la intención de designar un nuevo orden de recuerdos, proponer nuevos criterios para contar una historia y diferenciar entre el pasado y el futuro. El arte Moderno estuvo trabajando en el nivel de las formas individuales. El arte contemporáneo está trabajando en el nivel del contexto, de marco, el fondo la nueva interpretación teórica. Es por eso que el arte contemporáneo es menos una producción de obras de arte individuales que una manifestación de una decisión individual de incluir o excluir cosas e imágenes que circulan anónimamente en nuestro mundo, para darles un nuevo contexto o para negárselos: una selección privada que es al mismo tiempo públicamente accesible y de ahí hecha manifiesta, explícita, presente. Incluso si una instalación consistiera en una pintura individual, es todavía una instalación, ya que el aspecto crucial de la pintura como una obra de arte no es el hecho de que haya sido producida por un artista, sino el de haber sido seleccionada por un artista y presentada como algo escogido.

El espacio de la instalación puede, por supuesto, incorporar toda clase de cosas e imágenes que circulan en nuestra civilización: pinturas, dibujos, fotografías, textos, videos, filmes, grabaciones, toda suerte de objetos, etc. Es por eso que a la instalación frecuentemente se le niega el status de una forma de arte en particular, porque enseguida surge la pregunta acerca del medio específico. Los medios artísticos tradicionales están todos definidos por un material específico para el medio: lienzo, piedra, o filme. El material que constituye el medio en una instalación es, sin embargo, el espacio mismo. Este espacio artístico de la instalación puede ser el museo o la galería de arte, pero también un estudio privado, una casa, o un lugar en un edificio. Pero todos ellos pueden ser transformados en el sitio de una instalación al documentar el proceso de selección, sea privado o institucional. Eso no significa sin embargo que la instalación sea “inmaterial”. Por el contrario, la instalación es material por excelencia, ya que es espacial. Ser en el espacio es la mejor definición de ser material. La instalación revela precisamente la materialidad de la civilización en la que vivimos, porque instala todo aquello que nuestra civilización simplemente hace circular. De ahí que la instalación demuestre el soporte material de la civilización que de otra manera pasaría inadvertido detrás de la superficie de la circulación de imágenes mediáticas. Al mismo tiempo una instalación no es una expresión de una relación ya existente entre las cosas; por el contrario, una instalación ofrece una oportunidad de usar cosas e imágenes de nuestra civilización de una manera muy subjetiva e individual. De cierta forma la instalación es para nuestro tiempo lo que fue la novela para el siglo diecinueve. La novela fue una forma literaria que incluyó a todas las demás formas literarias de aquel entonces; la instalación es una forma de arte que incluye todas las demás formas de arte.

La inclusión de una toma fílmica en una instalación artística muestra su poder transformador de una manera particularmente obvia. Una instalación de un filme o un video exclaustra las condiciones de presentación de un filme. El espectador del filme no está ya inmóvil, atado a una butaca y dejado en la oscuridad, supuesto a mirar una película desde el principio hasta el final. En el video instalación, donde un video se está moviendo en un circuito, el espectador puede desplazarse libremente por la habitación, y puede abandonarla o regresar en cualquier momento. Este movimiento en el espacio de la exposición no puede ser detenido arbitrariamente porque tiene una función esencial en la percepción de la instalación. Aquí surge con claridad una situación en la que las expectativas de asistir a un cine y visitar el espacio de una exposición les crean un conflicto a los visitantes: ¿deben ellos permanecer inmóviles y dejar que la película se proyecte delante de ellos en el cine o deben moverse? El sentimiento de inseguridad que resulta de este conflicto coloca al espectador en una situación de elegir. El espectador queda confrontado por la necesidad de desarrollar una estrategia individual de mirar el film y la individual narrativa fílmica. El tiempo de la contemplación debe ser continuamente renegociado entre el artista y el espectador. Esto muestra muy a las claras que un filme es radicalmente, esencialmente alterado al ser puesto bajo las condiciones de una instalación (de ser la misma copia, el filme se convierte en un distinto original).

Si una instalación es un espacio en el que tiene lugar la diferenciación entre original y copia, innovación y repetición, pasado y futuro, ¿cómo podría decirse que una instalación individual sea, en sí misma, nueva u original? Una instalación no puede ser una copia de otra instalación porque una instalación es por definición presente, contemporánea. Una instalación es una presentación del presente, una decisión que tiene lugar aquí y ahora. Al mismo tiempo, sin embargo, una instalación no puede ser verdaderamente nueva sencillamente porque no puede ser inmediatamente comparada a otra, anterior o más vieja. Para comparar una instalación con otra habría que crear una nueva instalación que fuese el lugar de dicha comparación. Esto significa que no existe una posición externa con respecto a la práctica de la instalación. Es por eso que la instalación es una forma artística tan omnipresente e inevitable.

Y es por eso también que la instalación es verdaderamente política. La creciente importancia de la instalación como una forma de arte está conectada de manera muy evidente a la repolitización del arte que hemos experimentado en años recientes. La instalación no es sólo política porque permite la posibilidad de documentar posiciones políticas, proyectos, acciones y eventos, si bien es cierto que dicha documentación se ha convertido en una práctica artística muy extendida en los últimos años. Sin embargo, más importante aun es el hecho de que la instalación es en sí misma, como sugerí anteriormente, un espacio de tomar decisiones: primero que nada, decisiones relacionadas con la diferenciación entre lo nuevo y lo viejo, lo tradicional y lo innovador.

En el siglo diecinueve, Søren Kierkergaard discutió la diferencia entre lo viejo y lo nuevo usando como un ejemplo a la figura de Jesucristo. Kierkergaard observó que para un espectador que fuera contemporáneo de Jesucristo, habría sido imposible reconocer en Cristo a un nuevo dios, precisamente porque no parecía nuevo. Más bien, él inicialmente parecía como cualquier otro ser humano ordinario en aquel momento histórico. En otras palabras, un espectador objetivo de aquel tiempo, confrontado con la figura de Cristo, no encontraría ninguna diferencia visible o concreta entre Cristo y un ser humano ordinario, una diferencia visible que pudiera sugerir que Cristo no era simplemente un hombre, sino también un dios. Así que, para Kierkergaard, el Cristianismo estaba basado en la imposibilidad de reconocer a Cristo como Dios, una función de la imposibilidad de reconocer a Cristo como visualmente diferente: sólo con mirar a Cristo no era posible decidir si el era una copia o un original, un ser humano ordinario o un Dios. Paradójicamente, para Kierkegaard esto implicaba que Cristo era realmente nuevo y no meramente reconocible como diferente y por lo tanto Cristo era una manifestación de la diferencia más allá de la diferencia. Podría decirse que, de acuerdo con Kierkergaard, Cristo fue confeccionado (ready-made) entre los dioses, del mismo modo que el orinal de Duchamp fue un ready-made entre las obras de arte. En ambos casos, el contexto decide la novedad. En ambos casos no es posible confiar en un contexto establecido e institucional, sino que crear algo nuevo como una instalación artística o teológica que permita tomar una decisión y articularla.

La diferenciación entre lo nuevo y lo viejo, lo repetitivo y lo original, lo conservador y lo progresista, tradicional y liberal no es, por lo tanto, sólo un juego de diferenciaciones entre muchas otras. Más bien es una diferenciación crucial que conforma a todas las demás opciones políticas y religiosas de la modernidad. El vocabulario político moderno muestra esto con mucha claridad. Las instalaciones artísticas contemporáneas tienen como meta presentar el escenario, el contexto y la estrategia de esa diferenciación tal y como tiene lugar aquí y ahora. Esto es, en efecto, lo que puede ser llamado genuinamente contemporáneo. Pero ¿cómo la instalación contemporánea se relaciona con la reciente controversia entre las prácticas artísticas Modernas y Postmodernas?

El gesto iconoclasta que produce la obra de arte modernista funciona, desde luego, no sólo como una manifestación de la subjetividad artística entendida como pura negatividad. Este gesto tuvo el propósito positivo de revelar, en la obra de arte, su pura presencia. Estaba encaminado a establecer, como planteó Malevich, la “supremacía del arte” al liberarlo de su sumisión a la ilusión mimética, la intención comunicativa y los requisitos tradicionales de reconocimiento inmediato. Demasiado frecuentemente caracterizado como “formalista”, el arte Moderno apenas puede ser definido sólo en términos formales. Las obras de arte modernistas son demasiado heterogéneas a un nivel formal para ser subsumidas bajo un criterio puramente formalista. Más bien, el arte modernista puede ser caracterizado por su particular reclamación de la verdad: en el sentido de ser presente, concienzudamente visible, inmediatamente revelado o, para usar un término de heideggeriano “desocultado”. Más allá de este reclamo específico de verdad, la obra de arte modernista pierde su filo y pasa a ser meramente decorativo, cualesquiera que puedan ser sus formas. Precisamente este reclamo de verdad fue puesto entre signos de interrogación por la crítica postmodernista: la presencia aparentemente inmediata de la obra de arte modernista fue acusada de ocultar su real carácter repetitivo y reproductivo. El sólo hecho de que la obra de arte modernista es todavía reconocible como una obra de arte significa que reproduce las condiciones de recognibilidad de una obra de arte como obra de arte, incluso si parece ser una forma completamente original. Más aún, el gesto iconoclasta que produce la obra de arte modernista puede en sí mismo ser descrito como funcionando de una manera repetitiva y reproductiva. Eso significa que la verdad de la obra de arte modernista, entendida como su presencia material inmediata, puede ser fácilmente descrita como una mentira, como un ocultamiento de un número potencialmente infinito de reproducciones, copias que vuelven esta obra de arte “original” identificable, reconocible en primer lugar. El arte postmoderno renuncia a este reclamo de verdad que el Modernismo había formulado. Pero el arte postmoderno no enuncia su propio reclamo de verdad y permanece crítico y desconstructivo. Bajo las condiciones de la postmodernidad el arte se convierte en una mentira que se manifiesta a sí mismo como una mentira y encuentra su verdad en la clásica paradoja de un mentiroso que confiesa ser un mentiroso. Esto significa que la obra de arte postmoderna es al mismo tiempo presente y ausente, verdadera y falsa, real y simulada.

Con estas distinciones en mente se vuelve relativamente sencillo caracterizar el lugar que ocupa la instalación contemporánea con respecto al reclamo modernista de verdad y su desconstrucción postmoderna. La instalación es, como ya se ha dicho, un espacio finito de presencia donde diferentes imágenes y objetos son dispuestos y exhibidos. Estas imágenes y objetos se presentan a sí mismos de una forma muy inmediata. Están aquí y ahora y están exhaustivamente visibles, dados, desocultos. Pero están desocultos sólo mientras sean parte de esa instalación en particular. Si se consideran aisladamente, esas imágenes y objetos no convocan el reclamo de verdad y de estar desocultos. Todo lo contrario, esas imágenes y objetos manifiestan –por lo general de manera muy obvia- su status como copias, reproducciones o repeticiones. Podría decirse que la instalación formula y hace explícitas las condiciones de verdad de esas imágenes y objetos que conforman la instalación. Cada imagen y objeto de la instalación puede verse como un ser verdadero, desoculto y presente; pero sólo dentro del espacio de la instalación. En sus vínculos con el espacio externo, las mismas imágenes y objetos pueden parecer muy reveladoras y al mismo tiempo ocultar su status de ser piezas de una secuencia potencialmente infinita de repetición y reproducción. La obra de arte moderna convocó el reclamo de ser incondicionalmente verdad, de desocultarse. La crítica postmoderna puso este reclamo entre signos de interrogación, pero sin indagar sobre las condiciones de verdad, entendidas como presencia y desocultamiento. La instalación enuncia esas condiciones al crear un espacio finito y cerrado, un espacio que se convierte en el lugar del conflicto abierto e inevitable de la decisión entre original y reproducción, entre presencia y representación, entre lo desoculto y lo oculto. Pero el cierre que se efectúa por medio de la instalación no debe ser interpretado como una oposición a la “apertura” como tal. Al cerrar la instalación crea su afuera y se abre hacia ese exterior. El cierre no es aquí una oposición de “apertura”; sino su precondición. Lo infinito, por el contrario, no es abierto porque carece de exterior. Estar abierto no es lo mismo que ser totalmente inclusivo. La obra de arte que se concibe como una máquina de infinita expansión e inclusión no es una obra abierta sino la contraparte artística de una soberbia imperial. La instalación es un lugar de apertura, de revelación y desocultamiento precisamente porque sitúa dentro de su espacio finito a imágenes y objetos que también circulan en el espacio exterior (y de este modo se abre al exterior). Es por eso que la instalación consigue manifestar abiertamente el conflicto entre la presencia de imágenes y objetos dentro del horizonte finito de nuestra propia experiencia y su circulación invisible, virtual, “ausente” en el espacio exterior a ese horizonte, un conflicto que define la práctica cultural contemporánea.

Boris Groys*


Entrevista con Hal Foster - Anna María Guasch

ORIGINAL: Letras Anónimas (El Colombiano)

Reenviamos entrevista con Hal Foster, originalmente publicada en ABCD las artes y las letras

El pasado mes de junio, Hal Foster participó en el seminario Problemas en el arte y arquitectura de la contemporaneidad organizado por el Cendeac (Centro de Documentación y Estudios Avanzados de Arte Contemporáneo de Murcia). En él, Foster, Profesor de Arte y Arqueología de la Universidad de Princeton, y, sin duda, una de las figuras más reconocidas en el ámbito de la teoría y crítica de arte contemporáneas, resumió algunas de las cuestiones de mayor actualidad.


¿Por qué ha «mezclado» en sus últimos programas, como el que da impartido recientemente en España, a Richard Serra, Robert Gober y Ed Ruscha; la escultura posminimal, las relaciones entre arte, arquitectura y diseño y el discurso de la narrativa del fin?

  • Bueno, usted sabe que soy historiador del arte y que tiendo a adoptar una visión analítica de los hechos, pero para este he diseñado un programa pensando en el debate, con temas de rigurosa actualidad, relacionados, bien con la situación artística española, como es el caso de la instalación de obras de Serra en el Guggenheim de Bilbao, o bien con el Pabellón de Estados Unidos en la Bienal de Venecia (por Ruscha), con exposiciones de la reciente temporada artística neoyorquina, como la de Robert Gober. Pero tampoco he querido prescindir del lado más académico del discurso teórico-historiográfico que me viene preocupando en los últimos años, discurso que engloba las distintas fuerzas narrativas del siglo XX, el discurso del fin y, sobre todo, la reemergencia de un espacio teóricamente fuerte para el concepto de «contemporáneo» y su capacidad transgresora y crítica que se sitúa en los intersticios de las neovanguardias y la posmodernidad.

¿Por qué la insistencia en estos espacios de narratividad para acotar un nuevo espacio de radical contemporaneidad?


  • Hay que superar de una vez por todas tantas y tantas visiones finalistas y, en último término, hegelianas que sacuden al mundo del arte: algunas de ellas para anunciar su fin (el fin del progreso, del «telos») tal como ha sido practicado por Gombrich y toda su pléyade de seguidores; otras, para anunciar su disolución en manos de la filosofía (como sería el caso de Danto). La solución tampoco es el relativismo, el pluralismo, la teoría débil o la simple vuelta atrás, como creo que ha hecho la nueva presentación de la colección permanente del MoMA, que, refugiándose en viejos sistemas formalistas heredados del gran inspirador del «evangelio MoMA» Alfred Barr, ha presentado como gran novedad un programa museográfico en el que se vuelve a eludir lo crítico, lo subversivo y lo escabroso del siglo XX. La tarea prioritaria del museo ha sido formalista, enfáticamente «afirmativa», buscando en un canon clásico la «apología del aura», basado más que nunca en la idea de sociedad del espectáculo.

¿Y cuáles serían sus alternativas?


  • Yo propondría una nueva narrativa que estableciera un diálogo directo entre la verdadera esencia (su carácter experimental, autónomo) de la modernidad y lo contemporáneo. Hace demasiado que estamos anclados en dos modelos que parecían ser los únicos que podían funcionar tras la posguerra y que en cierta manera han guiado mi trabajo como crítico: la noción de posmodernidad y la construcción de una neo-vanguardia. En cierto sentido, se debería abrir una cuña entre los dos para las prácticas recientes. Rosalind Krauss, Yve-Alain Bois, Benjamin Buchloh y yo mismo estamos trabajando en esta línea, y el resultado es el texto que acabamos de publicar, Art since 1900. Pero está claro que los intereses y las prioridades de los responsables del MoMA van por otros derroteros.

Ha hablado de nuevas narrativas, y ello nos permite ahondar en el terreno de la escritura, no tanto del historiador, sino de la del crítico. ¿Pondría como modelo a seguir la interpretación que usted hace de la obra de Gober o de la de Ed Ruscha?


  • Sí. Mi lectura de Gober podría ser paradigmática al respecto: primero, empezar por los detalles, por la exégesis, incluso minuciosa y prolija, para a partir de ellos llegar a la idea general. Lo que de verdad me interesa del ejercicio crítico es establecer constantes diálogos entre el presente y el pasado, sin renunciar en ningún caso a mi condición de historiador. Pienso que los referentes históricos pueden ayudar a capturar la idea -y fíjese bien que digo «idea» y no «sentido», ni «significado», ni «interpretación»- de artista. Y volviendo a Gober, mucha gente me ha preguntado si mi texto (y la amalgama de detalles, aspectos que a veces pueden parecer muy anecdóticos e informativos que incluyo en él) es una traducción de las intenciones del artista. No, no estoy interesado en la intención del artista. Pocas veces hablo de ellos; no lo considero relevante para mi trabajo, y lo que realmente busco captar es el concepto que está detrás de la obra.

¿Este aferrarse a la estructura es lo que explicaría la defensa por su parte de una autonomía «estratégica», y lo que le haría mantener ciertas distancias con el proyecto interdisciplinar de los Estudios Visuales con los que usted y otros miembros de la revista October han mantenido discrepancias?


  • Yo relativizaría esto que usted denomina «distancia crítica» respecto a los Estudios Visuales en función de los lugares y del momento. Y aunque pienso que más que nunca la imagen (sea artística, fílmica) domina nuestra sociedad, yo seguiría haciendo una clara distinción entre el mundo académico y el de la cultura de masas o la cultura popular. Quizás si trabajara en España, estaría encantado con el proyecto interdisciplinar de los Estudios Visuales, pero está claro que desde el contexto intelectual y académico en el que me muevo, los Estudios Visuales sólo son una pálida versión visual de los Estudios Culturales, que, en último término, suponen una celebración de las formas de cultura y subcultura popular, con temas que van desde la televisión, las películas o Internet. Pienso que el mejor lugar para reivindicar lo visual sigue siendo la Historia del Arte.

¿Podría ampliarnos o matizarnos esta afirmación?


  • En este punto, retomaría ciertas tradiciones iniciadas por reconocidos historiadores del arte como Aby Warburg y Edwin Panofsky para liderar esta reivindicación de las imágenes desde parámetros históricos y no culturales o antropológicos. La mejor manera de renovar la tradición canónica de la Historia del Arte no consiste en reivindicar, como hacen historiadores como Keith Moxey o Mieke Bal, una «historia de las imágenes», considerando la autonomía estática como retrógrada y abrazar las formas subculturales como subversivas, sino replanteando la noción de «autonomía artística», entendiendo que autonomía es un término «diacrítico» que se define en relación con su contrario, es decir, sujección, y que siempre estaría situado políticamente.

¿Es bajo este concepto de renovada autonomía que usted junto con los ya citados Rosalind Krauss, Yves-Alain Bois y Benjamin Buchloh han emprendido la que se anuncia como la gran revisión del arte del siglo XX?


  • Sí. Creo que este ha sido nuestro reto: replantear el arte que media entre 1900 hasta 2005 sin dar por concluida ninguna de las grandes cuestiones que lo recorrieron, pero analizándolas desde una situación de presente, sin olvidar que junto a lo sincrónico nunca podemos dejar de pensar en lo diacrónico: es lo que en El retorno de lo real denominé «la acción diferida»… En esta misma línea, el texto en el que estoy trabajando, y que posiblemente titularé Estrategias de supervivencia, busca plantear tal como hice en mi último libro Prosthetic Gods (2004) un nuevo guiño, una nueva vuelta de tuerca en las relaciones dialécticas modernidad-contemporaneidad, basado, en este caso, en tres conceptos que empiezan por «b» («bálsamo», «brut» y «banalidad»).


Julio 16, 2005

El efecto Duchamp: La implosión en el arte (Entrevista a Graciela Speranza)

ORIGINAL: LecturaAnónimas (El Colombiano)

Ampliación del campo de batalla

Por Mauro Libertella

Es como un artefacto del mismo Duchamp. El último libro de Graciela Speranza, Fuera de campo (Literatura y arte argentinos después de Duchamp), puede interpretarse desde muchos y variados ángulos, como si estuviéramos frente a la maqueta en miniatura de los callejones más conceptuales del arte del siglo XX. ¿Suena ambicioso? Sí. Pero el ensayo está tramado como un laberinto de relatos críticos, lecturas, historias e imágenes que liberan al conjunto de una solemnidad en la que fácilmente podría haber caído. Esa especie de summa duchampiana, cruzada algo vertiginosamente con un sólido canon de la literatura argentina, arma un libro-ensayo-instalación tan curioso como coherente consigo mismo. Hay algo en la propuesta, en esa idea de bocetar los legados más fuertes de Duchamp en el pulmón del arte contemporáneo y ver cómo funcionan en cinco escritores y un artista argentinos (de Borges a Kuitca), que permite una proyección al infinito.

Una vez enunciado este “efecto Duchamp”, toda la literatura que vendrá podría pensarse, si se quiere, según su resistencia o su docilidad para ser leída bajo esta lente. Y es también una proyección hacia atrás, un modo de revisar las lecturas ya estancadas de ciertos libros y conferirles una nueva mirada que haga temblar un poco el lugar en donde estaban cómodamente adormecidas.

Fuera de campo no es estrictamente un libro de crítica literaria. Tampoco es un tratado de arte, ni una biografía crítica de Duchamp. Es, arriesguemos, una lente argumentativa, un espejo deformante en el que un puñado de escritores se miran para verse ahora flotando en la corriente de múltiples bifurcaciones que el arroyo de Duchamp instaló en el océano del siglo XX. Desde esta lente, los contornos de la tradición local son más nítidos, pero también más desarmables. Vista en perspectiva internacional, y puesta a jugar con otras artes y discursos, la literatura argentina encuentra una nueva especificidad, algo propio, pero también, y al mismo tiempo, se posiciona con toda naturalidad entre los pliegues del arte europeo del siglo pasado.

Este punto de tensión entre lo local y lo global ha sido acaso una de las búsquedas críticas de Graciela Speranza a lo largo de su obra. Si tomamos Primera persona, sus conversaciones con narradores argentinos, y Razones Intensas, aquel volumen para el que entrevistó a grandes nombres internacionales como Susan Sontag o Harold Bloom, hay un rumor que es el mismo. También ha buscado, podemos decir, y este último libro sería en ese sentido una culminación, abrir el discurso de la crítica literaria a otros campos, hacer un fuera de campo en la intervención crítica. Recordemos por ejemplo el modo de poner la obra de Manuel Puig en relación con las artes plásticas –pop, neovanguardias– o, ahora, los lazos estéticos entre Borges y el cine. En 2003 publicó Oficios ingleses, una novela en donde se resume un poco esa mezcla de mundos en combustión. Speranza también ha sido guionista de cine y enseña literatura argentina en la carrera de letras de la UBA, además de codirigir la revista Otra Parte.

EL EFECTO DUCHAMP: LA IMPLOSION EN EL ARTE

En Fuera de campo hablás de lo que podríamos llamar un efecto Duchamp en el arte contemporáneo. ¿Qué rasgos estéticos caracterizan ese efecto?
  • El legado de Duchamp en el arte contemporáneo es enorme. Sólo ahora, mirada en perspectiva, su obra aparece como fuente de unidad estética por detrás de prácticas aparentemente muy diversas, como el pop art, el happening, el arte conceptual, el arte de instalación, de posproducción. No es fácil caracterizar ese efecto pero creo que hay tres improntas estéticas que su obra promueve y potencia claramente. La primera, quizá la más sorprendente por la sintonía con Walter Benjamin, es la centralidad de la reproducción, la copia, los desvíos. Duchamp y Benjamin se encontraron una sola vez por azar en un café de París en 1937, pero Benjamin quedó deslumbrado con una copia reducida del Desnudo bajando la escalera que le mostró Duchamp, una escena que resume bien algo que está en el aire de los tiempos, el impacto de los nuevos medios de reproducción en el arte del siglo. En segundo lugar, los movimientos claros de las artes hacia fuera de sus campos y sus medios específicos. Ya no hay límites precisos entre las artes, ya no hay artes puras sino un “arte en general”, y los artistas encuentran en el fuera de campo una energía estética renovadora. Y por último, una preminencia de la idea, un giro conceptual.
Un giro conceptual, ¿es algo nuevo?
  • Siempre hubo pensamiento en el arte, por supuesto, pero a partir de Duchamp y su batalla contra el “arte retiniano”, el arte de la pura visualidad, la preeminencia de la idea es clarísima, al punto de reducir el arte a un enunciado, una definición. El “Esto es bello” como criterio de definición estética se reemplaza por un “Esto es arte”. En el libro sigo el rastro de estas tres transformaciones, evidentes también en la literatura y en el arte argentinos.
Cruzaste a Duchamp, artista central, con una serie de escritores centrales pero de una tradición periférica.
  • A simple vista esa parece la operación más arbitraria. Pero quizá la arbitrariedad mayor es partir de esa visita de Duchamp a Buenos Aires en 1918, cuando yo misma me encargo de demostrar que es poco lo que Duchamp ha dejado a su paso, y es más bien el vacío como en todo su arte lo que resulta estimulante para la especulación crítica. ¿Qué se ve a través de la lente duchampiana que todavía no hemos podido mirar? En algunos casos se trata de reponer diálogos reales con Duchamp, como en Cortázar o Aira. En otros, como en Macedonio, Borges, o Puig, sin esa causalidad eficiente, se puede pensar la interacción entre pensamiento, visión y palabra que también aparece en la literatura y el arte argentinos. Borges y Duchamp, por ejemplo, nunca se conocieron y nunca se mencionan entre sí pero la coincidencia de algunas preocupaciones estéticas, quizás mediadas por Paul Valéry, es indudable.
¿Y qué deja ver esa óptica en la literatura argentina como tradición?
  • Quizás lo más evidente es la cualidad paradójicamente excéntrica de nuestra tradición central, de ahí su sintonía e incluso su anticipación a muchos hallazgos de las vanguardias centrales. Es curioso, pero nuestra literatura moderna no tiene en su canon muchos escritores fácilmente asimilables a eso que en la literatura inglesa o norteamericana se llama el main stream.
Y este recorte, que piensa el efecto de Duchamp en un puñado de escritores de una tradición más bien rara ¿cómo se empapa de los debates más fuertes del siglo XX?
  • Probablemente el entusiasmo de este recorrido deriva de que Duchamp lleva a repensar algunos de los debates estéticos más importantes del siglo XX, a partir de sus encuentros y desencuentros con las vanguardias históricas, su marca en las vanguardias más recientes y, por extensión, en las vanguardias argentinas. Por ejemplo, ¿en qué medida es posible pensar a Duchamp como surrealista? ¿Cuánto se aparta del surrealismo? Estas precisiones son muy oportunas para reconsiderar las relaciones y diferencias de Cortázar con el surrealismo y con Duchamp. Luego, también, una línea que lleva a Guy Debord, el situacionismo y a Godard, en la que el marxismo transforma la dialéctica de la copia y el desvío duchampiano en práctica estética política, muy estimulante para pensar el uso de la cita, el plagio, el apócrifo en Ricardo Piglia. Pero también está la herencia de androginia, transformismo y libertad sexual de Duchamp en el arte pop, sobre todo en Andy Warhol, que se traduce en nuevas formas estéticas y anima la contracultura de los sesenta, que sin duda alcanza a Puig.

No parece nada casual que esas discusiones del siglo XX se estén tocando con Duchamp.
  • El artista norteamericano Donald Judd dijo alguna vez que Duchamp “inventó el fuego”, en la medida que “encontró” el primer “objeto encontrado” del arte, el ready-made. Y efectivamente, con el ready-made Duchamp cambió el rumbo del arte moderno respondiendo una pregunta muy sencilla: ¿es posible hacer obras de arte que no sean obras de arte? Las consecuencias de ese descubrimiento estético son enormes. Duchamp, un modelo de desprejuicio y libertad, el más inigualable quizás, el más genial, cambió totalmente las reglas del juego del arte.
UNA LITERATURA EXCENTRICA

Pasemos a los escritores que trabajás. Cuando leés a Borges trazás algunas relaciones narrativas con el cine ¿de qué se tratan?
  • Borges tomó del cine, sobre todo, ideas estéticas. En principio, un modelo de la traducción desviada que está en muchas de sus ficciones y es el tema de Pierre Menard. Mediante el western, por ejemplo, dice Borges, el cine consigue volver a la épica, un género que la literatura ya había abandonado. El cine puede entonces recuperar y desviar la tradición, traduciendo una obra literaria a otro tiempo, otro espacio, otro lenguaje. Y eso es lo que él hace con los relatos “desviados” de Historia Universal de la Infamia, algunos tomados incluso del cine. La secuencia del saloon en la historia de Billy the Kid es probablemente la mejor traducción del cine a la literatura que se haya escrito y al mismo tiempo es extraordinariamente literaria. Pero creo que la verdadera iluminación de Borges como espectador de cine es el descubrimiento del carácter superficial del cine, que asimila al funcionamiento igualmente superficial del lenguaje y la representación. El arte es puro simulacro, imagen que gira en una superficie plana, un argumento muy eficaz para su batalla contra el realismo y el arte de lo profundo.
¿Y cómo te enfrentaste a esa imposibilidad que parece tener la crítica para leer a Aira por fuera de la dicotomía amor-odio?
  • Ese era el gran desafío: cómo salir de esa dialéctica falsa de culto obsecuente o desprecio que dominó durante años las lecturas de Aira. Quería poder nombrar esa fuerza operativa tan inclasificable de su literatura y una vez más la clave de la lectura fue caracterizar una operación conceptual, difícil de describir con las herramientas críticas convencionales. El propio Aira ha insistido en la noción del continuo y en la imposibilidad de leer la novedad de la empresa en una sola novela. Pero la operación, la centralidad del procedimiento en el conjunto, se ve con más claridad a la luz de Duchamp, y vía Duchamp se recupera el diálogo evidente con Raymond Russell. Bajo la superficie del continuo de novelitas de Aira, como bajo la superficie de la literatura de Russell, no hay nada. Muy oportunamente, además, a través de algunas lecturas críticas de arte contemporáneo, llegué a la idea batailleana de “lo informe” que me ayudó a caracterizar una literatura que quiere ir contra el proyecto, la forma perfecta, la corrección, la verticalidad del sentido, del valor.
En el libro oponés ese continuo de Aira con la forma perfectamente cerrada, hipercorregida de Borges.
  • Efectivamente. Frente al orden borgeano, el desorden de lo informe en Aira. Frente a la intriga bien tramada, la improvisación. Frente a la hipercorrección, la huida hacia delante, el azar, lo heterogéneo. Pero si el libro finalmente los reúne es porque sin duda la preeminencia de la idea es central en las dos literaturas. Eso sí, con consecuencias muy dispares. El modelo borgeano aspira a la perfección del proyecto, del estilo propio, de la obra única y total. El modelo de Aira, en cambio, es un gran antídoto contra la tiranía del proyecto, las constricciones compositivas, el fetiche del estilo. El acento está puesto en el avance. Aira inventó una fórmula muy envidiable de hacer literatura que permite sentarse a escribir todos los días, dejándose llevar, movido por la imaginación, la potencia de la improvisación, sin pensar en las consecuencias. Hay algo de felicidad infantil reconquistada, ¿no?
¿Y quién te quedaba afuera del recorte?
  • Muy notoriamente Saer, por ejemplo, que más que buscar en el fuera de campo, defiende orgullosamente la especificidad poética de la literatura, contra la contaminación con otros lenguajes. En esa batalla, claro, nos dejó una gran literatura y una prosa incomparable. Su cualidad poética se ve muy claramente desde esta perspectiva.
Bueno, esta perspectiva pareció dejar de lado los cuentos de Cortázar para volver a leer desde otro lado a Rayuela, una novela que las nuevas generaciones no tienen en alta estima.
  • Sí, la reevaluación de la herencia cortazariana, no a partir de los cuentos con los que se suele salvarlo sino a partir de Rayuela, periódicamente denostada, es totalmente deliberada. Era una especie de cuenta pendiente. Releyendo la novela, queda claro que el artefacto Rayuela, muy duchampiano, abrió infinitamente los límites del género. Lo admitan o no sus herederos, transformó la novela en una forma flexible, lábil, abierta a infinidad de materiales y combinaciones. Hay que pensar qué era la novela argentina y latinoamericana antes de Rayuela. Imposible imaginar la narrativa de Puig a Alan Pauls, de Aira a Bolaño o Mario Bellatin, sin la vía abierta por Cortázar.
¿Y las nuevas generaciones?
  • Es evidente que en la literatura argentina abundan los experimentadores y también ahora hay intentos muy estimulantes de nuevas mezclas, nuevos dispositivos, nuevos cruces de lenguajes. Claro que no se llega a una redefinición radical de la literatura como la de Puig o Aira todos los días. Por el momento veo hallazgos puntuales: la mediación de la telenovela en el realismo de superficie de Rabia, la novela de Sergio Bizzio, por ejemplo, o la galería muy variada de modelos cinematográficos alternativos que le dan forma y ritmo al nuevo realismo de Martín Rejtman, para hablar de dos libros más o menos recientes de escritores no tan nuevos. Se escribe mucho y muy variado y eso es un muy buen síntoma. Pero no hay que impacientarse. Para ver transformaciones de peso hace falta un poco de distancia.
Quizás haya algo de aquello que Harold Bloom llamó “la angustia de las influencias”. En el canon que armás se puede adivinar la pesada influencia de los grandes nombres sobre los jóvenes.
  • La marca de Aira, es cierto, como alguna vez sucedió con Borges, está en mucha literatura reciente y no es fácil descubrir apropiaciones creativas de su herencia. Lo mismo pasa con Puig. Probablemente, la naturaleza francamente conceptual de sus renovaciones los vuelve muy influyentes pero inimitables. Imposible imitar la rueda de bicicleta. Pero hay reapropiaciones muy creativas del ready-made. Habrá que esperar un poco.
¿Y qué dirías que le han dejado a la literatura argentina estos escritores?
  • El legado más evidente de Puig y de Aira es de libertad, de autorización. Y también quedaron en evidencia los convencionalismos de la literatura. Es una libertad que por supuesto puede ser muy benéfica pero también muy riesgosa para los incautos. En la “mala literatura” de Aira y en los experimentos más extravagantes de Puig hay muchas destrezas prácticas, gran poder de invención y gran eficacia formal, que no siempre se aprecian. Se puede recorrer toda la literatura de Aira y la de Puig sin encontrar incorrecciones sintácticas o falta de gusto en las elecciones léxicas. No sé si se podría decir lo mismo de algunos de sus epígonos.

¿Cómo ves el estado actual de la crítica?
  • Creo que estamos frente a un momento de inflexión en los estudios críticos que va más allá de la crítica argentina. La crítica se ha enriquecido durante las últimas décadas con una variedad muy amplia de saberes teóricos pero hay también algunos síntomas alarmantes, como cierta hipertrofia de los aparatos teóricos, a veces fragmentarios o despegados de sus fundamentos filosóficos, o incoherentes en su eclecticismo. Hay un déficit de cercanía de los textos, de close reading como lo llaman los sajones, que lleva a desatender algunas tareas centrales del crítico: la caracterización de poéticas, de singularidades formales, cuestiones de intención y de valor estético. James Wood, un crítico inglés que me gusta mucho, decía hace poco que los profesores, los historiadores y los críticos debían recuperar su capacidad de argumentar la eficacia formal y el valor estético de las obras. Decía casi textualmente: “¿Quién se preocupa hoy, enseñando Retrato de una dama por décima vez, por explicar en clase por qué es un libro extraordinario?”.
¿Recuperar cierta pasión crítica?
  • Sí. Me gusta el ensayo crítico que avanza mediante hallazgos inesperados, conexiones imprevistas, y va detrás de un enigma, como un folletín o un relato de aventuras. Me gusta esa posibilidad del ensayo de pensar a medida que se escribe. Una vitalidad que no encuentro obviamente en el ensayo burocrático que llena casilleros, en el historicismo árido o jergoso, en la crítica que aplica las teorías de moda o se contenta con armar tramas institucionales, mapas del campo literario, “operaciones”, “colocaciones”. Roland Barthes, por supuesto, es un modelo inigualable del encuentro entre la idea y el goce en el ensayo crítico, de racionalidad apasionada. Susan Sontag decía que Barthes había renegado de los papeles vulgares de constructor de sistemas, de autoridad, de mentor, para reservarse el ejercicio del gusto, que implica naturalmente el elogio. No veo mejor definición de un buen crítico.

Graciela Speranza nació en Buenos Aires en 1957. Crítica, narradora y guionista de cine, es doctora en letras por la Universidad de Buenos Aires, donde enseña literatura argentina. Entre otros libros ha publicado: "Primera persona. Conversaciones con quince narradores argentinos", "Guillermo Kuitca. Obras 1982-1998", "Razones intensas", "Manuel Puig". "Después del fin de la literatura", y una novela, "Oficios ingleses". Ha colaborado en los suplementos culturales de los diarios Página 12 y Clarín, y codirige la revista de letras y artes Otra Parte.

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Desde principios de los años 90 el proyecto banquete_ evoluciona como una red internacional de conversaciones y acciones entre artistas, científicos, tecnólogos y otros productores de conocimiento. Su objetivo es explorar las convergencias entre los sistemas biológicos, sociales, tecnológicos y culturales, e indagar en un enfoque sistémico y transdisciplinar que cuestione un modelo imperante de pensamiento –antropocéntrico, lineal y dicotómico- cuyas consecuencias políticas, sociales, económicas, culturales y ecológicas apelan a un inaplazable cambio de sensibilidad, de mirada y de rumbo.

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banquete_ es un intento de generar un proceso de creación colectiva, capaz de articular elementos disociados y de combinar conocimientos, métodos y prácticas dispares. Surge del reto de idear y construir entre muchos un espacio de interacción ACTS (Arte, Ciencia, Tecnología, Sociedad) para investigar nuevas formas de creación y transferencia de conocimiento.

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