lunes, 19 de octubre de 2009

X Y Y Van A Una Excelente Curaduría

ORIGINAL: [esferapublica]

0.- Recordando por usted. Los alcances de la curaduría histórica
Hay un relato de Philip K. Dick, que cuenta la historia de un señor es incapaz de financiarse el capricho de viajar a Marte. Apenas tiene para pagarse el implante de una serie de recuerdos y, por supuesto, enloquece (1). Lo interesante de esto no es la salud mental de un viajero frustrado, sino la articulación existente entre la realización de exposiciones de arte y la conformación de una estructura de memoria. Las intenciones de un museo, además de la autopromoción de sus creadores, de la consolidación de una plataforma de relaciones públicas para sus patrocinadores, del despilfarro de recursos públicos y de la expresión de una serie de prerrogativas estéticas adoptadas por parte de quien lo administra, también es la de construir una forma particular de memoria. De crear un recuerdo.

La organización periódica de muestras, eventos, etc, conforma en la opinión pública de esos lugares la idea de que existe un espacio particular donde cierto tipo de expresión artística obtiene legitimidad. Con base en dicha interpretación, adicionalmente se configura la idea de que existe “un sitio” hacia el que los integrantes de esta opinión pública van a “ver qué es lo que se debe ver” o a “recordar qué es lo que se debe recordar”. En muchos casos, estas estrategias triunfan y quienes acuden a una exposición de arte logran creer la ficción que allí se les relata.

Luego de ir a una exposición y prestar atención logran dar cuenta con propiedad de hechos que no vivieron, de sucesos que no presenciaron o de artistas sobre quienes no tenían la menor idea. Esta curiosa refracción del recuerdo es una de las herramientas más ampliamente deseada y utilizada por aquellos dueños de museos interesados en crear un forma especial de memoria entre su audiencia. Como un cuchillo de doble filo, puede servir para fines generosos, o tendenciosos. Depende del responsable. Como en la narración de K. Dick, las buenas intenciones sí garantizan el efecto de una muestra de arte. Y a ellas hay que añadir las variables del profesionalismo, la posibilidad de contar con una autonomía relativa y la confianza en los propios límites. Muy pocos curadores, y lo peor, muy pocas instituciones culturales reconocen esto. De ahí que los recuerdos que fabriquen sean, la mayoría de la veces ensoñaciones vacías (convocatorias de “arte joven”, realizadas por inercia), pesadillas recurrentes (las recientes curadurías de un Museo de Arte Moderno en el centro del país) o alucinaciones hipnagógicas (algunos intentos curatoriales de las ferias de arte alternativas). Aunque hay que decir, en defensa de éstas últimas, que a veces resultan divertidas.

En Bogotá existe un caso bastante peculiar de exacerbación de la historia de K. Dick. De hecho, se trata de una radicalización del intento por vivir de vender la repetición de una única historia. Es un museo que en teoría, se creó como “una propuesta de la ciudadanía ilustrada”, y actualmente funciona con base en la extracción de cualquier resto vital de la invocación de un apellido y del capital simbólico que comenzó a significar, sobre todo después de su muerte en España. Como resultado de esto la actividad de ese sitio ha sido conducida casi hasta su desaparición del campo artístico local. En lo que bien puede verse como el triste destino de una entidad “liderada desde una esfera pública despolitizada”(2), que resultó altamente significativa mientras estuvo bajo el mando de un avezado relacionista público, ahora basta con esperar su derrumbe.

Evidentemente, la pérdida de influencia de este Museo en la reducida opinión pública que visita exposiciones de arte es un tema que supera los alcances de este texto; sin embargo, no deja de resultar interesante trazar un paralelo entre la crisis de ese gran local comercial echado a perder y las pretensiones de una curaduría como “Cecilia Porras, Cartagena y Yo 1950-1970”, realizada en otro sitio del centro de la ciudad. Siguiendo con el paralelo que se ha intentado hasta ahora entre un cuento de ciencia ficción y la confección de exposiciones de arte, en esa muestra puede percibirse una manera de “crear”, vía revisionismo histórico, el recuerdo de una artista bastante significativa en el panorama del arte colombiano de mitad del siglo anterior. Pero, al contrario de lo comentado más arriba, los resultados son claramente distintos. Para muchos de quienes han asistido a ver esa muestra, la reunión de obras que allí se hizo les ha servido sirvió “para conocer” por primera vez algo que habían escuchado por parte de otros personajes y en otro registro. Valga decir, por parte de historiadores del arte que no le dieron el realce suficiente al trabajo de Porras. En este sentido, la curaduría actúa también en beneficio de una forma reciente de hacer historia del arte en Colombia: mediante la reunión de algunas piezas de un artista se intenta analizar un proceso productivo desde ángulos distintos.

1.- Encuentro fortuito
En la misma sala donde estuvo expuesto el grabado de Francisco de Goya que se refundió en Bogotá durante algo más de veinte días en septiembre de 2008 hay dos pinturas. Están cerca a una esquina. X y Y las miran:

X: “Es un reflejo”

Y, incrédulo, abriendo desmesuradamente la boca: “Nooo. ¿De verdad?”

-Si, de verdad. Responde X, con cara de enojo, sintiéndose burlado.

-Lo siento-, se anticipa Y-, No le estaba prestando atención. Es que estaba mirando a Gina Serranoski bajar de esa oficina (señala con el índice de la mano derecha) murmurando algo.

-¿Y qué cree que murmuraba?

-No sé. Quizá planeaba otro infomercial en defensa de la actividad –pasada y presente- de Eduardo Serrano.

-Un inteligente gestor, añadiría yo.

-Si, inteligentísimo. Tiene más trabajos ahora que antes de su jubilación. ¡Eso es tener éxito profesional!

-Si. Pero no vine hasta aquí para hablar de ese señor.

-Cierto. Yo tampoco. Prefiero perder el tiempo de otra forma. Como, por ejemplo, viendo arte.

-Que buena exposición ¿No?

-Si, muy buena.

-Quién la curó.

-No sé. En el catálogo dice que John Castles.

- ¡Nooo! ¿De verdad? ¿En serio?

X vuelve a mirar con cara de enojo. “Es que es muy buena”, dice Y, y acto seguido añade: “Habrá que felicitarlo.”

- Si lo veo, y si me saluda, también lo felicitaré. ¡Que buen trabajo!

-Vea por ejemplo. Si fue él quien decidió colgar esto así tomó una muy buena decisión: vea cómo puso a dialogar dos obras. Que muy seguramente fueron realizadas por Cecilia Porras en simultáneo.

-¿Cómo se llaman?

-Acérquese y mire.

-No quiero.

-Bien, una se llama Rehilete y la otra el Velo. Son de 1967.

-Ya. A mi no me gustan.

-Eso no importa. Es decir, su gusto puede que le interese a alguien, no interesa. A lo que me refiero es que no interesa si esas obras despiertan gusto, sino al diálogo en que las puso quien decidió montarlas así: de hecho, son un reflejo invertido. Como cuando nos miramos en un espejo.

-Algunos teóricos formados durante la década de los noventa en Bogotá estarían muy felices aquí.

-¿Será? No creo. Para ellos no hay mucho que dialogar con el arte moderno colombiano.

-¿Ah si? Mala cosa ¿y de qué hablan?

-No se. Es decir, no los entiendo, casi nunca. Debe ser por que soy muy, muy ignorante.

-Estoy completamente de acuerdo.

-Mejor mire las pinturas: ambas muestran un proceso de producción similar. Construyen figuras equivalentes, haciendo el mismo gesto: cada personaje sostiene con su mano una vara corta en cuyo extremo superior coinciden los vértices de una serie de triángulos y de donde surge también un rayo rojo. Que es más fuerte en su punto de origen y poco a poco se va desvaneciendo.

-¿Qué fecha tienen?

-1967

-¡Pura ciencia ficción! ¡Como una pistola de rayos!

-Mmm, mejor aun, como una vara de rayos.

Ambos sujetos ríen como un perfecto par de nerds. Nadie los reconviene.

“De hecho –dice Y- lo que me gusta de estos dos trabajos es que reiteran un elemento que empieza a predominar bastante en la obra de Porras hacia finales de esta década y hacia comienzos de los setenta”.

-¿Cuál?

-La necesidad de consolidar un estilo.

-Que fastidio ¿No?

-Si. De hecho, esta es la parte que menos me gusta de la exposición.

-Vámonos.

-Bien.

En la otra sección de la exhibición, los dos personajes miran, mucho más animados, los dibujos en tinta, las pinturas en óleo, un retrato de 1951 que Cecilia Porras cortó después de que dos amigos se pelearon por su propiedad. Se separan para ver mejor la muestra, leen los textos. Sin darse cuenta le dedican mayor atención a lo que hay aquí que a lo que vieron antes. En algún momento sus miradas coinciden y sonríen. Parece como si estuvieran de acuerdo en que se pierde mejor el tiempo en esa parte de la exposición que en la que estuvieron antes.

Antes de continuar hacia la sala del fondo, X sale y va a mirar el texto que está pegado junto a un umbral en la sala donde estaban antes. Anota lo que vio en él. Se toma su tiempo. Cuando vuelve, Y le pregunta qué estaba haciendo.

X lee: “Me entregué entonces a pintar flores alegres, frutos maduros y cristales transparentes: los pintaba con alegría y segura de mí misma; habiendo perdido ya el miedo de pintar jugaba desprevenida con la luz y el color y así logré una pincelada mas suelta y segura. Pero pronto me cansé de aquel juego fácil, que no era más que experiencia de carácter técnico, convencida de que las…”

Y: ¿Cuál es el punto?

- Que quiero fundamentar la idea de que en las obras que vimos en la sala anterior la artista no dejaba de pensar que se encontraba en medio de una crisis constante. Que lo pensaba siempre y, si la fecha de la referencia, la que está en el plotter (1950) es cierta, se trata entonces de un problema que la preocupó bastante durante la época que cubre la curaduría.

-Eso le pasa a todo el mundo, no sólo a los artistas. La gente, todos nosotros, siempre pensamos si lo que hacemos está bien.

-Si. Incluso a mí me pasa. Pero ponga eso en boca de una mujer artista en un contexto decididamente misógino y note que se trata , por lo menos, de una declaración valiente. ¿Acaso muchos de los artistas de ese momento reconocían que enfrentaban constantes crisis de estilo?

-Es verdad y esa tensión se nota en las obras. Las de la otra sala son reiterativas, como cuando uno ejecuta una canción aprendida a sin mayor interés. Las tintas negras del fondo son un buen ejemplo de eso.

-Lo que a mí me parece más importante en esta sala es que la artista seguía el tipo de representación que quisiera y que, a la vez, era altamente versátil: dibujaba, pintaba, hacía ilustraciones para libros, colaboraba en revistas, participaba en las juergas de sus amigos.

-Pero ¿acaso eso no lo hacía también en la década siguiente? ¿la de las pinturas aburridas?

-No lo sé. Por lo que me cuenta esta curaduría, no.

-¿Quién hizo esta curaduría?

-¿Qué importa?

-Mucho, parecen escucharse dos voces en el relato. Una, que le da importancia al “manejo de la luz del Caribe” que Porras “hizo” en los setenta. Esa sería la que usted llama “aburrida”. Y otra, la que nos cuenta con tranquilidad que ella fue una mujer que trabajó junto a algunos artistas en la interpretación del arte más reciente en los comienzos de sus carreras.

-Mientras usted estaba en la otra sala, yo fui hasta la que remata esta etapa. Allí se proyecta una película y hay fotos, una blusa pintada y un acetato. Donde está este último suena algo similar a una ópera precaria. Muy interesante.

-¿Cuál película? ¿La Langosta Azul?

-Si

-Véala. Si está completa es buenísima.

-Que bien.

X mira su reloj. Se lleva la mano a la cabeza y mira con inquietud a Y. Saca su celular del bolsillo y hace una llamada. Y levanta las palmas de ambas manos poniéndolas hacia arriba. Se despiden, mientras X saluda por el teléfono. Luego, Y se dirige hacia la sala donde se proyecta la película, se acomoda en el sofá. Ve la película, cuando se llega a la parte donde el gringo mira a través de una verja de varas de madera a una mujer acostada en una hamaca, la película se corta. Y espera, pensando que se trata de un salto en el DVD. Pero no se trata de eso, la película vuelve a empezar. No la vio completa.

Guillermo Vanegas

Notas


1.- Y el actor que interpretó a este personaje en la película Total Recall (1999) lo hizo también, aunque de peor manera: se hizo elegir como Gobernador de California en 2003. El relato se llama “Lo Recordaremos por usted perfectamente”, y se encuentra en la recopilación de cuentos de ciencia ficción Antología : los mejores relatos de ciencia ficción, de Ricardo Bernal, Alfaguara, Madrid, 1997.


2.- Alguien, “De erratas, errores, horrores y otros vicios (ilegalmente compartidos)”, en http://esferapublica.org/nfblog/?p=5784.

sábado, 17 de octubre de 2009

Rosario López: Vacío De 359°… ¿de Historias?

ORIGINAL: [esferapublica]

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Con la exposición de Rosario López en la Galería Santa Fe, la ciudadanía bogotana comienza a recapitular las ideas estéticas formuladas en los proyectos más sobresalientes mostrados hasta ahora. Sólo nos resta apreciar el trabajo de Nelson Vergara para saber cuál de los artistas nominados debe ser distinguido con este estímulo a las artes nacionales. Aún así, los administradores del premio no se han molestado por satisfacer las demandas que hemos realizado algunos ciudadanos, para saber oportunamente quiénes serán en definitiva los lectores nombrados para otorgar este incentivo financiado con los recursos fiscales de los contribuyentes del Distrito Capital. Tampoco han mostrado interés por escuchar o indagar qué esperan los artistas y la ciudadanía bogotana para el mejoramiento logístico de este evento.

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Dos requisitos previos deben satisfacer previamente los nominados al premio Luis Caballero. Comprender el lenguaje encarnado en la estructura de la Galería Santa Fe y dialogar con ella usando el lenguaje del arte contemporáneo. Estos propósitos no han sido un asunto fácil de solventar para ninguno de los nominados, en todas las versiones anteriores. En la IV versión del premio, sin duda, la propuesta de Edgar Guzmánruiz logró dialogar cómodamente con el entorno arquitectónico. Generó en el espectador un desequilibrio temporal que fue dirigido hacia su sistema perceptivo, hacia sus facultades cognitivas, para que lograra descubrirse como el nuevo protagonista de la experiencia estética. Como es sabido, este fue el paso que dieron algunos artistas estadounidenses a partir de los años sesenta en el siglo XX, con el propósito de distanciarse de la marginalidad estética que preconizaban los expresionistas abstractos.

Los artistas minimalistas exploraron caminos alternativos para recuperar la práctica artística como experiencia auténtica, como una renovación de nuestros modos de interpretar la realidad. No obstante, sus críticas a los expresionistas abstractos sirvieron principalmente para consolidar el canon Greenberg. Son los artistas posminimalistas los que sientan las bases del arte contemporáneo, al comprender claramente que no era suficiente generar un espectador interactivo abstracto en una época sacudida con diversas problemáticas sociales y políticas. Los posminimalistas comprendieron la debilidad de sus mentores, por lo tanto, aterrizaron al espectador abstracto que construyeron los minimalistas en un contexto social y político concreto; lo convirtieron en ciudadano con características específicas: hombre blanco solvente, mujer negra marginada, hombre homosexual judicializado, mujer heterosexual limitada, hombre indígena segregado, entre otras relaciones de existencia.

Después de haber buscado e intervenido de manera incesante lugares alternativos a los institucionalizados por el régimen económico, adecuados para rememorar los orígenes míticos de la humanidad; después de explorar futuros destinos turísticos para experienciar el tiempo de manera originaria –lejos de todo condicionamiento cultural–, los artistas contemporáneos decidieron regresar a la polis para enfrentar las problemáticas sociales y políticas que habían evadido por el hastío que conlleva el sedentarismo extremo que promueven los regímenes contemporáneos. Guzmánruiz no dio este último paso y la distinción a la que aspiraba legítimamente tuvo que esperar para otra oportunidad.

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Rosario López ha comprendido a cabalidad la propuesta de los artistas minimalistas y se apropió con eficiencia los recursos técnicos que implementaron, en especial la matematización, la objetivización y la expansión del espacio pictórico. Dada su formación posgradual, varios pueden ser sus referentes históricos. El gusto por la forma posiblemente lo ha captado de Richard Serra; la atracción por los paisajes prehistóricos, alejados de la mano del diablo, la debió aprender de Richard Long y Walter de María; es bastante probable que el amor por el dibujo se lo haya sugerido Sol Levitt. Si estas consideraciones no tienen fundamento, la artista tiene una asignatura pendiente. No creo que ésta sea su situación.

Más que escultora o instaladora, fotógrafa o pintora, López ha orientado su pensamiento por medio del dibujo. Quizá intuitivamente ha seguido las huellas de Levitt y la exploración de los artistas pitagóricos que a comienzos de los años sesenta del siglo pasado estaban convencidos de que la naturaleza estaba escrita en caracteres matemáticos. Intervino la galería Santa Fe con dos líneas elípticas y fracturó con ellas radicalmente su estructura. Generó cuatro continentes a través de los cuales el espectador realiza el ejercicio de transitar de uno al otro tomando conciencia de sí mismo y experienciando en cuatro momentos el tiempo fragmentado. La experiencia es táctil, sonora y visual.

López logró generar incertidumbre en la percepción del espectador e introducir sus emociones como parte fundamental de su proyecto, de la misma manera que lo plantearon algunos minimalistas; por ejemplo, Richard Serra. La experiencia de ingreso a la Galería Santa Fe se puede comparar con la entrada a algunas de las esculturas de Serra en el Museo Guggenheim de Bilbao. La experiencia temporal sin referentes claros para orientarnos en el desplazamiento es inédita; desconcierta y modifica nuestra relación temporal en el espacio.

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El dibujo trazado puede pasar por desapercibido, pues, hemos perdido la sensibilidad por la forma que caracterizó al hombre hasta épocas recientes. Además, la artista lo camufla con otras líneas de la construcción intervenida. Allí donde el espectador desprevenido ve sólo un muro, el ojo experimentado aprecia un paisaje abstracto en estos trazos elípticos. Un horizonte ha sido fragmentado arbitrariamente por la artista con el propósito de afectar el sistema perceptivo del espectador. Sin duda, las elipses que laceran el tiempo de la Galería, dinamizan el espacio y estimulan al espectador a explorarlo, a experienciar unas sensaciones que la artista vivenció en su estadía en el Salar de Uyuni, Bolivia, la República que tiene como presidente a un hombre de ascendencia indígena. El paisaje del cual la artista realiza una mímesis moderada, es sobrecogedor e imponente para un ojo educado por los grandes maestros del pasado; no obstante, es pobre en señales de libertad para quienes tienen que padecerlo in situ. Con su dibujo López da cuenta del primer aspecto, pero deja en el olvido al hombre que debe ganarse su sustento en medio de tanta soledad, abandono y marginalidad. El paisaje ha sido desprovisto de historias, de huella humana.

La traducción es una transacción entre lenguajes diferentes. La abstracción en López es la traducción de un lenguaje orgánico a uno libertario, artístico. La artista moviliza con eficacia sus recursos técnicos y los apoyos artesanales necesarios que esta acción requiere. Puebla sus cuatro continentes con materiales trabajados artesanal e industrialmente. Del suroriental surge un territorio modelado y dibujado con papel de lija, el cual, al ser pisado nos genera la sensación de estar en un territorio no familiar, inseguro, desestructurador. Intuimos este estado porque lo podemos ver reflejado en unas fotografías que expanden el paisaje dibujado en el relieve.

TEJIDO LATERAL
Cuando pasamos al continente suroccidental y lo recorremos, oímos sonidos efervescentes traídos del salar de Uyuni. Nos dan la sensación de vida en proceso de ebullición, a punto de generar alguna transmutación en las materias que allí se mezclan permanentemente y amenazan devorarnos. Seguimos al tercer continente y esta vez nuestra vista se dirige al techo de la Galería. Pasamos por debajo de un tejido trenzado con fibra orgánica, el cual hace mímesis de la fragmentación modular que padece el salar. (Recordamos aquí la importancia de la modulación y la serialidad para los artistas minimalistas. Walter de María tiene una imagen similar). Llegamos al sector nororiental. Allí, empotrado en la pared, encontramos una estructura de acero en forma de mapamundi en la cual se ha dibujado la misma marca molecular que identifica al salar. Por supuesto, el espectador tiene la libertad de realizar el recorrido de varias maneras.
BAJO EL SALAR2

mapa mundi 2

La propuesta de López se sostiene dentro de estos parámetros de austeridad minimalista acabados de esbozar; pierde importancia cuando la relacionamos con su hipótesis de los 359°, que a nadie interesa, porque la mayoría no la comprendemos, o, simplemente porque nos negamos a relacionar la experiencia en la Galería con una idea rebuscada, algo trivial para el arte contemporáneo, preocupado como está por traducir al lenguaje de las artes asuntos de interés social y político. Noto que poco a poco una idea se ha venido apoderando de la imaginación de los artistas contemporáneos. La necesidad de entablillar el pensamiento plástico con teorías sociales, políticas, o prácticas de para-investigación. Olvidan que lo suyo es realizar traducciones de la realidad que les interesa, pensando con cuidado el cómo para revelar el quién del mundo contemporáneo.

Instalación es un término-cajón inapropiado e innoble para hablar del trabajo delicado de Rosario López. Es más apropiado hablar de dibujo en campo expandido. Las luces proyectadas sobre el trenzado orgánico y sobre la retícula de acero, proyectan los dos dibujos, realizados por artesanos, a otras zonas de la Galería, tal como Lewitt proyectaba y traducía sus dibujos a diferentes campos. López ha pensado con cuidado los medios adecuados para traducir su experiencia estética en un campo expandido. El cómo salta a la vista con virtuosismo, aunque no despierta mayor entusiasmo por su compromiso con una estética superada. No es suficiente este logro para una propuesta contemporánea. Junto al cómo debe mostrarse el quién. El cómo es la forma que nos abre las puertas de la comprensión del quiénes somos los hombres y las mujeres contemporáneos. Debe revelar cuáles son nuestras angustias y nuestros padecimientos. Por lo menos, el quién debe mostrar a la mujer, no sólo a la artista sino a la mujer ciudadana.

duna de sal
duna de sal 2

El cuidadoso cómo del cual se valió López para traducir su experiencia en el salar de Uyuni, no nos revela quién es este pueblo que tiene que padecer cotidianamente un paisaje que nos quita el aliento a los citadinos embrutecidos con hormigón –la cuestionada, con razón, experiencia estética–. Ni siquiera como subtexto, se hace alusión a las necesidades del país más pobre de Suramérica; han quedado enterradas las luchas políticas, las esperanzas y frustraciones de los hombres y mujeres que han sido sacrificados por soñar con la libertad. La renombrada escuela de la Higuera no queda muy lejos del salar de Uyuni. La artista parece no haberse enterado de este siniestro; al igual que los minimalistas, es ciega a las historias que han modelado nuestra experiencia del mundo en Suramérica. Si el cómo que exploró López no nos develó el pueblo por el cual muestra un interés abstracto, tampoco nos muestra quién es ella.

El artista contemporáneo sabe que la exploración de estos paisajes apabullantes, todavía es legítima. No obstante, no debe olvidar que sus viajes no pueden generar la más mínima suspicacia en los ciudadanos y ciudadanas a quienes se destinan sus ideas; éstos no deben sospechar que sus correrías son un destino turístico más para el artista, como cualquier otro balneario de élite. Allí a dónde va el artista contemporáneo, debe manifestarse expresamente su pensamiento como canto a la libertad, un canto que tiene el propósito de refrendar permanentemente su vocación. Los versos de Nabucco en la voz de Nana Mouskouri lo expresan con claridad meridiana:

Cuando cantas yo canto con tu libertad
Cuando lloras también lloro tu pena
Cuando tiemblas yo rezo por tu libertad

BAJO EL SALAR

Del trabajo de López no podemos inferir si en el salar de Uyuni sus habitantes cantan su libertad o lamentan su ausencia. Este sueño del cual hablan estos versos es el ideal que ha marcado el destino de la humanidad, especialmente el de sus artistas.

Buen trabajo el de Rosario López. Tiene la sensibilidad y el apoyo eficiente de recursos técnicos para abordar otros paisajes, por ejemplo los paisajes violentos de nuestro país, en especial los que han configurado sus mujeres violentadas. Aquí no puedo olvidar la historia de otro paisaje salado, narrada recientemente por la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación; la historia de Neivis Arrieta, mujer empalada por los genitales –se sospecha que en estado de embarazo– en la Plaza Pública de El Salado, ante toda la comunidad, con fanfarria y gran despliegue de tamboras. No puedo olvidar este paisaje prehistórico incrustado con violencia en la contemporaneidad, aquello que se narra allí sobre unas mujeres colombianas: (…) «la mayoría de mujeres ejecutadas en la plaza pública, de manera similar a los hombres, fueron golpeadas, amarradas con cuerdas y apuñaladas, pero hubo un énfasis en la sexualidad cuando los paramilitares se refirieron a ellas, pues sus insultos y sus gritos se centraron en la vida íntima que compartían con los «enemigos»» (CNRR, Grupo de Memoria Histórica, 2009: 89). Con seguridad, Rosario López aceptará el reto posminimalista y en el futuro sus cantos temblarán por la libertad de muchas de sus conciudadanas. Esa es nuestra esperanza. Poder elaborar la vergüenza de este pasado tan vergonzoso para el pueblo colombiano.

BIBLIOGRAFÍA:
CNRR, Grupo de Memoria Histórica. (2009) La masacre de El Salado, Esa Guerra no era nuestra. Colombia: Ediciones Semana.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Hoy se inaugura el 13 Salón Regional de Artistas en Armenia.

ORIGINAL: ElTiempo

Hasta el 7 de noviembre estarán expuestas más de 150 obras que buscan demostrar lo mejor del arte contemporáneo del Eje Cafetero y Antioquia. La Antigua Estación del Ferrocarril, será el escenario.

Hernando Blandón Gómez, coordinador del salón Indicó que el objetivo de este programa, que viene desde el Ministerio de Cultura, es la descentralización del arte.

"Se convino que Armenia empiece a ser nombrada porque tiene muchos artistas y era el momento oportuno para darle la oportunidad de sonar dentro de la plástica nacional" dijo.

Asimismo, Blandón expuso que en el salón no se verán cosas "bonitas", sino puestas en escena de lo que esta pasando con propuestas, visuales, objetuales y de intervención urbana. "El arte a cambiado de ser un arte colgado a ser un arte comprometido dentro de una comunidad", explicó Blandón.

Por su parte Manuel Sabogal, Director de la Corporación de Cultura Municipal indicó esta es la oportunidad para que Armenia entre en el circuito nacional de arte ya que la Ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, propuso que el próximo Salón Nacional de Artistas, después del de Cartagena, sea realizado en Armenia.

"Estamos muy contentos de ser huéspedes de este salón regional de aristas, estarán artistas plásticos y visuales con muy buenas obras que generaran grandes expectativas" comentó el funcionario.

ARMENIA

martes, 6 de octubre de 2009

Bob, querido, Damien Hirst es sólo uno de los muchos artistas que no comprendes

Esta nota ofrece una visión antagónica a la mirada de Robert Hughes sobre la mercantilización del Arte contemporáneo que le impide ver su valor real. Fué escrita a raiz de la difusión del documental de Robert Hughes "La Maldición de la Mona Lisa" en 2008.


ORIGINAL: The Guardian

Nota de Germaine Greer a Robert Hughes:
Bob, querido, Damien Hirst es sólo uno de los muchos artistas que no comprendes
Por Germaine Greer

Lunes 22 de septiembre 2008
The Guardian

Ver cómo Robert Hughes deforma a Damien Hirst ha sido divertido, pero habría sido más divertido si Hughes hubiera sido capaz de asestar al menos un "guante" a su oponente. El crítico giraba violentamente, pero el artista siempre estuvo más allá de su alcance. Hughes dice estar asombrado de que la estatua de la Virgen Madre de Hirst de 10m de altura tenga un valor de 5 millones de libras y sin embargo esté hecha por alguien "con tan pocas habilidades". Lo que es conmovedor sobre la desesperación de Hughes es que él piensa que los artistas aún hacen las cosas. Hubo una época en la cual Hirst realmente hizo obras de arte con sus propias manos. Una crítica más contundente de sus instalaciones podría ser que la factura de la artesanía exigidos por Hirst no es realmente muy buena. Los estantes y armarios en Farmacia (1992) eran descuidados y mal ajustados, pero aún así se vendieron por £11m. La primera vez que vi a "Mother and Child Divided" (1993), con burbujas de gas adheridas a los cuerpos en descomposición de vacas y terneros, y le dí un buen vistazo a la estructura de sus vitrinas, se erizó mi piel. Tuve la visión momentánea de todo el conjunto explotando, y arrojando a los espectadores chorros de formaldehído, fragmentos de cristal y una tormenta de partes de la vaca expelidas hacia ellos.

Hirst es bastante franco sobre lo que no hace. No pinta sus triunfantemente vacías obras puntuales- las mejores pinturas de Damien Hirst son las pintadas por Rachel Howard. Su genio indiscutible consiste en lograr que la gente le compre. Damien Hirst es una marca, porque la forma de arte del siglo 21 es la comercialización. Para desarrollar una marca tan fuerte de algo tan notoriamente raído hay una razón enormemente creativa - incluso revolucionaria. La totalmente absurda mezcla es un Vanitas, un recordatorio de la inutilidad y la entropía. Hughes, todavía cree que el gran arte se puede garantizar que sobreviva a los estragos del tiempo, debido a su mérito intrínseco. Hirst sabe aún más. Los precios que su trabajo obtiene son las verificaciones de su argumento principal, no son el argumento. Nadie sabe mejor que Hirst que los consumidores de su trabajo son incapaces de llegar a ese punto. Su vaca muerta es un descendiente directo del becerro de oro. Hughes es lo suficientemente sensible para recoger la resonancia. "Uno bien podría estar en el Forest Lawn [el famoso cementerio de Los Angeles] contemplando un ser querido", le grita al becerro de Hirst, con las pezuñas de oro - subastado por $ 9.2 millones -, pero no se da cuenta es que Hirst ha puesto esa idea en la cabeza. En su lugar, afirma que no hay ninguna resonancia en la obra de Hirst. Estimado Bob, la subasta de Sotheby's fue realmente la obra.

He conocido a Hughes y me gustó toda mi vida adulta, pero también le he rechazado con bastante coherencia. Yo estaba presente cuando él fue el orador después en la cena de la Royal Academy hace cuatro años, cuando estaba tan desdeñoso de cualquier arte que no fuera dibujo, pintura o escultura, que sospechaba que ajustaba su discurso para adaptarse a lo que el tomaba como el conservadurismo de los académicos. No podía imaginar que había dado la espalda a todos los movimientos más importantes del arte del siglo XX o que aún estaba enamorado de la figura del gran maestro cuya sensibilidad es más fina, el sentimiento más noble, la mano más dirigida por Dios que la del resto de nosotros los mortales. No es de extrañar que Jake y Dinos Chapman pongan tanta energía en desfigurar Goya, pensé, y perplejos a casa.

Todo el mundo ama cuando Hughes se va a despotricar sobre el "schlock" de la nuevo, pero es demasiado fácilmente seducido a culpar a la gente equivocada. Una etiqueta de Hughes se hace rápidamente para adherirse a su víctima. Mientras que sólo a Julian Schnabel, con los recursos suficientes para sobrevivir, tanto a la sobre-valoración y a la sub-valoración, no le hace mucho daño hecho. El amor de Hughes por la obra de Lucian Freud es un tema aparte, basado en lo que parece ser en una percepción de afinidad espiritual. Él niega cualquier pretensión de superioridad moral, pero su condena del arte que se niega a entender es totalmente expresada en términos morales, lo que no deja otra alternativa que ver Hughes promoviéndose a sí mismo y sus favoritos como moralmente superiores. Lo que más le impresiona en la obra de Freud es, después de todo, su laboriosidad. Hughes no entiende mucho de arte - no comprende a Basquiat o Baselitz, por ejemplo. Lo que se presenta como la sensibilidad estética es, de hecho, el moralismo, de un tipo que siempre ha acosado artistas innovadores. Lo siento, Bob, pero eres un "stuckist" (opuesto al arte conceptual y favorecedor del figurativo), después de todo.

Copyright Guardian Newspapers Limited 2008

"La maldición de la Mona Lisa". Documental por Robert Hughes

Documental "La Maldición de la Mona Lisa"
Escrito y presentado por Robert Hughes (En Inglés).

El Arte es el mercado económico no regulado más grande que existe, con un valor aproximado de de 18,000 millones de dólares anuales.

El documental muestra, desde la perspectiva de Robert Hughes1(1938), una visión muy fundamentada del negocio alrededor del arte contemporáneo en los últimos 50 años, período que se inició y fué impactado definitivamente con un evento emblemático: A finales de 1962 la famosa pintura "La Mona Lisa" salió de Francia para ser exhibida en el MoMA de Nueva York, siendo el presidente Kennedy y Jackie su esposa quienes le dieron oficialmente la bienvenida a Estados Unidos.
  1. ..Escritor y crítico de arte australiano. Se instaló en Nueva York en 1970 y desde entonces ha ejercido de crítico de arte en la revista Time...es.wikipedia.com


Enviado a [esferapública] por Lucas Ospina


















lunes, 5 de octubre de 2009

Allosfera: Herramienta para visión científica microscópica y macroscópica

ORIGINAL: TED.com
(Existen subtítulos en Castellano usando la opción "View Subtitles")

Allosfera:
Estructura para el estudio inmersivo y la visión científica de eventos microscópicos y macroscópicos, desarrollada por la Universiad de California en Santa Bárbara que une las artes, la ciencia y la ingeniería.

JoAnn Kuchera-Morin (UCSB) muestra la AlloEsfera, una manera completamente nueva de ver e interpretar datos científicos masivos a todo color y con sonido envolvente, dentro de una enorme estructura esférica metálica. Sumérjase dentro del cerebro, sienta el giro de los electrones, escuche la música de los elementos...

En el video se mencionan cinco proyectos:

  • AlloBrain:
    Inmersión y visualización de la actividad cerebral mediante datos de resonancia magnética interactiva en tiempo real. fRMI
  • Artificial Nature:
    Instalación Científica y Artística, para simulación y estudio del crecimiento orgánico
  • Enlaces Atómicos multicéntricos de Hidrógeno:
    Obtenidos mediante Microscopía de Fuerza Atómica (AFM) con síntesis del sonido característico de los elementos usados en un nuevo material para celdas solares
  • Hidrógeno y Flujo Electrónico:
    Visión de un átomo de Hidrógeno y luego la geneación de fotones (luz) al interactuar con otro.
  • Giro de un electrón:
    Visualización de las mediciones hechas por laboratorios dedicados a estudiar el comportamiento de esta partícula.

Habla Evan Grant: Hacer visible el sonido mediante la "cimática"

ORIGINAL: TED.com

Evan Grant demuestra la ciencia y el arte de la cimática, un proceso para hacer visibles las ondas sonoras. Útiles para el análisis de sonidos complejos (como las llamadas de los delfines), también hace diseños complejos y hermosos. Al igual que la "Imagen es algo que debe aprender a escucharse (Lucrecia Piedrahíta)". El sonido es algo que debe verse

Sobre Evan Grant
Evan Grant trabaja con cimática, el arte de la visualización de sonido, y es el fundador del colectivo de arte y tecnología seeper.


Rápido, simple y ahora con más estilo: Temas de Artistas para Google Chrome

ORIGINAL: Google Chrome
Google Chrome (Navegador web de Google) ha sido diseñado para facilitar la navegación por Internet, así como para aumentar la seguridad y la velocidad. Además, ahora se destacará también por su estilo, gracias a la aportación de temas diseñados por algunos de los artistas más importantes.