jueves, 1 de julio de 2010

“Todo ser humano es un artista”, Joseph Beuys.

ORIGINAL: Letras Anónimas
Por Lucrecia Piedrahíta

lunes, 14 de junio de 2010

YouTube Play: Buscando con el Museo Guggenheim los videos en línea más creativos del mundo

ORIGINAL: Google Blog

6/14/2010 4:00:00 AM

¿Ha mirado alguna vez un video de YouTube y piensa: "Eso es una obra de arte?"? Igualmente, nosotros también, y ahora lo mismo ocurre con el Museo Guggenheim.

En cinco años, YouTube ha redefinido la cultura mediática cambiando la forma en la cual el mundo crea, distribuye y ve el video. El video en línea es una explosión no sólo como medio, sino como una forma de arte, y nosotros, estamos orgullosos de la originalidad y la innovación que YouTube ha promovido entre nuestros usuarios. Nuestra comunidad ha producido algunas de las obras más creativas y celebradas en la Internet, videos que han sido vistos por millones de personas en todo el mundo.

Queremos celebrar a los fenomenales productores de video y reconocer el potencial creativo del medio. Es así que hoy estamos colaborando con el Museo Guggenheim para descubrir los videos más creativos en el mundo, y mostrar los talentos excepcionales que trabajan en el campo cada vez mayor de los medios digitales: YouTube Play: Una bienal de Video Creativo. Esta iniciativa global en línea es presentada en colaboración con HP.


Nosotros estamos buscando animación, gráficos en movimiento, la narrativa, la no-narrativa, o trabajo documental, videos musicales y formas totalmente nuevas de arte, -creaciones que realmente desafíen la percepción del mundo de lo que es posible con el video. Queremos elevar el debate. Esta presentación, esperamos, reuna algunos de los mejores trabajos creativos de todos los rincones del globo-, no sólo para mostrarlos en una de los escenarios en línea más grandes del mundo, sino también en uno de los lugares artísticos más emblemáticos del mundo, el Museo Guggenheim de Nueva York, y en toda la red de museos Guggenheim en Bilbao, Venecia y Berlín.

Los participantes deberán presentar sus videos a YouTube Play para participar. El plazo de presentación finaliza el 31 de julio 2010, después de que el Guggenheim se reunirán una lista para ser evaluado por un jurado internacional de expertos del mundo del arte, diseño, cine y video. Hasta 20 videos se presentarán en el Museo Guggenheim de Nueva York el 21 de octubre, con presentaciones simultáneas en los museos Guggenheim en Bilbao, Venecia y Berlín. Las presentaciones también se pueden ver en el canal de YouTube Play en youtube.com/play.

Como hicimos con la Orquesta Sinfónica de YouTube, esperamos construir un lugar en el cual aspiren estar algunos de los mejores mejores artistas del mundo para mostrar sus obras y talentos. Para obtener más información acerca de cómo entrar, ir a youtube.com/play.

Publicado por Ed Sanders, Gerente Senior de Marketing Google

domingo, 6 de junio de 2010

Una Década De La Tate Modern

ORIGINAL: [esferapublica]

Desde su apertura al público, Tate Modern ha presentado un gran número de exposiciones y proyectos que la han convertido -para bien o para mal- en todo un ícono del arte contemporáneo, visitado por más de cinco millones de personas al año.

El pasado 12 de mayo la Tate Modern cumplió 10 años de actividades. Con este motivo, la BBC realizó este documental en donde el crítico Matt Collings hace un recorrido por sus exposiciones más relevantes, los proyectos del Turbine Hall y entrevista a directores como Nicholas Serota, teóricos como Nicolás Bourriaud y artistas como Tracey Emin, Grayson Perry y Rachel Whiteread, entre otros.




martes, 1 de junio de 2010

Las mutaciones incesantes de un mundo sin sosiego (Conversación con Eric Hobsbawm. Especial de la revista The New Left Review)

ORIGINAL: Letras Anónimas - Mirada Crítica

10:20 am


Orginalmente en Ñ

Su obra Historia del siglo XX concluye en 1991 con una visión sobre el colapso de la esperanza de una Edad de Oro para el mundo. ¿Cuáles son los principales cambios que registra desde entonces en la historia mundial?

Veo cinco grandes cambios.

  • Primero, el desplazamiento del centro económico del mundo del Atlántico norte al sur y al este de Asia. Este proceso comenzó en los años 70 y 80 en Japón, pero el auge de China desde los 90 ha marcado la diferencia.
  • El segundo es, desde luego, la crisis mundial del capitalismo, que nosotros predijimos siempre pero que tardó mucho tiempo en llegar.
  • Tercero, el clamoroso fracaso de la tentativa de Estados Unidos de mantener en solitario una hegemonía mundial después de 2001, un fracaso que se manifestó con mucha claridad.
  • Cuarto, cuando escribí Historia del siglo XX no se había producido la aparición como entidad política de un nuevo bloque de países en desarrollo, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China).
  • Y quinto, la erosión y el debilitamiento sistemático de la autoridad de los Estados: de los Estados nacionales dentro de sus territorios y, en muchas partes del mundo, de cualquier clase de autoridad estatal efectiva. Acaso fuera previsible pero se aceleró hasta un punto inesperado.

¿Qué más le ha sorprendido?
Nunca dejo de sorprenderme ante la absoluta locura del proyecto neoconservador, que no sólo pretendía que el futuro era Estados Unidos, sino que incluso creyó haber formulado una estrategia y una táctica para alcanzar ese objetivo. Hasta donde alcanzo a ver, no tuvieron una estrategia coherente.

¿Puede prever alguna recomposición política de lo que fue la clase obrera?
No en la forma tradicional. Marx estaba sin duda en lo cierto al predecir la formación de grandes partidos de clase en una determinada etapa de la industrialización. Pero estos partidos, si tenían éxito, no funcionaban como partidos exclusivos de la clase obrera: si querían extenderse más allá de una clase reducida, lo hacían como partidos populares, estructurados alrededor de una organización inventada por y para los objetivos de la clase obrera. Incluso así, había límites para la conciencia de clase.

En Gran Bretaña el Partido Laborista nunca obtuvo más del 50 por ciento de los votos. Lo mismo sucede en Italia, donde el PCI era todavía más un partido popular. En Francia, la izquierda se basaba en una clase obrera débil pero políticamente fortalecida por la gran tradición revolucionaria, de la que se las arregló para convertirse en imprescindible sucesora, lo cual les proporcionó a ella y a la izquierda mucha más influencia.

El declive de la clase obrera manual parece algo definitivo. Hay o habrá mucha gente que quede realizando trabajo manual, pero no puede seguir siendo el principal fundamento de esperanza: carece del potencial organizativo de la vieja clase obrera y no tiene potencial político. Ha habido otros tres importantes desarrollos negativos.

  • El primero es, desde luego, la xenofobia, que para la mayoría de la clase obrera es, como dijo el alemán August Bebel, el “socialismo de los tontos”: salvaguardar mi trabajo contra gente que compite conmigo. Cuanto más débil es el movimiento obrero, más atractiva es la xenofobia.
  • En segundo lugar, gran parte del trabajo y del trabajo manual que la administración pública británica solía llamar “categorías menores y de manipulación”, no es permanente sino temporario; por ejemplo, estudiantes o emigrantes trabajando en catering. Eso hace que no sea fácil considerarlo como potencial organizable. La única forma fácilmente organizable de esa clase de trabajo es la que está empleada por autoridades públicas, razón por la cual estas autoridades son vulnerables.
  • El tercero y el más importante de estos cambios es la creciente ruptura producida por un nuevo criterio de clase, en concreto, aprobar exámenes en colegios y universidades como un billete de acceso para el empleo. Esto puedes llamarlo meritocracia pero está institucionalizada y mediatizada por los sistemas educativos. Lo que ha hecho es desviar la conciencia de clase desde la oposición a los empleadores a la oposición a juniors de una u otra clase, intelectuales, élites liberales o aventureros. Estados Unidos es un típico ejemplo, pero, si miras a la prensa británica, verás que no está ausente en el Reino Unido. El hecho de que, cada vez más, obtener un doctorado o al menos ser un posgraduado también te da una oportunidad mejor para conseguir millones complica la situación.

¿Puede haber nuevos agentes?
Ya no en términos de una sola clase pero entonces, desde mi punto de vista, nunca lo pudo ser. Hay una política de coaliciones progresista, incluso de alianzas permanentes como las de, por ejemplo,

  • la clase media que lee The Guardian y los intelectuales, la gente con niveles educativos altos, que en todo el mundo tiende a estar más a la izquierda que los otros, y
  • la masa de pobres e ignorantes.
Ambos grupos son esenciales pero quizá sean más difíciles de unificar que antes. Los pobres pueden identificarse con multimillonarios, como en Estados Unidos, diciendo “si tuviera suerte podría convertirme en una estrella pop”. Pero no puede decir “si tuviera suerte ganaría el premio Nobel”. Esto es un problema para coordinar las políticas de personas que objetivamente podrían estar en el mismo bando.

¿En qué se diferencia la crisis actual de la de 1929?
La Gran Depresión no empezó con los bancos; no colapsaron hasta dos años después. Por el contrario, el mercado de valores desencadenó una crisis de la producción con un desempleo mucho más elevado y un declive productivo mayor del que se había conocido nunca. La actual depresión tuvo una incubación mayor que la de 1929, que llegó casi de la nada. Desde muy temprano debía haber estado claro que el fundamentalismo neoliberal producía una enorme inestabilidad en el funcionamiento del capitalismo. Hasta 2008 parecía afectar sólo a áreas marginales: América Latina en los años 90 hasta la siguiente década, el sudeste asiático y Rusia. En los países más importantes, todo lo que significaba eran colapsos ocasionales del mercado de valores de los que se recuperaban con bastante rapidez. Me pareció que la verdadera señal de que algo malo estaba pasando debería haber sido el colapso de Long-Term Capital Management (LTCM) en 1998, que demostraba lo incorrecto que era todo el modelo de crecimiento, pero no se consideró así. Paradójicamente, llevó a un cierto número de hombres de negocios y de periodistas a redescubrir a Karl Marx, como alguien que había escrito algo de interés sobre una economía moderna y globalizada; no tenía nada que ver con la antigua izquierda: la economía mundial en 1929 no era tan global como la actual. Esto tuvo alguna consecuencia; por ejemplo, hubiera sido mucho más fácil para la gente que perdió su trabajo regresar a sus pueblos. En 1929, en gran parte del mundo fuera de Europa y América del Norte, los sectores globales de la economía eran áreas que en gran medida no afectaron a lo que las rodeaba.

La existencia de la URSS no tuvo efectos prácticos sobre la Gran Depresión pero sí un enorme efecto ideológico: había una alternativa. Desde los 90 asistimos al auge de China y las economías emergentes, que realmente ha tenido un efecto práctico sobre la actual depresión pues ayudó a mantener una estabilidad mucho mayor de la economía mundial de la que hubiera alcanzado de otro modo. De hecho, incluso en los días en que el neoliberalismo afirmaba que la economía prosperaba de modo exuberante, el crecimiento real se estaba produciendo en su mayoría en estas economías recién desarrolladas, en especial China. Estoy seguro de que si China no hubiera estado ahí, la crisis de 2008 hubiera sido mucho más grave. Por esas razones, vamos a salir de ella con más rapidez, aunque algunos países seguirán en crisis durante bastante tiempo.

¿Qué pasa con las consecuencias políticas?
La depresión de 1929 condujo a un giro abrumador a la derecha, con la gran excepción de América del Norte, incluido México, y de los países escandinavos. En Francia, el Frente Popular de 1935 solo tuvo el 0,5 por ciento más de votos que en 1932, así que su victoria marcó un cambio en la composición de las alianzas políticas en vez de algo más profundo. En España, a pesar de la situación cuasirrevolucionaria o potencialmente revolucionaria, el efecto inmediato fue también un movimiento hacia la derecha, y desde luego ése fue el efecto a largo plazo. En la mayoría de los otros Estados, en especial en el centro y este de Europa, la política se movió claramente hacia la derecha. El efecto de la actual crisis no está tan definido. Uno puede imaginarse que los principales cambios o giros en la política no se producirán en Estados Unidos u occidente, sino casi seguro en China.

¿Cree que China continuará resistiendo la recesión?
No hay ninguna razón especial para pensar que de repente dejará de crecer. El gobierno chino se ha llevado un buen susto con la depresión, porque ésta obligó a una enorme cantidad de empresas a detener temporalmente su actividad. Pero el país todavía está en las primeras etapas del desarrollo económico y hay muchísimo espacio para la expansión. No quiero especular sobre el futuro, pero podemos imaginarnos a China dentro de veinte o treinta años siendo a escala mundial mucho más importante que hoy, por lo menos económica y políticamente, no necesariamente en términos militares. Desde luego, tiene problemas enormes y siempre hay gente que se pregunta si el país puede mantenerse unido, pero yo creo que tanto la realidad del país como las razones ideológicas continúan militando poderosamente para que la gente desee que China permanezca unida.

Pasado un año, ¿cómo valora la administración Obama?
La gente estaba tan encantada de que hubiera ganado alguien con su perfil, y en medio de la crisis, que muchos pensaron que estaba destinado a ser un gran reformista, a la altura de que hizo el presidente Franklin Roosevelt. Pero no lo estaba. Empezó mal. Si comparamos los primeros cien días de Roosevelt con los de Obama, lo que destaca es la predisposición de Roosevelt a apoyarse en consejeros no oficiales para intentar algo nuevo, comparado con la insistencia de Obama en permanecer en el mismo centro. Desperdició la ocasión. Su verdadera oportunidad estuvo en los tres primeros meses, cuando el otro bando estaba desmoralizado y no podía reagruparse en el Congreso. No la aprovechó. Podemos desearle suerte pero las perspectivas no son alentadoras.

Si observamos el escenario internacional más caliente, ¿cree que la solución de los dos Estados, como se imagina actualmente, es un proyecto creíble para Palestina?

Personalmente, dudo de que lo sea por el momento. Cualquiera que sea la solución, no va a suceder nada hasta que Estados Unidos decida cambiar totalmente su manera de pensar y presione a los israelíes. Y no parece que eso vaya a suceder.

¿Cree que hay alguna parte del mundo donde todavía sea posible recrear proyectos positivos, progresistas?
En América Latina la política y el discurso público general todavía se desarrollan en los términos liberal-socialistas-comunistas de la vieja Ilustración. Esos son sitios donde encuentras militaristas que hablan como socialistas, o un fenómeno como Lula, basado en un movimiento obrero, o a Evo Morales. Adónde conduce eso es otra cuestión, pero todavía se puede hablar el viejo lenguaje y todavía están disponibles las viejas formas de la política. No estoy completamente seguro sobre América Central, aunque hay indicios de un pequeño resurgir en México de la tradición de la Revolución; tampoco estoy muy seguro de que vaya a llegar lejos, ya que México ha sido integrado a la economía de Estados Unidos. América Latina se benefició de la ausencia de nacionalismos etnolingüísticos y divisiones religiosas; eso hizo mucho más fácil mantener el viejo discurso. Siempre me sorprendió que, hasta hace bien poco, no hubiera signos de políticas étnicas. Han aparecido movimientos indígenas de México y Perú, pero no a una escala parecida a la que se produjo en Europa, Asia o Africa. Es posible que en India, gracias a la fuerza institucional de la tradición laica de Nehru, los proyectos progresistas puedan revivir. Pero no parecen calar entre las masas, excepto en algunas zonas donde los comunistas tienen o han tenido un apoyo masivo, como Bengala y Kerala, y acaso entre algunos grupos como los nasalitas o los maoístas en Nepal.

Aparte de eso, la herencia del viejo movimiento obrero, de los movimientos socialistas y comunistas, sigue siendo muy fuerte en Europa. Los partidos fundados mientras Friedrich Engels vivía aún son, casi en toda Europa, potenciales partidos de gobierno o los principales partidos de la oposición. Imagino que en algún momento la herencia del comunismo puede surgir en formas que no podemos predecir, por ejemplo en los Balcanes e incluso en partes de Rusia. No sé lo que sucederá en China pero sin duda ellos están pensando en términos diferentes, no maoístas o marxistas modificados.

Siempre ha sido crítico con el nacionalismo como fuerza política, advirtiendo a la izquierda que no lo pintara de rojo. Pero también ha reaccionado contra las violaciones de la soberanía nacional en nombre de las intervenciones humanitarias. ¿Qué tipos de internacionalismo son deseables y viables hoy día?
En primer lugar, el humanitarismo, el imperialismo de los derechos humanos, no tiene nada que ver con el internacionalismo. O bien es una muestra de un imperialismo revivido que encuentra una adecuada excusa, sincera incluso, para la violación de la soberanía nacional, o bien, más peligrosamente, es una reafirmación de la creencia en la superioridad permanente del área que dominó el planeta desde el siglo XVI hasta el XX.

Después de todo, los valores que occidente pretende imponer son específicamente regionales, no necesariamente universales. Si fueran universales tendrían que ser reformulados en términos diferentes. No estamos aquí ante algo que sea en sí mismo nacional o internacional. Sin embargo, el nacionalismo sí entra en él porque el orden internacional basado en Estados-nación ha sido en el pasado, para bien o para mal, una de las mejores salvaguardas contra la entrada de extranjeros en los países. Sin duda, una vez abolido, el camino está abierto para la guerra agresiva y expansionista. El internacionalismo, que es la alternativa al nacionalismo, es un asunto engañoso. Es tanto un eslogan político sin contenido, como sucedió a efectos prácticos en el movimiento obrero internacional, donde no significaba nada específico, como una manera de asegurar la uniformidad de organizaciones poderosas y centralizadas, fuera la iglesia católica romana o el Komintern. El internacionalismo significa que, como católico, creías en los mismos dogmas y tomabas parte en las mismas prácticas sin importar quién fueras o dónde estuvieras; lo mismo sucedía con los partidos comunistas. Esto no es realmente lo que nosotros entendíamos por “internacionalismo”. El Estado-nación era y sigue siendo el marco de todas las decisiones políticas, interiores y exteriores. Hasta hace muy poco, las actividades de los movimientos obreros (de hecho, todas las actividades políticas) se llevaban a cabo dentro del marco de un Estado. Incluso en la UE, la política se enmarca en términos nacionales. Es decir, no hay un poder supranacional que actúe, sólo una coalición de Estados. Es posible que el fundamentalismo misionero islámico sea aquí una excepción, que se extiende por encima de los Estados, pero hasta ahora todavía no se ha demostrado. Los anteriores intentos de crear super-Estados panárabes, como entre Egipto y Siria, se derrumbaron por la persistencia de las fronteras de los Estados existentes.

¿Cree entonces que hay obstáculos intrínsecos para cualquier intento de sobrepasar las fronteras del Estado-nación?
Tanto económicamente como en la mayoría de los otros aspectos, incluso culturalmente, la revolución de las comunicaciones creó un mundo genuinamente internacional donde hay poderes de decisión que funcionan de manera transnacional, actividades que son transnacionales y, desde luego, movimientos de ideas, comunicaciones y gente que son transnacionales mucho más fácilmente que nunca. Incluso las culturas lingüísticas se complementan ahora con idiomas de comunicación internacional. Pero en la política no hay señales de esto y ésa es la contradicción básica de hoy. Una de las razones por las que no ha sucedido es que en el siglo XX la política fue democratizada hasta un punto muy elevado con la implicación de las masas. Para éstas, el Estado es esencial para las operaciones diarias. Los intentos de romper el Estado internamente mediante la descentralización existen desde hace treinta o cuarenta años, y algunos de ellos con éxito; en Alemania la descentralización ha sido un éxito en algunos aspectos y, en Italia, la regionalización ha sido muy beneficiosa. Pero el intento de establecer Estados supranacionales fracasa. La Unión Europea es el ejemplo más evidente. Hasta cierto punto estaba lastrada por la idea de sus fundadores, quienes apostaban a crear un super-Estado análogo a un Estado nacional, cuando yo creo que ésa no era una posibilidad y sigue sin serlo. La UE es una reacción específica dentro de Europa. Hubo señales de un Estado supranacional en Oriente Próximo pero la UE es el único que parece haber llegado a alguna parte.

No creo que haya posibilidades para una gran federación en América del Sur. El problema sin resolver continúa siendo esta contradicción: por una parte, hay prácticas y entidades transnacionales que están en curso de vaciar el Estado quizá hasta el punto de que colapse. Pero si eso sucede -lo que no es una perspectiva inmediata, por lo menos en los Estados desarrollados- ¿Quién se hará cargo entonces de las funciones redistributivas y de otras análogas, de las que hasta ahora sólo se ha hecho cargo el Estado? Este es uno de los problemas básicos de cualquier clase de política popular hoy en día.


* Especial de la revista The New Left Review
** Es probablemente el mayor historiador vivo. Su mirada es universal, como lo muestran sus libros La era de la revolución y La era del capitalismo.

Fuente: http://salonkritik.net/09-10/2010/05/las_mutaciones_incesantes_de_u.php#more



viernes, 28 de mayo de 2010

Una muestra colectiva que no podemos dejar de ver: Cultura Visual y Territorio - 2. Jorge Gómez en el Museo El Castillo

ORIGINAL: Lecturas Anónimas rácticas Artísticas Contemporáneas
Mayo 26, 2010 5:19 am

Cultura visual y territorio. Ciudad - Paisaje - Naturaleza es la muestra que se abrió al público el jueves 13 de mayo en el museo El Castillo.

La exposición colectiva “Cultura Visual y Territorio. Ciudad - Paisaje - Naturaleza” está en la Sala de Arte y el Salón de Los Torreones como preámbulo a la entrega de la primera etapa del proyecto de renovación de sus parques y jardines.

En la muestran participan los artistas:
  • Alejandro Castaño,
  • Aníbal Vallejo,
  • Fredy Alzate,
  • Fredy Serna,
  • Gloria Escobar,
  • Gloria Posada,
  • Jesús Abad,
  • John Jader Bedoya,
  • Jorge Gómez,
  • Juan Luis Mesa,
  • Luis Fernando Escobar,
  • Mauricio Gómez,
  • Nadir Figueroa,
  • Patricia Bravo
  • Yosman Botero.
Quiero destacar el trabajo del artista Jorge Gómez. Este es un recorrido por la obra de este grupo que conforma la muestra y que no podemos dejar de ver.




Les comparto un texto enviado por el artista Jorge Gómez.

Periódico El Colombiano. Artes Plásticas. Autor: Luis Fernando Valencia
Profesión: Crítico de arte. Nacionalidad: Colombiana.

CONTEXTO: El crítico de arte colombiano Luis Fernando Valencia, se refiere aquí a la obra del artista Jorge Gómez, en un interesante artículo que trasciende la obra en sí misma y se proyecta.

Jorge Gómez expuso recientemente en el Museo de Antioquia, donde ofreció un trabajo con algunas variantes de sus series anteriores, siempre con una técnica densa, fuerte, matérica, llena de contrastes. El artista, que ha destacado en su obra la labor de taller y que nos ha dejado ver en sus lienzos espacios íntimos, ofreció una mirad a su entorno desde una perspectiva muy particular. Sale de su taller en el campo y muestra una ciudad bastante solitaria y en perspectivas impensables, que aún así, le permiten al espectador identificar algunos escenarios. Luis Fernando Valencia destaca en este comentario la fuerza de la obra de Jorge Gómez, así como sus profundos significados y esa capacidad que tiene de no dejar nada en el vacío. Igualmente, el crítico se refiere a la pintura realista que en este caso no es mimética, pues en ella hay un gran despliegue de imaginación. Jorge Gómez lleva varias décadas dedicado al arte. Sus obras se han presentado en exposiciones colectivas e individuales, con una propuesta seria que se ha destacado en diferentes salones. Su vida está dedicada al arte.

Emboscada

A propósito de la obra del artista antioqueño Jorge Gómez

Cuando observamos una pintura de Jorge Gómez lo primero que salta a la vista es su generosidad matérica, el pigmento de color que parece desprenderse del lienzo. Y aún más, de cerca el material pictórico aparece como un volumen caótico en un viaje sin sentido, en una deriva casual. Pero una primera estrategia plástica que el pintor ejecuta convierte el óleo en representación, es decir, ya no pertenece a un mundo inerte, sino a un vehiculo de significación.

Una segunda maniobra le quita a la representación su aspecto mimético, es decir su fidelidad a una realidad, y una tercera operación deja la obra en un estado autónomo. Estamos frente a una pintura ya totalmente independiente de su punto de partida. De lo inerte a la significación, y de ésta a una realidad otra, a un estado pictórico independiente del modelo inicial.

El espacio abandona ahora toda forma de efectismo y se erige con claridad meridiana: nada está puesto al azar, nada queda en el aire. Y hay algo que sorprende. El espacio dialoga con él mismo, sin perder nitidez parece ir elaborándose siguiendo su propia voluntad.

Frente a la forma endurecida de la pintura premeditada, hay aquí una voluntad espacial que dialoga con el artista, la materia parece ejecutar su propia espacialidad, el pintor le sigue el juego. Entonces en la obra aparece una capacidad de aventura, que invade al espectador, una incertidumbre que le permite al observador involucrarse en la obra. Se cumple la sentencia de Novalis: “el verdadero espectador, debe ser una ampliación del autor”.

Y ahora la complejidad abunda. Todas las distancias entre los elementos son diversas. Las diferencias de los distintos campos son notorias, pues cada territorio tiene sus peculiaridades. Esto crea una disonancia que, ya sabemos por la música de inicios del siglo XX, fue una característica que marcó este siglo que comenzaba. Lo inarmónico y lo trágico, por medio de un trazo vigoroso, están actualizados a nuestro presente. La fuerza y velocidad de la factura anulan todo sentimentalismo. Este espacio, complejidad abierta exterior, es pórtico a nuestro tiempo, intrincada y cerrada trama interior.

Al mismo tiempo que la obra afirma, también va negando. A la zona blanca que anuncia el mediodía, la rodea el segmento negro que pregona la noche. De ahí nace lo lúgubre. Esa actitud que ha acompañado al hombre desde el inicio del siglo XX y que en Ser y tiempo, a propósito de la existencia humana, se nombraba como angustia; Pero lo funesto no puede surgir de forma literal, la pintura de Jorge Gómez lo levanta acompañado de un discernimiento pictórico, de una deconstrucción plástica. Entonces lo funesto se rodea de misterio, y con esta dualidad la pintura sale airosa. Y también aparece lo melancólico, pero no de una forma evidente que nos convocaría al ruido y la exaltación, sino a través de la experiencia del arte que nos hace enmudecer.

Hay una angulosidad avasallante, que va desde las ruinas tan estimadas por los románticos alemanes hasta la trágica Balsa de Géricault, pasando por el retrato de Van Gogh en la campiña de Arles que va regando su sombra como un rastro siniestro por toda la Provenza. A pesar de una factura tan decidida, la obra no se instala en afirmaciones definitivas, en sentencias concluyentes. Con su ámbito ruinoso, va levantando más preguntas que respuestas, hasta llevarnos a nosotros mismos, hasta conducirnos a nuestras propias preguntas. La obra que interroga, pensamiento contemporáneo, se diferencia de la obra que afirma, pensamiento moderno. El arte pregunta, la ciencia afirma.

Y ahora surge otra pregunta: ¿cómo evita la obra la narración, cómo evade lo ilustrativo, cómo elude contar una historia? Si para DeIeuze, Bacon logra rehuir lo narrativo por la forma como aísla la figura, estamos, en la obra de Jorge Gómez, no en un interior, sino en un espacio abierto exterior. Cuando la obra está al borde de iniciar una narración, cuando la anécdota acecha, aparece una sombra densa, una penumbra tajante que conserva la obra en el terreno de lo netamente pictórico. Es lo que Heidegger ha denominado “fenómeno”: “el anunciarse de algo que no se muestra, por medio de algo que se muestra”. Lo que no se muestra es lo que oculta la sombra, lo que se muestra es la sombra misma.

El realismo de la obra de Jorge Gómez, como ya se ha dicho, no es mimético. Como la obra no cree en la fidelidad a la realidad como verdad, entonces ahí aparece todo el despliegue de imaginación que el trabajo presenta y su deslizamiento a lo ficticio. Ante la pregunta de Gerhard Richter. “¿cómo puedo pintar hoy y, sobre todo, qué?”, el trabajo de Jorge Gómez responde con un realismo interpretativo, esto es, con un contenido expresionismo, un cubismo apenas rememorado y un tiempo interior que nunca puede exhibir la fotografía. Con relación a este último punto, la fotografía, la pintura que consi¬deramos, invierte los términos de la relación fotografía-pintura: no hay inspiración en la fotografía, parece, más bien, sugerencia para la fotografía misma.

El aspecto deconstructivo en la obra de Jorge Gómez es evidente. En los dibujos es más patente. La deconstrucción es una operación que se retira de los terrenos trillados y abonados por la tradición, para saltar de forma abrupta y discontinua a un solar brutalmente inhóspito. La pintura tiene esos atributos: multiplicidad laberíntica, mutación permanente y fluctuación constante. No hay sistema, ni totalidad cerrada, ni acopio puntual, en otro sentido, lo que existe es espacio asistemático, fragmentación abierta y desplazamiento heterogéneo. Lejos ya del sosiego familiar, la pintura reinventa su nueva travesía. Lo inmutable e inconmovible ceden ante la diseminación y la dispersión.

El espacio abandona ahora toda forma de efectismo y se erige con claridad meridiana: nada está puesto al azar, nada queda en el aire, Y hay algo que sorprende.

Una raíz, así es la naturaleza del artista.

Sus pinturas son matéricas, con una fuerza interior que se transmite al espectador.

Un ciclista que anda por ahí en esta pintura…

La ciudad es silenciosa en la obra de Jorge Gómez.

Una muestra colectiva que no podemos dejar de ver: Cultura Visual y Territorio - 1. Patricia Bravo en el Museo El Castillo

ORIGINAL: Letras Anónimas - Prácticas Artísticas Contemporáneas

Cultura visual y territorio. Ciudad - Paisaje - Naturaleza es la muestra que se abrió al público el jueves 13 de mayo en el museo El Castillo.

Mayo 24, 2010 11:09 am
La exposición colectiva “Cultura Visual y Territorio. Ciudad - Paisaje - Naturaleza” está en la Sala de Arte y el Salón de Los Torreones como preámbulo a la entrega de la primera etapa del proyecto de renovación de sus parques y jardines.

En la muestran participan los artistas:
  • Alejandro Castaño,
  • Aníbal Vallejo,
  • Fredy Alzate,
  • Fredy Serna,
  • Gloria Escobar,
  • Gloria Posada,
  • Jesús Abad,
  • John Jader Bedoya,
  • Jorge Gómez,
  • Juan Luis Mesa,
  • Luis Fernando Escobar,
  • Mauricio Gómez,
  • Nadir Figueroa,
  • Patricia Bravo
  • Yosman Botero.
Quiero destacar el trabajo de la artista Patricia Bravo. Así inicia un recorrido por la obra de este grupo que conforma la muestra y que no podemos dejar de ver.


Les comparto un comentario crítico de Gloria Posada sobre la obra de Patricia Bravo.

Cuerpos, Avatares y Signos
Por Gloria Posada. Artista y Escritora

En las últimas décadas, el arte en Medellín ha asumido plurales lenguajes donde la investigación y el estudio del contexto, han posibilitado gran diversidad de propuestas. Dentro de este amplio panorama el trabajo de Patricia Bravo (Medellín, 1966) evidencia un proceso coherente en el cual la presencia de lo urbano puede rastrearse desde 1990 en esculturas, acciones, huellas, graffiti, ensamblajes, bricolages, montajes digitales y fotografías.

En el trabajo realizado en distintas series que indican énfasis plurales en la búsqueda de la artista, se articulan conceptos en los cuales la vida en la ciudad atraviesa diferentes relaciones: El individuo como ser y cuerpo unívocos sin escisiones metafísicas. La mirada como nexo con el mundo y los otros. La indagación en el pasado o el presente donde se rastrean genealogías. La palabra como trama de unión con las imágenes que indican situaciones sociales complejas y disímiles. Los elementos tierra, agua y aire en atmósferas emocionales asociadas con pulsiones entre vida y muerte. La artista como presencia que vincula hechos biográficos o sociales, lazos entre familia y colectividad. Y como referente en todo ello, la ciudad, hábitat y construcción colectiva en el tiempo donde se enfrentan imaginarios, deseos y luchas por la sobre vivencia.

Una de sus primeras obras esta constituida por objetos seriales, creados con resmas de periódicos locales donde se imprimió la frase: Hechos en Medellín, en una época convulsionada por la guerra del narcotráfico que dejó huellas indelebles en la ciudad. Los objetos, distribuidos y entregados a diversas personas e incluso enviados por correo como vertiente del arte postal, indican un interés persistente en el entorno como resultado de acontecimientos, avatares y conflictos.

Un evento posterior que enfatiza estos señalamientos sobre lo urbano es Huella y memoria (1991), intervención a gran escala donde el cuerpo y su vestigio fueron materializados en heterogéneos lenguajes gráficos. Afiches, graffiti o estampaciones en brea, quedaron en muros, puentes y calles de distintas coordenadas geográficas de Medellín. Allí, el cuerpo de la artista como huella creó una marca territorial, un signo del habitar que surge de su identidad pero se vuelve anónimo, y en esa transformación adquirió pleno sentido la estrategia de la serialidad. Por ello, las figuras como síntesis de lo humano, sin un rostro o señales particulares, generaron múltiples interpretaciones dadas por la gestualidad, el contorno de la silueta y el agrupamiento, en uno de los momentos más álgidos de la violencia en la ciudad.

En otras obras Patricia Bravo enfatiza de manera directa en las problemáticas sociales del país: No se nada (1997), Lo que quedó (1997), En carne propia (1998), Mata que Dios perdona (1998), Esperando esos días azules que si van a volver (1999), En el viento hay alguien (2000), El que tiene el rifle dispara (2006). En ellas, imágenes, objetos y palabras se articulan para reconstruir hechos, dilucidar situaciones, evidenciar conflictos y dramas humanos de la guerra, frente a los cuales la artista se sitúa como testigo con su rostro, su cuerpo o su mirada que interactúa con el observador. Complementando esta relación los reflejos en Ser o no cero (1993), Tan lejos tan cerca (1996) y Entre noche y niebla (2000), posibilitan superposiciones de imágenes donde lo especular implica todas las acepciones de contemplar, reflexionar o pensar. Y en todo ello, no sólo se amplía la percepción, sino que se confronta el estar en el mundo desde la reciprocidad entre ver y ser visto.

En el enfoque asumido frente a la violencia, dos obras son particularmente representativas: Lo que quedó (1997) y Esperando esos días azules que si van a volver (1999). La primera, instrumentaliza la recolección desde un punto de vista casi arqueológico, pero no en el subsuelo sino en la superficie, en las ruinas que son memoria de casas y edificaciones destruidas por atentados terroristas. El trabajo realizado a lo largo de un año en diferentes sectores de Medellín, reunió fragmentos de plurales materialidades que laminadas formaron un gran bricolaje. La segunda, establece nexos entre cielo y tierra, entre contemplar y yacer, mientras el paisaje y el cuerpo son atravesados y unidos por el listado de muertes violentas en un año en la ciudad. El registro innumerable de nombres, edades, armas, lugares, días y horas de cada asesinato, confronta al espectador con una realidad sanguinaria y dolorosa que lo rebasa, que lo abruma.

Pero no sólo la mirada genera vínculos entre observador e imagen, la presencia de la corporalidad y la nominación de los sujetos, brindan una magnitud significativa en la reconstrucción de los hechos ante la comunidad, en tanto los asesinatos y las desapariciones forzadas en Colombia son tragedias donde la pérdida tiene dimensiones inconmensurables porque “…cada individuo posee un cuerpo irremplazable, mediador necesario en todas nuestras relaciones con el mundo, objeto y fuente de placer, o de dolor, e interlocutor activo y exigente de nuestra existencia” [1] Por lo tanto, mas allá de la muerte física se enfrenta la inexistencia social, el fin de una identidad.

Una de las últimas intervenciones de Patricia, es Estar en la Niebla (2007), retratos y testimonios de madres, esposas o hermanas que se superponen en paisajes nublados en transición de la noche al amanecer, donde la memoria es umbral entre vida y muerte, correlato de imágenes y textos sobre el sufrimiento, la incertidumbre y la indefinición existencial como vicisitud que no cesa. Ampliando este sentido afirma la artista: “la obra busca a partir de fotografías poner de manifiesto el sentimiento ambivalente en el que se encuentran los familiares de los desaparecidos, al no saber si sus seres queridos continúan con vida o si están muertos, y cómo la ausencia de un cuerpo, para amar o para llorar, dificulta el duelo…” Entonces, para las victimas la palabra es rememoración, desahogo del dolor causado por la pérdida.
En distintos momentos de la obra de Patricia Bravo lo fotográfico se constituye en fundamento, soporte técnico y conceptual, hecho social y asociación poética o desgarradora entre acontecimientos, escrituras y cuerpos. El interés extendido por este lenguaje en el arte contemporáneo, participa de un fenómeno masivo de proliferación y democratización de las imágenes en la sociedad occidental, donde la plástica marca una instancia diferencial en tanto más allá de referirse al documento como relato histórico, potencia la apertura de significaciones: “…la cuestión de representar la realidad deja paso a la construcción del sentido. La nueva categoría de imágenes técnicas ya no se contentan con referirse al mundo como modelo verificable, sino que se han convertido ellas mismas en verdaderos mundos.” [2]

En las artes plásticas lo fotográfico se ha consolidado en una expansión de relaciones con lo pictórico, y sus dimensiones iconográficas y simbólicas indican una posición, una mirada, un desciframiento del mundo. Por eso, el trabajo de Patricia Bravo tiene implicaciones de incidencia política donde se manifiesta “…una gramática y, aún mas importante, una ética de la visión.” [3]

[1] Juan Antonio Ramírez, Corpus Solus, Para un mapa del cuerpo en el arte contemporáneo, Ediciones Siruela, Madrid, 2003, pág. 13.
[2] Joan Fontcuberta, Ciencia y fricción. Fotografía, naturaleza, artificio. Editorial Mestizo A.C. Murcia, 1998, pág. 19, 20.
[3] Susan Sontang, Sobre la fotografía, Editorial Edhasa, Barcelona, 1981, pág. 13.

lunes, 24 de mayo de 2010

Tres grandes retos para el análisis y la crítica cultural. Por: José Luis Brea

ORIGINAL: Salon Kritik


De todos los factores que determinan una radical transformación de las condiciones en que puede ejercerse la crítica cultural en nuestro tiempo, consideraré aquí únicamente tres.

El primero, lo que para el espacio y la práctica de la crítica puede conllevar la transformación tecnológica de los dispositivos de gestión, producción y distribución del conocimiento: tanto el de las prácticas productoras de simbolicidad –por la mediación de relatos o formaciones de imaginario- como el de los propios discursos de saber acerca de ellas. El reto aquí es implicarse en el designio epocal que hace que la producción de conocimiento se disponga en el espacio de los usos de una tecnología -que, guste o no, determina la configuración contemporánea de las formas de saber- pero sin rebajar por ello la exigencia de rigor epistémico y crítico para el trabajo del análisis. Al extremo opuesto, el desafío es explorar en qué medida tal determinación tecnológica –de producción cognitivo discursiva- puede obrar todavía a favor de un proyecto mantenido de desmantelamiento sistemático de la arquitectura tradicional –la heredada del programa de la metafísica occidental- de las formaciones de representación.

Segundo: la transformación geopolítica del mundo contemporáneo y la creciente dinamización de los flujos de personas y producciones simbólicas, en lo que propicia un estado cada vez más fértil de entrecruces y choques productivos –por supuesto no exentos de una dimensión conflictual- entre las distintas “culturas” y modos de comprender el mundo propios de las diversas comunidades y formaciones de sujección colectivas (no sólo articuladas por las más tradicionales diferencias de etnia, nacionalidad, género o creencias religiosas, sino también por una constelación de diferencias de orden “micro”, marcadas ahora por las elecciones activas de cada cual en los procesos de identificación y autoconstrucción personal). Diría que de ese entrecruzamiento febril que forja el marco de la contemporánea condición multicultural se sigue para las capacidades de ejercicio de la crítica y el análisis cultural un doble efecto: de un lado, la exigencia de revisar la herencia de la teoría crítica a la luz del reconocimiento de un estadio poscolonial para las formaciones de saber, en el que las premisas básicas de una cierta concepción del “hombre” –como fundamento de un proyecto crítico- han de ser ahora enmarcadas en sus dependencias e intereses, poniendo su tutelaje y dominancia en la persectiva de su pertenencia intraparadigmática -como mitologema propio- al dominio de una tradición cultural bien específica, la de la modernidad europea. A partir de ello, el desafío es el de simultáneamente respetar la consideración en igualdad de cada una de las distintas formaciones culturales –en la dispersión fertilizada de sus divergencias y entrecruces- y, a la vez, mantener la vocación de “superar” el puro relativismo del “todo vale” en ese orden de complejidad. El gran reto para los estudios críticos es, así, estipular unos protocolos procedimentales que, en su arquitectura estructural, posibiliten escapar al “relativismo cultural” sin recaer en la he! rencia de lo que podríamos llamar un cierto “colonialismo epistemológico”.

Y finalmente, tercero, la toma en cuenta de la “retroimplicación” de prácticas culturales y la “nueva economía” característica del capitalismo cognitivo avanzado. Si por un lado las producciones culturales gustan de presentarse como escenarios de resistencia a las formas de la economía, por otro se hace cada vez más necesario poner en evidencia que la forma por excelencia de mercantización característica de nuestra época es precisamente la que concierne a las formaciones de imaginario, en tanto constitutivas del armazón de que los sujetos se sirven en su autoconstrucción –o en los procesos de identificación mediante los que se integran en unos u otros colectivos o comunidades de reconocimiento. De tal modo que la apariencia de ejercer “resistencia” a la economía es para ellas, en gran medida y en la mayoría de los casos, una coartada requerida, si no la condición misma que adopta la forma-mercancía en su especificidad epocal propia, en lo que ella se prefigura y despliega en el dominio de las economías de la experiencia –rendidas a la institución de identidad. El reto aquí es proveer un utillaje –conceptual, epistemológico- y unas estrategias de distanciamiento crítico que no sólo permitan acotar y desarbolar la implicación de superficie entre economía tradicional (de objeto: mercados del arte, el espectáculo o el entretenimiento) y producción simbólica, sino también la de la más compleja y sutil forma de implicación que la declaración de criticidad o resistencia por parte de las prácticas encubre, en el contexto de una nueva economía (de sujeto ahora) de las subjetividades, como es la contemporánea.

En su especificidad propia, los estudios críticos visuales buscan centrar esta interrogación –este conjunto de interrogaciones- en un escenario orientado a los problemas relacionados con la cultura visual, la prácticas artísticas y de representación contemporáneas, buscando analizar, desentrañar y desocultar el conjunto de estrategias, intereses de hegemonía y dominación, y las dependencias de todo orden -técnicas, políticas, ideológicas, económicas …- bajo las que tales prácticas simbólicas y generadoras de imaginario se producen e instituyen.

lunes, 17 de mayo de 2010

La Gaitana Primer Grito de Libertad. Suplemento Generación. El Colombiano

ORIGINAL: Suplemento Generación - El Colombiano. Mayo 16 de 2010


La Gaitana
Primer grito de libertad

En el Teatro Metropolitano, se presenta el 20, 21 y 22 de mayo la obra La Gaitana, un grito de libertad. Una propuesta de danza contemporánea dirigida por Peter Palacio, en el año del Bicentenario de la Independencia.
BEATRIZ MESA MEJÍA
FOTOGRAFÍAS DE ALEJANDRO MANOSALVA



Ella es un símbolo que tiene una doble vía. Por un lado, representa la lucha de los indígenas en contra del poder español, en tiempos de la Conquista, por otro, es un manifiesto de la fuerza que tienen las mujeres cuando se trata de luchar por sus derechos, de defender lo suyo.

La Gaitana, lo que fue esta heroína indígena de origen colombiano, y lo que es con el paso de los siglos, se recrea ahora en una puesta dirigida por el bailarín y coreógrafo barranquilleroPeter Palacio, en un trabajo en el que se unieron su grupo, Danza Concierto, y el Departamento de Música de la Universidad Eafit, que dirige Andrés Posada.

Sí, vuelven Peter y Andrés a trabajar juntos, una alianza que viene de tiempo atrás, pues muchas de las obras llevadas a escena por el bailarín han contado con la música de este compositor que, por cierto, acaba estrenar la Misa de los cantares, creada especialmente para celebrar el aniversario número 50 de Eafit.

En este montaje titulado La Galiana, un grito de libertad, Andrés decidió trabajar con tres alumnos aventajados del Departamento de Música que dirige: Juan David Manco, Juan David Osorio y Víctor Agudelo, vinculados al Taller de Composición de Eafit. Así que la música para esta obra de danza contemporánea resulta de una creación colectiva, en un trabajo muy interesante por los retos que propone, por el conjunto de sensibilidades que se expresa en cada nota.

LA HISTORIA

Peter Palacio, quien fundó y dirigió el Festival Internacional de Danza Contemporánea de Medellín, cuenta en esta conversación que, pensando en el Bicentenario, quiso buscar un personaje fuerte, significativo. Tenía claro que quería una mujer, una heroína. Por su cabeza se cruzaron algunos nombres, pero ninguno se perfilaba bien. Hasta que apareció La Gaitana y en su mente la vio en la escena. Es, en el caso de lo artístico, un momento de revelación, sin duda.


Así, comenzó a investigar. Leyó crónicas de indias, algunas tesis, documentos sobre los movimientos que defendieron a los indígenas y, muy especialmente, las reseñas de Fray Pedro Simón, que le dieron la base fundamental para hacer el perfil de esta mujer, que hizo parte de las tribus precolombinas y que es considerada la Primera heroína de América. Era, dice Fray Pedro Simón, una gran señora (Cacica) a quien obedecían sus vasallos.

Peter y Andrés dicen que tenían el reto de no caer en los clichés de lo indígena. Difícil, sin embargo, creen que lo logran.

El coreógrafo señala que quiso dar cuenta en la escena de lo que significó La Gaitana para la reivindicación de las tribus iniciales. Una mujer luchadora que convocó y lideró la Federación Pijao. logrando reunir varios caciques y un ejército conformado por miles de hombres, entre 1539 y 1540, según cuenta la historia.

Una líder innata que se alzó en contra del poderío español, ante el asesinato de su hijo Timanco, que fue quemado vivo en su presencia por resistirse a pagar los tributos o encomiendas. Vivían en el sur de Colombia, entre los departamentos de Huila, Cauca y Tolima, donde tenían influencia grupos como los Pijaos, Guambianos, Andaquíes y Paeces, entre otros, que se opusieron al tirano, Pedro de Añasco, quien fuera nombrado por Sebastián de Belalcázar para dominar estas tierras y crear allí una villa.


La Gaitana se enfrenta a él y lo domina hasta matarlo y luego siguió luchando por la libertad de los indígenas en la Provincia de Timaná, en una ardua batalla que duró varios años, en la cual, si bien dieron algunos golpes al invasor, no pudieron dominarlo.

LA OBRA

¿Cómo trabajar en conjunto una obra que es danza y música? Bueno, lo hicieron parecido a como trabajaron el año pasado La casa de Bernarda Alba, del poeta español Federico García Lorca. Ahora se enfrentaron a la creación de un propuesta totalmente libre, pues no hay un texto literario que la sustente.


Peter Palacio, que es el director general, dio las bases al grupo de compositores, en una reunión en donde describió lo que quería en la escena y cómo se soñaba la música que acompañaría a sus bailarines.

Peter adjetiva para hacer ver lo que desea. Habla de una obra llena de contrastes, heroica, enérgica, lenta por momentos, rápida en otros; una puesta intensa y dramática, apoteósica, épica, lírica, tensa. Y de todo esto dan cuenta los bailarines y los compositores.

Juan David Manco y Juan David Osorio explican que en la construcción de escalas y acordes que le dieran unidad a la composición, el músico Víctor Agudelo, quien es el coordinador de montaje de la obra, pensó en varias figuras como totems: el águila, el cóndor, la serpiente y el jaguar, que les permitieron integrar cuatro sonidos, cuatro escalas, que son la base de la propuesta musical, donde los sonidos conversan y adquieren vida propia, para ser soporte a lo que ocurre en la escena.

Peter, los bailarines y el grupo de compositores trabajan con un material abstracto. No es fácil. Para continuar con los adjetivos, se podría decir que la música crea atmósferas a partir de una melodía y un ritmo que le dan una armonía y entonación.

Se hace una representación gráfica para encontrar motivos musicales, así, a la figura de los animales, se unen fuego, canoa y río, por ejemplo.

Desde la danza, dice Peter, hay descripción y abstracción, todo en un lenguaje muy contemporáneo y en medio de una coreografía minimalista.

Una hora y diez minutos en una obra donde participan 20 bailarines, entre ellos, Beatriz Vélez, como La Gaitana y Luis Viana, como el bárbaro Pedro de Añasco. En vivo, está el grupo Periscopio, Ensamble de Música Nueva, de Eafit. Los músicos interpretan flauta, clarinete, fagot, trombón, violonchelo, percusión múltiple, sintetizador. Y a ellos se suma el coro masculino, la soprano María Alejandra Velásquez y José Gallardo, en lo electroacústico.

Es una reflexión sobre la vida y la muerte, sobre el ser pacífico y su transformación violenta. Se quiere, dice Peter, recuperar una conexión con la tierra. Es una obra, advierten Peter y Andrés, de un profundo simbolismo y de una enorme vigencia. Están la tierra y la madre, está la comunidad y su significado para el individuo; están, también, el dolor y el destierro, la devastación, la lucha por el poder.

Un montaje con dirección ejecutiva de Lucrecia Piedrahíta, que tiene un valor aproximado de unos 200 millones de pesos, para el que se han unido Danza Conciertoy la Universidad Eafit, con Hans Steinhäuser, como socio benefactor, y Medellín Cultural-Teatro Metropolitano José Gutiérrez Gómez, como productor asociado, entre otras entidades y personas que apoyan.

Las Escenas

Une lo figurativo y lo abstracto

PUESTA. La Gaitana, un grito de libertades una obra que está dividida en once escenas, en las cuales se combinan lo figurativo y lo abstracto, con los parámetros de la danza contemporánea.


  • Introducción:Entierro del Gran Cacique.
    • La Gaitana es elegida Cacica, ya que Timanco, su hijo, el heredero por descendencia, es un niño de 5 años.
    • La Gaitana y su hijo Timanco.

  • Escena 1:Las Chamanas y el Sitio Sagrado.

  • Escena 2:El viaje por el río Guacacayo

  • Escena 3:El Rito de Iniciación de los guerreros.

    • Timanco, es reconocido como Guerrero y Cacique.


  • Escena 4:La Celebración por Timanco.

  • Escena 5:Las Chamanas, el Oráculo y el trágico destino de Timanco.

  • Escena 6:Pedro de Añasco y el Ejército Conquistador.

    • Captura y Muerte de Timanco.
    • El Entierro de Timanco.

  • Escena 7:La Gaitana y el Espíritu de Timanco. - La Gaitana y la decisión de la venganza.

  • Escena 8:Pedro de Añasco y La devastación conquistadora.

  • Escena 9:La Federación Pijao.

  • Escena 10:La venganza y el triunfo de La Gaitana.


Lugar:

Teatro Metropolitano Días: 20,21 y 22 de mayo Hora: 8:00 p.m.

Informes:

326 69 00

Entrada:

$20.000. $30.000, $40.000. Descuentos del 10% por compras superiores a 10 boletas de $40.000 o $30.000.