sábado, 23 de abril de 2011
Escultura digital increíblemente compleja genera 10 mil puntos de vista únicos [Presentación]
domingo, 10 de abril de 2011
Exposición Colectiva de Pintura, Objeto y Dibujo en Pequeño Formato.
![]() |
| Invitación 1 |
![]() |
| Invitación 2 |
| Por Mónica Naranjo |
- Alejandra Estrada
- Alejandra Higuita
- Alejandro García
- Alejandro Jaramillo
- Alejandro Tobón
- Ana Fernández
- Ana María Velásquez
- Andrés Layos
- Angélica María Zorrilla
- Camila Botero
- Carlos Alarcón
- Catalina Jaramillo
- Caterina Arango
- Cesar del Valle
- Lindy María Márquez
- Cristina Castagna
- Edwin Monsalve
- Evelin Velásquez
- Hernán Marín
- Johan Barrios
- Johana Bojanini
- Juan Manuel Gómez
- Laura Montoya
- Fredy Serna
- Marcela Cárdenas
- María Luisa Isaza
- Mónica Naranjo
- Nadir Figueroa
- Pablo Guzmán
- Sebastián Restrepo
- Verónica Mejía
- Yosman Botero
lunes, 4 de abril de 2011
"El paisaje en el arte y en la cultura". Martes 5 de abril – 2pm. Jardín Botánico
ORIGINAL: Letras Anónimas por
LUCRECIA IEDRAHÍTA
Conferencias:
"El paisaje en el arte y en la cultura".
Alberto Sierra /
Lucrecia Piedrahita /
Hugo Zapata /
Freddy Serna /
Luis Fernando Peláez /
Rodrigo Callejas.
Invitación de la U P B
– MAESTRÍA EN DISEÑO DEL PAISAJE -
Martes 5 de abril – 2pm. Jardín Botánico
abril 2, 2011 11:06 pm
Letras Arte y curaduría, Mirada Crítica, Prácticas Artísticas Contemporáneas
La Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas – IFLA- ha establecido ABRIL como el mes del paisaje en razón del aniversario de Frederick Law Olmstead, quien es considerado el fundador de esta profesión.
La Sociedad Colombiana de Arquitectos Paisajistas -SAP-viene promoviendo esta celebración desde hace cinco años, en diversas ciudades colombianas. El año pasado por ejemplo, se celebró en Bogotá, Cali, Medellín, Montería y Sincelejo.
Para este año, la Maestría en Diseño del Paisaje de la UPB de Medellín, ha programado una tarde dedicada al paisaje en el arte y en la cultura, para la cual nos acompañarán artistas y curadores de renombre tales como:
- Alberto Sierra
- Lucrecia Piedrahita
- Hugo Zapata
- Freddy Serna
- Luis Fernando Peláez
- Rodrigo Callejas
El futuro está aquí
![]() |
| Hernán Ortiz y Viviana Trujillo son sus organizadores. |
miércoles, 30 de marzo de 2011
Mañana 31 de marzo, Exposición en el Museo El Castillo. Ayuda Humanitaria. Obra de Male Correa

Inventarios de la memoria
La obra de Male Correa
Por: Lucrecia Piedrahita.
*Museóloga / Curadora / Candidata a Magíster en Pensamiento Estético Contemporáneo (México D.F)
Segunda poesía vertical
-1963-
(…)
Cada uno se va como puede,
unos con el pecho entreabierto,
otros con una sola mano,
unos con la cédula de identidad en el bolsillo, otros en el alma,
unos con la luna atornillada en la sangre
y otros sin sangre, ni luna, ni recuerdos.
(…)
Cada uno se va porque se va,
unos con alguien trasnochado entre las cejas,
otros sin haberse cruzado con nadie,
unos por la puerta que da o parece dar sobre el camino,
otros por una puerta dibujada en la pared o tal vez en el aire,
unos sin haber empezado a vivir
y otros sin haber empezado a vivir.
Pero todos se van con los pies atados,
unos por el camino que hicieron,
otros por el que no hicieron
y todos por el que nunca harán.
(…)
Roberto Juarroz
El fuego se consume en el espacio de lo doméstico. Los recuerdos de familia y las historias que tejen las afinidades interiores del alma se circunscriben a la esfera de lo privado, del oikos, de lo reservado. Allí instala la artista Male Corre su mirada y asume la imagen como una decisión pública. La imagen que posee un espesor sensorial, es frontera móvil y un factor determinante de la producción simbólica y de las prácticas artísticas contemporáneas.
En la obra de la artista el espacio es el contenedor de la totalidad de los objetos del afecto y del recuerdo de las comunidades desplazadas por la violencia: nevera, platos, cama, ropa, silla. Esta cultura material, subrayada en un elemento de uso cotidiano como el mantel del comedor, se hace topos – lugar, soporte, arquitectura, paisaje, materia, límite visual y entorno. Los espacios de fondo, los espacio/mantel son el espacio significante.
Este elemento estructural del espacio en la pintura denota la capacidad perceptiva con la que la artista reflexiona por el drama del desplazado. El desplazamiento es una ruptura profunda en las lógicas de la vida. Aprehender su historia es levantar una imagen como disposición al caos, re-elaboración del mundo interior, re-construcción de las ruinas de la morada del hombre; es reflexionar sobre la contemporaneidad como presencia ambigua, efímera y cambiante, en la que la conjugación de tiempo y espacio comunica y define la imagen; imagen dislocada de los individuos desarraigados que en busca de significación reinventan los códigos; es realizar una ardua labor de catarsis que recupere para el desplazado los múltiples sentidos –antropológicos, sociológicos y estéticos– del habitar la tierra después del paraíso y antes de la expulsión.
En 1951 se publicó un breve escrito, Bauen Wohnen Denken, Heidegger distingue, precisamente, entre construir (bauen) y vivir o habitar (wohnen). La idea de habitar relaciona íntimamente los conceptos de lugar y ser. Habitar, según Heidegger, es convertir el espacio físico, racionalmente constituido, en una representación material del “ser en la tierra”. Es decir, dotar de significado las categorías del ser y estar. En la relación significativa que se da entre el ser y el habitar un lugar, un espacio, se desarrolla un sentido de identidad y pertenencia, en el cual la función espacial posee unas características culturales, familiares, económicas, sociales, además de unos valores simbólicos que determinan esa relación. Al hacer cada individuo uso del espacio donde habita, construye una relación comprometida, activa y consciente con éste. El hombre habita y es habitado.
En la definición formal de las pinturas/dibujo de Male Correa se encuentra unas relaciones de continuidad y contigüidad de planos que conforman un paisaje final. Planimetría de las siluetas de las casas intervenidas con dibujo/pintura que señalan el paso del tiempo, las habitaciones desoladas, las ventanas que se insinúan por procesos de veladuras para dejar ver al fondo un paisaje de abundancia: frutas, animales, flores. Estos paisajes son metáforas de la abundancia, signos instalados en la vida social del ciudadano, imágenes que habitan simbólicamente el paisaje que existía antes de la huella de la barbarie.
Estos signos que nos habitan, habitan –simbólicamente- la cultura material de las comunidades desplazadas. Signos que somatizamos, signos que duelen, signos que nos proveen felicidad, signos que nombran, que marcan, signos que llegan antes que la palabra pronunciada cuando el olvido se instala.
En este juego de representación se plantea las relaciones entre la abstracción y la figuración, entre realidad e irrealidad. El espacio doméstico se transforma en helicóptero, los objetos que nos unen emotivamente a la casa rompen el espacio abierto para ser resguardados en otras periferias, otros horizontes, el juguete adquiere dimensiones habitables y es a su vez el regalo que llega. Todos, potentes indicadores de memoria que nos hacen re – cordar, volver a pasar la hebra, el cordel. Recordar viene de cordis(corazón), significa: volver a pasar por el corazón (-los antiguos griegos y romanos no ubicaban la mente en la cabeza, sino dentro del pecho-). Recordar sería volver a pasar por la mente para nunca perder sus nombres, los nombres de tantos ciudadanos sometidos al desplazamiento forzado.
En la muestra – Ayuda Humanitaria- Male Correa denuncia con sensibilidad e inteligencia el drama de quien lo ha perdido todo, del desplazado y sus cuerpos que callan; el suyo no es un silencio que no habla, sino que es un silencio que prohíbe que se hable en su nombre pero a través de las subjetividades precisas que caracterizan la obra de la artista se les restituye la palabra y el lenguaje plástico da cuenta de las estéticas políticas.

“Todos, potentes indicadores de memoria que nos hacen re – cordar, volver a pasar la hebra, el cordel. Recordar viene de cordis (corazón), significa: volver a pasar por el corazón (-los antiguos griegos y romanos no ubicaban la mente en la cabeza, sino dentro del pecho-). Recordar sería volver a pasar por la mente para nunca perder sus nombres, los nombres de tantos ciudadanos sometidos al desplazamiento forzado.” (L.P)

Male Correa es Diseñadora Gráfica de la Universidad Pontifica Bolivariana, con más de 10 años de formación en pintura, dibujo y grabado, con maestros como Luis Fernando Escobar, Federico Londoño, Antonio Martorell, José Antonio Suárez , Ángela María Restrepo y Oscar Jaramillo.
Desde 1998 ha participado en varias exposiciones: 7 individuales realizadas en el país y 24 colectivas en Colombia, Venezuela, Cuba, Estados Unidos, Suiza, Holanda, España, Inglaterra y Francia.
“Ayuda Humanitaria” se llevó a cabo bajo la curaduría de Lucrecia Piedrahíta y está compuesta por 20 obras; 15 pinturas y 5 dibujos en dimensiones desde 55 x 55 cm hasta 1.20 x 1.40 mt. Toda la serie se produce entre el 2009 y 2011.
Horarios de Visita
Lunes a viernes de 8:00 am a 12:00 m y 2:00 a 6:00 pm.
Sábados de 8:00 am a 1:00 pm.
Salón de Los Cipreses, ubicado en la Escuela de Artes del Museo El Castillo.
La exposición estará abierta al público hasta el 30 de abril de 2011.
Mayores Informes: 266 09 00
lunes, 28 de marzo de 2011
El premio Pritzker 2011 es para Eduardo Souto Moura
Pritzker 2011
- Lord Peter Palumbo
- Alejandro Aravena
- Carlos Jimenez
- Glenn Murcutt
- Juhani Pallasmaa
- Renzo Piano
- Karen Stein
- Martha Thorne
sábado, 5 de marzo de 2011
Construcciones oscuras. Una cita inaplazable para el 10 de marzo a las 7 de la noche. La obra de Pablo Mora. Curaduría de Lucrecia Piedrahita
LUCRECIA PIEDRAHÍTA
Construcciones oscuras. Una cita inaplazable para el 10 de marzo a las 7 de la noche. La obra de Pablo Mora. Curaduría de Lucrecia Piedrahita. La Doble Elle.




CONSTRUCCIONES OSCURAS
LA OBRA DE PABLO MORA ORTEGA
Por: Lucrecia Piedrahita Orrego
Museóloga / Curadora / Candidata a Magister en Pensamiento Estético Contemporáneo (México). 02/02/11
La catalogación de lo visible se liga necesariamente a la revisión constante de las imágenes que definen el imaginario público y privado de nuestras propias experiencias. La imagen como escenario de reflexión constituye una demanda ética por parte de quien produce, observa e interpreta y es a su vez mediación para el análisis político y poético de la realidad. En este estadio se instala la producción artística de Pablo Mora quien diagrama sus ideas provenientes del pensamiento filosófico y la literatura como catálogos visuales que fortalecen su repertorio de imágenes resueltos en pintura. El fragmento de una obra de teatro, la revisión a la historia del arte y el ojo / cámara que se desplaza sobre los clásicos de la pintura para detectar los espacios vacios en las mismas, constituyen objetos visuales como soportes documentales para producir su propia obra.
Sus pinturas dan cuenta de las tensiones entre los esquemas elementales de los espacios vacios y sus cualidades transitorias en la gravitación de la materia, los paisajes contenidos y las relaciones entre figura y fondo. Pinturas negras como esqueletos del corpus de un palimpsesto en el que se pliegan las articulaciones de la tierra/territorio, la línea de horizonte, la codificación de un signo, la definición de construcciones petrificadas y el aire estructural del vacío. Las pinturas negras de Pablo Mora re (des) cubren los espacios calibrados en pesos visuales y simetrías de masas que redefinen las relaciones de llenos y vacíos. Así, el artista divide en planos la construcción mental y estructural del cuadro para levantar sus propios paisajes y subrayar la perspectiva del horizonte.
El espacio como una densidad acumulativa de fuerzas en fricción se entiende desde el arte “en términos de lugar, sitio, enclave y entorno; calificamos algunos de estos espacios como parajes o paisajes y los catalogamos en categorías como bióticos, antrópicos, culturales o históricos. Además, en esos espacios suceden cosas, crecen las plantas, llueve, corre un animal, cae la noche, calienta el sol, está oscuro, se oyen los grillos, hay mucha humedad, etcétera. Con todo, atrae la idea de tratar con un espacio continuo, isótropo, abstracto, inerte e isométrico, aquel que se visualiza como una trama cartesiana vacía, dispuesta para ser ocupada física o conceptualmente por una acción artística; sin embargo, en cuanto ente contenedor, el espacio queda definido por aquello que es capaz de contener, lo que proporciona unas cualidades de extensión, escala y carácter determinados.”[1]
En su obra la mancha, la pincelada, el gesto, el desplome de una ráfaga de luz, la presencia insustituible del viento y la lluvia incesante sobre un horizonte de mar y un muro que se quiebra desplazan el espacio para crear el vacío y, como afirma Heidegger: “espaciar significa rozar, hacer sitio libre, dejar espacio libre, algo abierto”.[2] El vacío se hace espacio y punza, rompe la superficie, genera planos de lectura atmosféricos y subraya la finitud del horizonte que se estalla sobre su propia inmaterialidad. Se evidencia la idea del horror vacui – llenar el vacío – (experimentado en el Barroco), mediante la dialéctica de deshabitar el espacio o habitar el vacío para así determinar la construcción pictórica de relaciones entre invisible/visible, oscuro/claro, interior/exterior, concreto/insustancial, finito/infinito… “en este sentido, el espacio se presenta como un tema intelectual, como un asunto filosófico que desde la percepción (estética) pasa al campo de la reflexión (ontología).” [3] Ese intercambio entre espacio y vacío, vacío y espacio no termina nunca, y en palabras de Derrida – esta interminabilidad no es un accidente o una contingencia; es esencial, sistemática y teórica-.[4] La forma de los volúmenes vacíos soporta la estructura acotada en superficie y se convierte en un signo que otorga identidad a su obra y carácter a su pintura. Pablo Mora construye pintura pétrea, rocosa, masiva, paisajes de menhires sólidos, construcciones oscuras, sucesión de infinitos. La morfología que le confiere esta dinámica de ausencias y esta oposición de espacios, sitios y lugares reestructuran constantemente los planos compositivos y la condensación cromática de negro, gris, blanco y tierra para subrayar la reciprocidad atmosférica presente en la muestra.
El tiempo, entendido en su obra como intervalos de vigilia, se concreta en la superposición de humedades, capa sobre capa, en los rastros de siluetas recortadas, insinuadas y hieráticas, en la acumulación de pensamientos condensados en nubes negras como áticos del abismo y polvo negro. Pinturas de indisolubles espacialidades y vacuidades.
Las planimetrías del vacío se constituyen en modalidades discursivas de la imagen… “experimentamos el sentimiento de que el aire en esos lugares encierra una espesura de silencio, que en la oscuridad reina una serenidad eternamente inalterable”. [5] Imágenes que en estas pinturas se constituyen en prácticas interpretativas para ahondar en los cuadernos autobiográficos de Pablo Mora y para cruzar los umbrales de sus Construcciones Oscuras.
Medellín, febrero 2011.
[1] Javier Maderuelo, “La idea del espacio en la arquitectura y el arte contemporáneos, 1960-1989”.Madrid, Ediciones Akal, 2008, p. 13.
[2] Martin Heidegger, Bemerkungen…, cit.; p.82
[3] Javier Maderuelo, “La idea del espacio en la arquitectura y el arte contemporáneos, 1960-1989”.Madrid, Ediciones Akal, 2008, p. 29.
[4] Jacques Derrida. Semiología y Gramatología. Entrevista con Julia Kristeva
Publicado en Information sur les sciences sociales, VII, 3, junio de 1968.
[5] Junichiro Tanizaki, El elogio de la sombra, ed. Siruela (trad. Julia Escobar).
El tiempo, entendido en su obra como intervalos de vigilia, se concreta en la superposición de humedades, capa sobre capa, en los rastros de siluetas recortadas, insinuadas y hieráticas, en la acumulación de pensamientos condensados en nubes negras como áticos del abismo y polvo negro. Pinturas de indisolubles espacialidades y vacuidades.

Pablo Mora Ortega. 1976
Profesor Cátedra – Escuela de Ciencias y Humanidades. Universidad Eafit. Ha desarrollado trabajos de campo y procesos de observación en distintos museos del mundo lo que le ha permitido revalorar la historia del arte y reconocer la incidencia de las prácticas artísticas en diversos contextos culturales. Durante diez años ha avanzado en un proceso alrededor de la pintura como ruta que conecta sus indagaciones y desarrollo profesional vinculado a la filosofía, la literatura, el derecho y la cultura. Su búsqueda en el arte continúa en 2011 con el recorrido etnográfico por Asia y África para instalarse luego en Londres y avanzar en su propuesta creativa.
Formación: Enero 2009 – Presente Maestría en Filosofía Contemporánea. Universidad de Antioquia Medellín, Colombia.
2001-2002. Especialización en Derecho Procesal. Universidad Externado, Bogotá, Colombia.
1996 – 2001 Derecho y Ciencias Políticas. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, Colombia.
ED. LA DOBLE ELLE. CARRERA 36 No. 10 A 35. EL POBLADO

































